33.000 días junto a los tucumanos

LA GACETA ya está recorriendo sus 91 años de vida.

20 Mayo 2003
La presente es la edición número 33.000 de LA GACETA. No es una de esas cifras "liminares" que suelen conmemorarse con bombos y platillos. Nada tiene tampoco de cabalístico el número 33.000. Ni siquiera sometiéndolo a operaciones matemáticas complicadas puede darnos algún guarismo rotundo, de esos que son objeto habitual de las evocaciones. Tampoco sabemos que la literatura le haya adscripto alguna significación especial. Pero, para quienes hacemos este diario que ya está recorriendo sus 91 años de vida, las 33.000 ediciones poseen un entrañable significado. Representan nada menos que 33.000 días con Tucumán y con el país. Son 33.000 días a lo largo de los cuales no desmayó nuestra tarea de informar y de orientar a la opinión pública. Son 33.000 días dedicados a defender las instituciones democráticas y a moralizar la vida cívica. Son 33.000 días con la preocupación de intentar, honestamente, señalar los caminos que a nuestro criterio eran necesarios para el progreso de esta provincia en su política, su economía y su sociedad. Son 33.000 días utilizados para privilegiar el diálogo y la tolerancia y para combatir todo recurso violento.
Son, realmente, muchos días. Consumieron la capacidad, el entusiasmo y finalmente la vida de muchos seres, integrantes de ese dilatado grupo cuyos trabajos y días tejieron lo que constituye la historia de LA GACETA. Cada uno en su lugar del vasto engranaje que es un diario, ellos pusieron lo mejor de sí para que cada tucumano tuviera sobre su mesa del desayuno, a la mañana, un testimonio fiel de lo que había ocurrido el día anterior; una opinión que valorase esos hechos, y una orientación bienintencionada respecto de todo lo que lo preocupaba, como ciudadano de una provincia, de una región y de un país con grandes problemas.
Fueron 33.000 días y noches transcurridos en la captación, sin descanso, de todo lo diariamente relevante en más de las nueve décadas que empezaron el año en que nacía la democracia argentina, con la Ley Sáenz Peña, y que han llegado hasta hoy, cuando nos preparamos para esa capital instancia democrática que es la asunción de un nuevo presidente, seguida por los comicios provinciales y municipales. No es sencillo sacar a la calle 33.000 ediciones de un órgano de prensa independiente, como lo fue LA GACETA desde sus comienzos y como ha querido serlo hasta hoy. Dificultades de toda índole se levantaron para perturbar el cumplimiento de esa tarea, a lo largo de los años. Muchos momentos muy graves de tensión, de incertidumbre, de presiones de todo tipo.
Cualquiera puede comprobarlas, con sólo meditar un momento en la sobresaltada historia de nuestra provincia y de nuestro país en los últimos 91 años. Pero a todas esas amenazas y esos obstáculos pudimos vencerlos con la doble fuerza del apoyo de nuestros lectores y de la voluntad de servir de nuestro periodismo. Nunca pudo ganarnos el desfallecimiento que acecha con tanta frecuencia a toda empresa humana. Y eso porque siempre estuvimos seguros de que nuestra tarea implicaba el cumplimiento de un deber para con una sociedad que nos brindaba su confianza y que creía en nuestra palabra.
Un diario puede salir 33.000 veces sólo si tiene quienes lo leen masivamente y juzgan que su contenido está amasado con la verdad, sin otro compromiso. Tal es la confirmación de que la defensa y el sostenimiento de la prensa independiente no son solamente un asunto de los periodistas, sino del público que se informa y se forma con lo que los periodistas producen. Y que es, así, el principal interesado en seguir recibiendo cotidianamente ese aporte.
Vista de esa manera, la cifra sobre cuya hondura nos detenemos hoy tiene, creemos, una multitud de connotaciones profundas. Ellas justifican que hayamos hecho un brevísimo alto en la jornada para subrayarlas.

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