El vapor emergiendo del pozo. El movimiento de la rueda mecánica sobre el agujero. El pedazo de desierto más olvidado, convertido en ombligo del mundo. Y una historia que le quitó la noche a un continente y paralizó el día de otros. Nosotros, los cercanos, madrugamos para ser testigos de eso. Para presenciar la lucha entre el hombre y la muerte.
La pantalla nos mostró al capataz discreto. Vimos su silueta encerrada en una jaula, presta a salir de las entrañas de la tierra. Después vino la unión de Florencio Ávalos y su hijo. Y entonces sentimos un nudo en la garganta y el cosquilleo de las lágrimas resbalando por las mejillas. El minero le enseñó al mundo (y a sí mismo) lo que vale la vida. De ahí en más, las resurrecciones de los 33 héroes se transmitieron en vivo y de manera ininterrumpida. La televisión fue el medio protagonista.
La noticia tuvo también un gran despliegue en los diarios impresos. Desde aquel 5 de agosto, en que el cerro se les vino encima, hasta hoy se escribieron páginas y páginas en distintos idiomas. Lo que garabatearon los obreros y lo que dijeron las esposas, las madres y los hijos sirvió para desgranar las personalidades, los anhelos y las manías de los enterrados. Para la prensa, y para el planeta entero, el 13 de octubre no será nunca más una fecha ordinaria.
El mismo país que alguna vez parió a Pablo Neruda, a Salvador Allende o a Violeta Parra se vio ahora representado en gente sencilla que, durante 17 días, sobrevivió apenas con dos cucharadas de atún cada 48 horas.
La admiración por ellos se reflejó también en las redes sociales de internet. Desde ayer, los hombres de Atacama son trend topic (tema del momento) en Twitter. De hecho, en la red sólo se habla de los 33. En Facebook se crearon miles de grupos y páginas.
Hace un mes nadie los conocía. Ahora se preparan libros, documentales y películas. En las versiones digitales de los diarios hubo notables aumentos de visitas. En las primeras 24 horas, más de 200.000 lectores consultaron las notas cargadas en la edición de LA GACETA.com. Además, los foristas transformaron a los artículos referidos en los más comentados -seguramente- de la semana.
Los 33 héroes y sus rescatistas, que han sido felicitados por la NASA, están escribiendo la historia. Y el periodismo (mejor o peor) está contando esa historia.
La pantalla nos mostró al capataz discreto. Vimos su silueta encerrada en una jaula, presta a salir de las entrañas de la tierra. Después vino la unión de Florencio Ávalos y su hijo. Y entonces sentimos un nudo en la garganta y el cosquilleo de las lágrimas resbalando por las mejillas. El minero le enseñó al mundo (y a sí mismo) lo que vale la vida. De ahí en más, las resurrecciones de los 33 héroes se transmitieron en vivo y de manera ininterrumpida. La televisión fue el medio protagonista.
La noticia tuvo también un gran despliegue en los diarios impresos. Desde aquel 5 de agosto, en que el cerro se les vino encima, hasta hoy se escribieron páginas y páginas en distintos idiomas. Lo que garabatearon los obreros y lo que dijeron las esposas, las madres y los hijos sirvió para desgranar las personalidades, los anhelos y las manías de los enterrados. Para la prensa, y para el planeta entero, el 13 de octubre no será nunca más una fecha ordinaria.
El mismo país que alguna vez parió a Pablo Neruda, a Salvador Allende o a Violeta Parra se vio ahora representado en gente sencilla que, durante 17 días, sobrevivió apenas con dos cucharadas de atún cada 48 horas.
La admiración por ellos se reflejó también en las redes sociales de internet. Desde ayer, los hombres de Atacama son trend topic (tema del momento) en Twitter. De hecho, en la red sólo se habla de los 33. En Facebook se crearon miles de grupos y páginas.
Hace un mes nadie los conocía. Ahora se preparan libros, documentales y películas. En las versiones digitales de los diarios hubo notables aumentos de visitas. En las primeras 24 horas, más de 200.000 lectores consultaron las notas cargadas en la edición de LA GACETA.com. Además, los foristas transformaron a los artículos referidos en los más comentados -seguramente- de la semana.
Los 33 héroes y sus rescatistas, que han sido felicitados por la NASA, están escribiendo la historia. Y el periodismo (mejor o peor) está contando esa historia.


