Conveniencias

Kirchner y las próximas autoridades de Tucumán.

21 Mayo 2003
Por Juan Manuel Asis

Con Néstor Kirchner como presidente de la Nación, ¿quién conviene que gane el 29 de junio para que se beneficie Tucumán? La pregunta vale si se parte del supuesto de que las relaciones institucionales (en este caso Nación-Provincia) se aceitan a partir de las conveniencias políticas o se frenan por las diferencias partidarias.
Tucumán, desde el 83 a la fecha, casi siempre soportó gobiernos nacionales de un color político distinto del de quienes ganaban localmente. José Domato durante dos años (89-90) y Ramón Ortega (91-95) fueron la excepción. Al primero le cayó la intervención y el segundo afrontó serios problemas económicos en los últimos meses de gestión.
Cabe reflexionar sobre en qué medida esas realidades políticas contrapuestas son factores a tener en cuenta a la hora de explicar las causas de la crisis local. Hasta que las urnas digan lo suyo en junio, se pueden hacer consideraciones sobre las relaciones político-institucionales en función de Kirchner instalado en la Casa Rosada.
El Frente Fundacional parece favorecido porque José Alperovich se declaró kirchnerista y en tribunas, junto al santacruceño, despotricó contra Carlos Menem. Pero su compañero, Fernando Juri, se confesó menemista, lo cual sería un obstáculo para los vínculos. Para su fortuna, en cualquier trámite ante la Nación, a la cabeza de una delegación siempre va el gobernador. Se supone que a Alperovich se le abrirán las puertas con facilidad porque es un amigo.La importancia de pertenecer al mismo bando -en función de los que ganan a nivel nacional- se puso en evidencia el 27 de abril y el 15 de mayo. El día que Menem ganó la primera vuelta, los seguidores del riojano hablaban de desplazar a Alperovich. Después de la renuncia del ex presidente, los kirchneristas pretendían voltear a Juri.
Se puede suponer que una victoria del Frente Fundacional significaría ayuda económica y planes sociales a granel, porque Julio Miranda y Alperovich apostaron al electo presidente. Lo mismo se pensó en la década del 90 y la provincia se inundó con Aportes del Tesoro Nacional (ATN), ahora investigados en la Justicia porque no mejoraron las condiciones de vida de los pobres y, al parecer, sólo sirvieron para enriquecer a unos pocos.
De todas formas, el oficialismo explotará en la campaña esa relación con Kirchner hablando de la gobernabilidad necesaria para enfrentar la crisis.En el caso de Fuerza Republicana, los Bussi (Antonio, candidato a intendente, y Ricardo, postulado a gobernador) se jugaron por Menem. Punto en contra si se mira desde el plano político. El ex gobernador ya lidió con un peronista durante su gestión (95-99), y -pese a la amistad con Menem y con Carlos Corach y el guiño de Domingo Cavallo- no se puede decir que su gestión haya sido una perla para la provincia. Bussi se retiró con la sombra de las cuentas en Suiza, con los sueldos adeudados, caos social y una provincia casi incendiada.
En una visita a LA GACETA, a Bussi se le planteó la hipótesis de la victoria de Kirchner y de Alperovich en función de la relación institucional. "Frente a la tremenda crisis no creo que se saquen historias de ideologías; hace falta que aunemos esfuerzos", dijo, tratando de minimizar los hechos. Pero, la historia los pone en veredas opuestas. Kirchner perteneció en los setenta a Tendencia, grupo revolucionario del PJ, y Bussi fue gobernador de facto durante el proceso militar en la misma década.
Esteban Jerez encabeza una coalición de partidos (Recrear, ARI, UCR) y de corrientes peronistas (menemistas y de Rodríguez Saá) que enfrentaron a Kirchner. La ventaja en su favor, frente al distanciamiento de sus seguidores del santacruceño, radica sólo en su imagen. Osvaldo Cirnigliaro, como peronista, habla el mismo idioma que Kirchner, pero no lo apoyó en la elección. Es la realidad política, apropiada para todo tipo de especulaciones.

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