Harta de los arrebatos, se puso el dobok

Juana García asegura que le robaron al menos 17 veces en la calle, y que comenzó a hacer taekwon-do para superar el miedo. Sufrió el primer atraco hace cinco años, en Villa 9 de Julio, y desde entonces los ladrones se ensañaron con ella. "El último me tiró al piso para revisarme los bolsillos".

LISTA PARA DEFENDERSE. García se pasea por su barrio con el dobok, como se denomina el traje blanco. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
LISTA PARA DEFENDERSE. García se pasea por su barrio con el dobok, como se denomina el traje blanco. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
18 Octubre 2010
La primera vez que intentaron robarle, hace cinco años, Juana García se aferró con alma y vida a su bicicleta nueva. "Siempre tuve ese instinto de defender lo mío", comenta la mujer, de 55 años. Esa mañana, logró escapar por avenida Martín Berho, en Villa 9 de Julio, dejando atrás al ladrón. Pero la suerte la acompañó sólo un mes más. "Creo que era el mismo chico. Casi en el mismo lugar, me empujaron, me tiraron de la bicicleta y me la llevaron", le dijo a LA GACETA.

Juana recuerda aquellos traumáticos episodios como si hubieran ocurrido ayer. Pero dice que también guarda en su memoria otros 15 asaltos y arrebatos. "La última vez, hace poco más de un año, dije basta. Quedé tan asustada que no quería salir a la calle, así que empecé a hacer taekwon-do. No para pelear con alguien, sino para defenderme. Después de todo lo que me pasó, ahora me siento más fuerte que nunca", aseguró la mujer.

- Dicen en su familia que quizás usted tenga un récord. ¿Cuántas veces le robaron?

- Más de 17 veces seguro. Ya perdí la cuenta, mire. La última vez me llevaron a emergencias. Yo creí que me habían fracturado el brazo, pero gracias a Dios fueron solamente golpes. El delincuente se ensañó conmigo. Me bajó de la vereda a la calle y me arrastró para quitarme la cartera. Caí en una depresión tal que tuve que ir a una psiquiatra. Sentía pánico cada vez que salía a la calle. Pero el taekwon-do me ayudó a sentirme mucho mejor.

- ¿Recuerda cómo fue la primera vez que la atacó un ladrón?

- Por supuesto. Yo me había comprado una bicicleta para poder ir al trabajo. Estaba colaborando ad honorem en el hogar San Benito. Una mañana, yo iba andando por la Martín Berho, a unas cuadras de mi casa. Ahí me apareció un chico con un pañuelo en la cara que me intentó quitar la bicicleta. Pude escaparme, no sé cómo hice. El tipo incluso hizo tiros cuando yo me estaba yendo. Llegué llorando al trabajo. No sé si será que yo tengo un imán para los ladrones, o qué, pero desde ese día empecé a pasar las mil y una.

- ¿Siempre le robaron en su barrio?

- La mayoría de las veces, pero también me pasó que me quitaran la cartera en la Jujuy al 4.000, que es la zona donde vive mi hija. Por lo general, son muchachitos jóvenes, de esos arrebatadores. En tres o cuatro ocasiones hice denuncias, pero los policías me decían: "señora, seguramente son menores de edad, y si los atrapamos van a salir a la calle en dos días". Lo peor de todo es que tantas veces me llevaron anteojos y el documento. Estoy harta de hacer esos trámites. También me quitaron papeles que para mí eran muy importantes pero no tenían valor. Una vez hasta me robaron dos cospeles...

- ¿Cómo fue que decidió hacer taekwon-do?

- La última vez, como me golpearon tanto, quedé muy asustada y deprimida. Pero tuve que sobreponerme. Tuve que darle un giro brusco a mi vida. Supongo que no hay mal que por bien no venga, como dice el dicho. Y ahora, hasta llegar a cinturón negro, no paro. No para competir, sino como objetivo. No hay nada más satisfactorio que cumplir con las metas que una se pone.

- ¿Está enterada sobre la polémica entre la Justicia y el Ejecutivo por la inseguridad?

- Sí, he leído sobre ese tema. Como madre, he decidido criar a mis hijos de una manera. Yo no soy su amiga; soy su madre. Nunca les levanté la mano, pero siempre supe qué hacen ellos. ¿Cómo puede un padre ver que su hijo llega a casa con una bicicleta ajena y no decir nada? Creo que la familia está muy mal. La droga es otro problema, pero me parece que los hijos son el fiel reflejo de lo que son los padres.

- Ahora que hace taekwon-do, ¿se siente más tranquila en la calle?

- Sí, pero ya no salgo con cartera ni con cosas de valor. El último que me robó hasta me tiró al piso para revisarme los bolsillos. Ya no quiero tentar al destino.

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