Kirchner provoca curiosidad

Hay demasiadas cuestiones pendientes. Con el aumento de tarifas no hay buenas noticias. (Por Luis Alberto Peña, Jefe de Redacción).

25 Mayo 2003
Por ahora, lo que hay es curiosidad. El desconocido Kirchner tiene sus 100 días para demostrar lo que vale. Para hacerse querer u odiar.En Tucumán la gente se pregunta qué pasará con los salarios, si el plan de obras públicas podrá disminuir el desempleo o cuánto subirán las tarifas.
Según cómo salgan las nuevas políticas, se pueden atenuar las tensiones sociales y elevar los niveles de consumo, que están deprimidos por los estertores de muerte del Bocade y la caída de los ingresos de la gente.
Mientras, el dólar no baja y, por suerte, los precios no suben. Se han quedado quietos. El modelo duhaldista contempla un tipo de cambio alto, que permite que los productores sean competitivos sin invertir y sin tratar de ganar eficiencia. Si es así, como los niveles de producción y actividad no crecerán por encima del 8%, el desempleo seguirá elevado en Tucumán y se multiplicarán los reclamos de ajustes salariales.
Temeroso, el duhaldismo esperaba una inflación del 22% para este año y así había armado sus cálculos. Pero en el primer cuatrimestre el nivel de vida subió sólo el 2,5%; en abril trepó apenas 0,1% y este mes habrá deflación. Es algo milagroso, derivado de que está bajo control uno de los factores más sensibles: la situación fiscal.
El aumento de precios en todo 2003 estará entre 10% y 14%. Esta inflación tendrá una influencia esperanzadora sobre los salarios, que sufrieron una caída del 44,5% desde que se aplicó el feroz remedio de la devaluación.
De ahí deriva la fuerte retracción del consumo. La rebaja del IVA para los alimentos de la canasta familiar pretende ser un disparador para bajar los precios en las góndolas y mejorar los ingresos de los más pobres.
El panorama social es inquietante. El sueldo promedio de los trabajadores se ubica en $ 512. Casi la mitad de la gente gana menos de $ 400.
En Tucumán, el 70% de las personas es pobre porque perciben menos de $ 723 por mes. El 34% integra familias de indigentes, que viven con $ 333 mensuales: apenas $ 11 por día.Con el plan Jefes y Jefas de Hogar comen 97.000 tucumanos, que reciben $ 150 por mes, la mitad de lo que cuesta la canasta básica alimentaria. Este sistema alcanza para poco, pero será mantenido durante largo tiempo.
El supuesto plan de obras públicas es esperado con ansia. No se sabe de dónde saldrán los recursos para financiarlo, pero demuestra que Kirchner quiere empujar la recuperación con una fuerte gestión estatal. La clave es que tenga fondos para ejecutar lo que promete.
En algunos aspectos hay viento a favor. Como el mundo necesita alimentos y es visible la buena voluntad del FMI, la recuperación se mantendrá durante este año y 2004.
Pero siempre que el gobierno no aumente el gasto público, que retornen las inversiones, que crezcan las exportaciones y que se reactive el consumo, si la nueva administración consigue insuflar confianza en la sociedad.Lo que sí se logró bajar son las tasas bancarias, aunque pocos piden créditos.
Con el aumento de tarifas no hay buenas noticias. Subirían el 10% y habrá una recuperación gradual en seis meses, con ajustes que oscilarían entre 20% y 30%, empezando por electricidad y gas. Eso está lejos de las pretensiones de las empresas, que pedían ajustes del 50%.
En una provincia cargada de desequilibrios, será difícil cobrar más a usuarios que están empobrecidos. Tampoco las prestatarias tienen margen para encarar inversiones y mejorar los servicios (nos podemos quedar en Tucumán sin luz, sin agua, sin teléfonos y sin gas) si no aumentan sus ingresos. La única forma de salir es ir acomodando las cargas con el tiempo.

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