01 Noviembre 2010 Seguir en 
SAN PABLO, Brasil.- La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, comenzó a prepararse hoy para abordar una economía en plena expansión, pero que enfrenta varias amenazas, incluyendo un alto gasto presupuestario, una moneda sobrevaluada y una débil infraestructura. Por esta razón, en su primer discurso, luego de conocerse los resultados, envió un mensaje directo al sector empresarial y al mercado.
"Vamos a proteger nuestra economía con responsabilidad. El pueblo brasileño no acepta la inflación como vía para lograr el equilibrio fiscal y tampoco que los gobiernos gasten más de lo que pueden. Vamos a hacer todo lo posible para mejorar la eficiencia del gasto, la equidad de la presión fiscal y la calidad de los servicios públicos", expresó Rousseff, quien asumirá en diciembre.
Por esta razón, la respuesta del mercado de hoy fue el fortalecimiento de la moneda brasileña apenas abrieron las negociaciones en la Bolsa, mientras que cayeron los contratos a futuro de tasas de interés.
Lula le dejará a su sucesora una situación que es el sueño dorado de cualquier presidente que llega al poder: amplia mayoría en el Parlamento, una expansión del PIB que superará 7 % en 2010 y una población satisfecha con las mejoras del nivel de vida de los últimos ocho años, cuando 29 millones de brasileños salieron de la pobreza.
Sin embargo, el déficit de infraestructura es uno de los grandes retos para un país que en 2014 acogerá la Copa del Mundo y en 2016 las Olimpíadas, y que quiere convertirse en un gran exportador petrolero explotando gigantescos yacimientos descubiertos a miles de kilómetros bajo el mar. (Reuters-AFP)
"Vamos a proteger nuestra economía con responsabilidad. El pueblo brasileño no acepta la inflación como vía para lograr el equilibrio fiscal y tampoco que los gobiernos gasten más de lo que pueden. Vamos a hacer todo lo posible para mejorar la eficiencia del gasto, la equidad de la presión fiscal y la calidad de los servicios públicos", expresó Rousseff, quien asumirá en diciembre.
Por esta razón, la respuesta del mercado de hoy fue el fortalecimiento de la moneda brasileña apenas abrieron las negociaciones en la Bolsa, mientras que cayeron los contratos a futuro de tasas de interés.
Lula le dejará a su sucesora una situación que es el sueño dorado de cualquier presidente que llega al poder: amplia mayoría en el Parlamento, una expansión del PIB que superará 7 % en 2010 y una población satisfecha con las mejoras del nivel de vida de los últimos ocho años, cuando 29 millones de brasileños salieron de la pobreza.
Sin embargo, el déficit de infraestructura es uno de los grandes retos para un país que en 2014 acogerá la Copa del Mundo y en 2016 las Olimpíadas, y que quiere convertirse en un gran exportador petrolero explotando gigantescos yacimientos descubiertos a miles de kilómetros bajo el mar. (Reuters-AFP)






