20 Mayo 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El presidente electo ha comenzado a desacelerar su discurso electoral y regresará hoy a la Capital Federal, despojado ya de la gobernación patagónica, para moderar algunos de sus adelantos más entusiastas y tratar de asumir la realidad. Es por ello que el anuncio de su gabinete ministerial se producirá mañana aquí y no "en cualquier parte donde me encuentre -como dijo el sábado- porque todo el país es la República". El equipo de Néstor Kirchner, sin embargo, no parece alumbrado por el presidente Duhalde, sino que se completó en su mayoría fuera de esa órbita, mas necesitará un tiempo para demostrar que efectivamente fue así. El más ambicioso capítulo de sus planes inmediatos corresponde al programa de obras públicas, pero el análisis de los expertos no consigue ponerse de acuerdo al conjeturar sobre la dificultad de los recursos, que esta vez deberán ser ineludiblemente genuinos, como lo acaba de subrayar el ministro de Economía al iniciarse la semana. Roberto Lavagna ha hecho una apuesta a mantener intocable el superávit fiscal primario, que debe servir a la renegociación de la deuda, sin la cual todo proyecto de recuperar la normalidad económica y social puede venirse abajo al poco tiempo.
Sin escapes
Otra referencia que el presidente electo debe abandonar es la concerniente a la deuda con los organismos multilaterales, a cuya renegociación aludió días atrás bajo la presión del periodismo, al afirmar que esos recursos podrían ir a parar el plan de obras. Kirchner no había reparado en que las cartas orgánicas del Banco Mundial y el BID impiden esa renegociación. Como puede advertirse, los vericuetos para escapar del dogal financiero y que fueron comunes en otras transmisiones de poder, se han reducido en esta ocasión como nunca lo hicieron antes. Estos puntos son los que presionarán sobre el nuevo gobierno y no otros de carácter más político a los que las especulaciones de la prensa porteña asigna trascendencia desmedida como, por ejemplo, qué ocurrirá con la Corte Suprema o si el menemismo puede plantear oposiciones en medio de su extraordinaria anemia política.
Argumentos
Algo de lo significativo que Kirchner ha podido mantener es su decisión de no vetar la prórroga hasta agosto por el Congreso de las ejecuciones hipotecarias, pero aunque hubiese querido hacerlo no habría podido, pues el plazo para ello finaliza mañana. En todo caso, es Duhalde quien se abstendrá sobre la hora de alejarse de la Casa Rosada, con el discreto silencio del ministro Lavagna, cuyo argumento ante la insistencia del Fondo Monetario en el veto será esa realidad. Un hombre del ministro de Economía que seguirá acompañándolo en el futuro gobierno, agrega que el FMI debe entender que un rechazo de esa prórroga parlamentaria perturbaría la gestión de gobernabilidad que Kirchner emprenderá con el Congreso. Especialmente con su partido, que debe renovar bancas de casi veinte repetidores en las urnas de octubre. (De nuestra Sucursal)
Sin escapes
Otra referencia que el presidente electo debe abandonar es la concerniente a la deuda con los organismos multilaterales, a cuya renegociación aludió días atrás bajo la presión del periodismo, al afirmar que esos recursos podrían ir a parar el plan de obras. Kirchner no había reparado en que las cartas orgánicas del Banco Mundial y el BID impiden esa renegociación. Como puede advertirse, los vericuetos para escapar del dogal financiero y que fueron comunes en otras transmisiones de poder, se han reducido en esta ocasión como nunca lo hicieron antes. Estos puntos son los que presionarán sobre el nuevo gobierno y no otros de carácter más político a los que las especulaciones de la prensa porteña asigna trascendencia desmedida como, por ejemplo, qué ocurrirá con la Corte Suprema o si el menemismo puede plantear oposiciones en medio de su extraordinaria anemia política.
Argumentos
Algo de lo significativo que Kirchner ha podido mantener es su decisión de no vetar la prórroga hasta agosto por el Congreso de las ejecuciones hipotecarias, pero aunque hubiese querido hacerlo no habría podido, pues el plazo para ello finaliza mañana. En todo caso, es Duhalde quien se abstendrá sobre la hora de alejarse de la Casa Rosada, con el discreto silencio del ministro Lavagna, cuyo argumento ante la insistencia del Fondo Monetario en el veto será esa realidad. Un hombre del ministro de Economía que seguirá acompañándolo en el futuro gobierno, agrega que el FMI debe entender que un rechazo de esa prórroga parlamentaria perturbaría la gestión de gobernabilidad que Kirchner emprenderá con el Congreso. Especialmente con su partido, que debe renovar bancas de casi veinte repetidores en las urnas de octubre. (De nuestra Sucursal)







