06 Noviembre 2010 Seguir en 
La investigación por la aparición de prontuarios "mellizos" o falsificados en la División de Antecedentes Personales está dando sus primeros pasos. Ayer, la fiscala IX de Instrucción, María de las Mercedes Carrizo le encomendó a altos funcionarios de la fuerza que hicieran un informe detallado sobre las cuestiones técnicas y operativas de la cuestionada oficina policial. Además, solicitó que se le entregue una lista con todos los suboficiales y oficiales que prestan servicio allí, para analizar luego si decide citarlos a declarar.
La causa comenzó a raíz de una denuncia del fiscal Edgardo Sánchez, del Centro Judicial Concepción. Sucede que los prontuarios son uno de los elementos clave que por ley evalúan los fiscales a la hora de decidir si solicitan o no la detención de un imputado. Y en al menos dos casos, Sánchez detectó irregularidades.
El 26 de octubre, el investigador le entregó al ministro fiscal, Luis De Mitri, una denuncia detallando aquellos dos episodios.
En el primero, la planilla de antecedentes del sospechoso (se trataba de un caso de tentativa de robo agravado) sólo consignaba la causa que se estaba llevando adelante.
Pero los investigadores lo conocían, y por eso repitieron el pedido a la División Antecedentes Personales. Así, llegó una hoja con las dos carillas llenas de causas penales y contravencionales.
El segundo hecho fue similar. Pero el imputado no tenía un prontuario tan "complicado", según se explicó.
En ambos episodios, los textos remitidos por la Policía tienen graves errores de ortografía. Incluso, el comisario inspector Marcos Santos, jefe de esa dependencia, le indicó a LA GACETA que la situación podía deberse a fallas humanas en el pedido de los fiscales o en la carga de datos al sistema.
La fiscala Carrizo quiere determinar si eso es posible. Según fuentes judiciales, los investigadores tampoco descartan que las equivocaciones hayan sido cometidas ex profeso.
Para descartar o corroborar esta hipótesis, le solicitó reservadamente a un área policial que realizara un informe explicando cómo es el sistema y cómo trabajan los empleados. Además, la intención es corroborar, al menos en los casos sospechados, cuál es el contenido de los legajos en papel.
En 2008, luego de un arduo proceso, la División Antecedentes Personales fue informatizada. En esa ocasión, se detectó la existencia de 5.000 prontuarios "mellizos" (dos nombres para un legajo o dos legajos para un nombre). Extraoficialmente, altas fuentes policiales aseguraron que, en la última purga, fueron encontrados otros 15.000 prontuarios duplicados.
La causa comenzó a raíz de una denuncia del fiscal Edgardo Sánchez, del Centro Judicial Concepción. Sucede que los prontuarios son uno de los elementos clave que por ley evalúan los fiscales a la hora de decidir si solicitan o no la detención de un imputado. Y en al menos dos casos, Sánchez detectó irregularidades.
El 26 de octubre, el investigador le entregó al ministro fiscal, Luis De Mitri, una denuncia detallando aquellos dos episodios.
En el primero, la planilla de antecedentes del sospechoso (se trataba de un caso de tentativa de robo agravado) sólo consignaba la causa que se estaba llevando adelante.
Pero los investigadores lo conocían, y por eso repitieron el pedido a la División Antecedentes Personales. Así, llegó una hoja con las dos carillas llenas de causas penales y contravencionales.
El segundo hecho fue similar. Pero el imputado no tenía un prontuario tan "complicado", según se explicó.
En ambos episodios, los textos remitidos por la Policía tienen graves errores de ortografía. Incluso, el comisario inspector Marcos Santos, jefe de esa dependencia, le indicó a LA GACETA que la situación podía deberse a fallas humanas en el pedido de los fiscales o en la carga de datos al sistema.
La fiscala Carrizo quiere determinar si eso es posible. Según fuentes judiciales, los investigadores tampoco descartan que las equivocaciones hayan sido cometidas ex profeso.
Para descartar o corroborar esta hipótesis, le solicitó reservadamente a un área policial que realizara un informe explicando cómo es el sistema y cómo trabajan los empleados. Además, la intención es corroborar, al menos en los casos sospechados, cuál es el contenido de los legajos en papel.
En 2008, luego de un arduo proceso, la División Antecedentes Personales fue informatizada. En esa ocasión, se detectó la existencia de 5.000 prontuarios "mellizos" (dos nombres para un legajo o dos legajos para un nombre). Extraoficialmente, altas fuentes policiales aseguraron que, en la última purga, fueron encontrados otros 15.000 prontuarios duplicados.








