BUENOS AIRES.- La acogida que ha tenido el gabinete ministerial de Néstor Kirchner ha sido ampliamente más considerable que las reservas sobre el bajo respaldo electoral con que llegó al poder. Salvo alguna objeción muy parcial o el reproche de sectores muy marginados por el escrutinio del 27 de abril, el presidente electo entrará en la Casa Rosada con un significativo margen, si no de confianza, por lo menos de esperanza. Finalmente, el anuncio lo hizo en Santa Cruz, acaso como señal de su independencia de Eduardo Duhalde y lo que este representa, si bien la conformación del gabinete ha preferido atender suficientemente el fuerte poder político bonaerense y porteño que tratará de cercarlo. Nunca como en esta ocasión un matrimonio presidencial se ha presentado tan sonriente y feliz en la escena nacional como Kirchner y su esposa Cristina, exhibiendo en sus imagines visuales juventud, espontaneidad y optimismo, tan necesitados por la angustia ciudadana provocada por los desprolijos comicios. A todo ello se ha sumado la conveniente amortiguación del discurso, despojado de la dureza y de cierto compromiso fácil que la pasión de una campaña agresiva entre enemigos, antes que adversarios, había provocado en sectores fundamentales de la vida pública
Señales
Pero ese marco más conciliador no excluye algunas reflexiones sobre la conformación del gabinete. Tal vez la más atendible es la futura relación entre la cartera económica y la nueva de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, a la luz de un inevitable debate sobre los recursos fiscales para atender la promesa de Kirchner sobre el plan de obras públicas. Otra llamativa designación ha sido la de Gustavo Beliz en Justicia y Seguridad, pues carece del perfil académico propio de esa cartera, por más que cuente con experiencia en el tema de seguridad. Sobre el futuro canciller Rafael Bielsa se ha prejuzgado por su presunta lejanía de las relaciones internacionales, mas no debería ser así, como ocurrió con otros predecesores que dejaron sus nombres en la memoria del Palacio San Martín. Bielsa ha sido asesor de organismos internacionales y gobiernos, además de figurar entre los juristas más distinguidos de su generación. Figura llamativa como educador y publicista, Daniel Filmus accede a Educación y Cultura con justeza indiscutible
. A los indultos de Gorriarán Merlo y Seineldín por el presidente Duhalde, les ha faltado en el debate contradictorio que provocaron una razón de peso que tal vez sea la más atendible: se ha tratado con ellos de compensar políticamente el efecto que suscita en sectores identificados con aquellos, la esperada convalidación por la Corte Suprema de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Donde cabe lo más, cabe lo menos, y si una de esas decisiones es posible y aceptada, ¿por qué no ha de serlo la otra? De cualquier manera, los más puristas y exigentes podrán seguir afirmando que en nuestro país la impunidad, tarde o temprano, al fin reaparece. (De nuestra Sucursal)







