No debemos echar culpas afuera

Punto de vista. María del Pilar Prieto - vicepresidente de la Cámara Penal.

16 Octubre 2010
Como profesional dedicada hace casi medio siglo al tema, como abogada formada y formadora de varias generaciones de abogados en el sistema republicano de gobierno, y esencialmente como ciudadana encargada de impartir justicia, función que me honra, suscribo todas y cada una de las apreciaciones del doctor Pedro Roldán Vázquez y considero un deber se ciudadano el poner acento en el ciudadano que debe merecernos el discurso, sobre todo cuando el que lo emite es un funcionario público, ya que el mismo denota la sapiencia o ignorancia del emisor en los temas planteados. Además no se debe olvidar que los jóvenes carecen de émulos, de ejemplo a seguir sino retroceden más de 200 años, de espejo donde mirarse, y que somos de ellos responsables como sociedad.

Quiero remarcar dos temas que me ocupan y desvelan, uno es el rol que cada uno debe ocupar en este Estado Democrático (que supimos conseguir y a qué costo) en su afirmación y sustento y considero que solo cuando nuestra deuda esté saldada podremos reclamar reciprocidad, cuando hayamos dado a todos los niños argentinos, salud, nutrición, atención pre-parto a sus madres, educación y contención, recién entonces estaremos en condiciones de reclamar conductas debidas en lugar de demonizarlos. Para leer un libro es menester antes aprender a leer y en seguridad es menester poder separar en forma clara lo que es acción de lo que es reacción. Acción es todo lo que hagamos para prevenir el delito y reacción es lo que se hace durante la comisión del delito o después, a cargo de las agencias de reacción. Lo que no debemos hacer es echar culpas afuera sino arremangarnos todos y cada uno en su función para encausar esos ríos desbordados evitando que se rompa el dique que los contiene (desbordada inseguridad) y formar en su lugar una apacible represa; esta tarea la de prevención debe surgir de las políticas criminales que lo lograrán no de un día para otro, no hay soluciones mágicas, no es para ya, pero hay que empezar a aplicarlas porque son las únicas tendientes a bajar los índices de criminalidad, averiguando las causas del delito para atacarlas y así estas no los sigan produciendo. Y de una vez aprendamos que si atacamos los efectos de esas causas (los delitos), las causas, insisto, los seguirán produciendo; esto lo entiende hasta un niño de 12 años y por ello sostengo que hay dos clases de problemas, los que queremos resolver y los que no.

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