Mal paso

El Frente Unión por Tucumán terminó equivocándose.

20 Mayo 2003
Redactar la renuncia y después dar marcha atrás fue el mayor papelón del candidato a gobernador del Frente Unión por Tucumán, Esteban Jerez. Fue un error por partida doble.
Horadó su autoridad y devaluó su palabra. Llegó a decir "O (Rubén) Chebaia o yo", y siguen los dos en carrera. Será difícil para sus seguidores poder erigir como líder a alguien que es capaz de abandonar el barco porque él mismo no puede ordenar a su tropa.
Peor aún es la sensación que les dejó a aquellos potenciales votantes. Mostró debilidad y falta de temple en los momentos críticos, que es cuando un verdadero referente debe aparecer. Este fin de semana el ex fiscal pagó cara su inexperiencia y, por sus pasos erráticos, perdió muchos votos que su imagen le había aportado.
Al firmar su renuncia dijo que no quería ser como los demás políticos. Al levantar su dimisión se contradijo.

Historia de una equivocación
El sábado, cuando faltaban sólo dos horas para que llegara el domingo, Jerez ya había redactado su renuncia. Estaba aturdido. Sentía que no podía confiar en aquellos que lo habían ido a buscar como salvador y que ahora lo señalaban como culpable. También sabía que en el mismo momento en que estampaba su firma en la renuncia desilusionaba a quienes se habían sentido contenidos por su desempeño público en la Justicia."Les pido que me esperen unos minutos", alcanzó a decirles a los empleados de la Junta Electoral. Sus dudas despertaron sonrisas por doquier. En la cúpula de la Justicia tucumana sonreían a medida que se enteraban de las dudas del candidato. Entre los alperovichistas-mirandistas también se restregaban las manos. Un sabor de venganza los movilizaba.
Las dudas y las presiones internas para que no abandonara el barco demoraron a Jerez en el camino a la Junta Electoral. Entregó a la prensa su renuncia y, cuando ya faltaba sólo una hora para que llegara el domingo, prometió oficializar su dimisión.
La noche y las continuos llamados telefónicos del amanecer lo volvieron a la realidad. Ya era tarde. Por eso los políticos que lo rodean buscaron gente para levantar en andas al candidato y corregir rumbos.

Otros aires
La mala experiencia lo obligará a cambiar su entorno, a revisar incluso la influencia familiar, que aturde incluso a verdaderos líderes como fue el ya olvidado Carlos Menem.
Lejos de ser un candidato a gobernador, durante el tiempo que pasó desde que dejó la Fiscalía Anticorrupción, el ex fiscal fue más un operador político del Frente Unión por Tucumán que un postulante.
Tiene una nueva oportunidad aunque los errores le hicieron perder terreno en la contienda electoral. Por eso intentará establecer un comando de campaña que le deje las manos libres. Alguna vez pensó que allí deberían estar Ricardo Maturana, Julio Díaz Lozano, José Vitar, Rodolfo Succar y Pablo Walter, entre otros. Tal vez sea el momento de reunirlos.

Tibieza que ofende
La tarea para recuperar la confianza también dependerá del buen funcionamiento de sus socios. Ayer, Ricardo López Murphy lo desairó tal vez injustamente.
Los candidatos de Recrear y de Pueblo Unido necesitan de Jerez para llegar porque solos no podían. Sin embargo, cuando vino el referente nacional sólo se limitó a hablar por teléfono (tal cual lo reconoció el ex candidato a presidente). La actitud de López Murphy no les cayó bien a los jerecistas, quenes esperaban un respaldo especial, más en un momento de debilidad del candidato.
Jerez volvió a la arena política y de un cachetazo comprendió que ya no hay espacios para las dudas.

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