Un terremoto político estremeció anoche al frente Unión por Tucumán. Esteban Jerez renunciará hoy a su candidatura tras una agotadora jornada, que marcó el final de seis días de fuego.La salida del ex fiscal anticorrupción tendrá múltiples repercusiones en el complejo tablero político provincial. Sucede que Jerez se había erigido en una referencia indiscutible para una ancha franja de la sociedad.
Sin dudas, hay ganadores y perdedores tras esta decisión. Encabeza la lista de beneficiarios el candidato oficialista, José Alperovich. Este enfrentará mayores complicaciones en el futuro por la heterogeneidad de los sublemas de candidatos a legisladores que componen el Frente Fundacional antes que por la acción de la oposición.
Los bussistas también se ven favorecidos por el final de la experiencia que lideraba el debutante en la liza política. La emergencia de Jerez con un perfil de nítido enfrentamiento con la corrupción administrativa y con sus actores gubernamentales y legislativos entraba a disputar el espacio que antes monopolizaba Fuerza Republicana.
Así las cosas, la primera línea de FR, con el ex gobernador Antonio Bussi a la cabeza, no ahorró ataques contra quien capitalizó las simpatías de la ciudadanía alejada de los ruidos de la política.
Los enemigos del ex fiscal, atrincherados en despachos judiciales, tampoco ocultaban su alegría por lo que pasó ayer.
El Frente Anticorrupción de Osvaldo Cirnigliaro también espera sacar provecho de la situación abierta inesperadamente.El panorama que se le presenta al hombre que abandonó el Poder Judicial por la política no es sencillo. Sin embargo, está seguro de que persistirá en la vía escogida hace un tiempo.
El efecto delarruista
Al candidato dimitente lo aterraba la idea de repetir la experiencia de la Alianza. No sólo a Néstor Kirchner le causó espanto el ejemplo de Fernando de la Rúa, quien pasó a la historia por conducir una administración ineficiente y plagada de conflictos intestinos. Jerez, en efecto, tuvo temor a la heterogeneidad de los componentes y a los intereses cruzados de sus asociados. "Con este frente no quiero ir a ninguna parte", planteó anoche tras entregar su renuncia. De esa manera rompía amarras con el frente Unión por Tucumán.
De ahora en adelante, la tarea del ex fiscal se focalizará en la constitución de un nuevo partido para competir en las elecciones legislativas nacionales de octubre.
La proyección futura de Jerez está atada a lo que pueda construir con la gente que se identifica con su pensamiento. De sus ex socios se despidió señalando que se preocuparon prioritariamente por la distribución de funciones en el aparato estatal, antes que por el diseño de planes para resolver los problemas más candentes de la provincia.
En un año electoral, lo primero que se empieza debatiendo es eso. La vida política argentina no privilegia lo programático como dato esencial.
El desafío es inmenso, porque no bastará con acusar a los otros de las desgracias de la vida pública.
Las culpas
La crisis que precipitó la ruptura se incubó lentamente. Jerez se hartó de las idas y las vueltas de las rencillas interpartidarias. Cuando el ex fiscal anunció que el diputado José Ricardo Falú no iba a ser su candidato a vicegobernador abrió una grieta que se fue ensanchando a medida que adoptaba políticas autónomas. Incluso, le puso hielo a un intento de acercamiento que ensayó el ex ministro de Julio Miranda a través de influyentes mediadores, hace 48 horas.
Sin una estructura propia -no llegó nunca a usar la que vertebró Falú-, este hombre que debutaba en la vida política sintió las influencias de los distintos entornos políticos.
Los partidos de centroderecha -Recrear y Ciudadanos Independientes- no pudieron imponer al senador Pablo Walter como candidato a vicegobernador. Los radicales quisieron cubrir esa plaza y fracasaron también. Jerez escogió a Horacio Ibarreche, en una muestra de equidistancia frente a las ambiciones cruzadas. En su derredor, no obstante, no se había calculado el costo político de esa definición.
Volcán en erupción
El advenimiento de la era kirchnerista precipitó las negociaciones para el ingreso de Olijela Rivas a la coalición, ingreso que Jerez había vetado primigeniamente.
La política de Jerez dejó de ser rectilínea desde ese momento, aunque conservó el veto originario en contra del bussismo. El peronista disidente Alejandro Sangenis y el diputado José Vitar (ARI) acercaron a Rivas.
La opción de Jerez por otro peronista disidente, Julio César Díaz Lozano, para la intendencia municipal de San Miguel de Tucumán desacomodó a los radicales. El ex fiscal alegó que usó de la facultad delegada en él para resolver por el mejor situado en una encuesta, si no hubiera acuerdos. Según los radicales, Díaz Lozano no era una figura potable para un medio antiperonista. Pero el hecho es que se desconoció lo convenido.
La UCR argumentó que la gente de Olijela Rivas sustituyó a decenas de candidatos a comisionados comunales y a algunos postulantes a intendentes en municipalidades.
El brazo de la diputada peronista volteó también a dirigentes del espacio Recrear-Ciudadanos Independientes de algunas comunas rurales. Idéntica frustración sintió el socialismo. En todos los casos se atribuyeron los cambios a maniobras poco limpias de los apoderados de Rivas.
Con todo, el endurecimiento de la UCR derivó en un planteo judicial de Rubén Chebaia, que jugó al partido detrás de su candidatura, en abierta puja con Díaz Lozano. El fallo judicial que favoreció al primero mereció lecturas políticas suspicaces, porque creen que hubo interferencias de la Casa de Gobierno.
Chebaia es un experto en lides electorales y se postuló ininterrumpidamente desde 1983, lapso en el que fue intendente y legislador. Tras la ida de Jerez, comenzó el ajuste de cuentas. A Vitar y a Sangenis se los acusa de haber aconsejado a Jerez con un criterio "panperonista". Desde las cercanías de aquellos se responsabiliza a la UCR por el descalabro de la coalición, por haber hecho prevalecer sus intereses parciales.
La inexperiencia del ex fiscal incidió en el resultado final, pero el peso mayor recae en los políticos que no supieron obrar con desprendimiento ante la crisis.







