En Yerba Buena

Pese al crecimiento de la ciudad las obras de infraestructura brillan por su ausencia.

17 Mayo 2003
En la última década, Yerba Buena ha experimentado un crecimiento demográfico significativo. El rubro dedicado al esparcimiento también se ha incrementado notablemente, que se traduce en una gran cantidad de bares, confiterías, restaurantes y boliches. Sin embargo, hay aspectos urbanos de esa ciudad que han sido postergados por sus gobernantes de turno y, pese a los reiterados reclamos de los vecinos, nada se ha hecho.
Por la calle Perú, desciende diariamente un arroyo que luego cambia su curso en Juan B. Terán. En esa ochava se ha formado una capa de barro y musgo, cuyas víctimas preferidas son los ciclistas, los automovilistas y los peatones. Se cree que las aguas que desembocan en la avenida Aconquija, provienen del barrio Viajantes. Lo curioso es que, en tantos años, ninguna administración municipal se ha interesado en este problema hasta el punto de darle una solución definitiva, excepto que haya algún plan secreto para convertir a la "Ciudad Jardín" en una Venecia del NOA.
Tal vez el flamante interventor se apiade de sus vecinos y oriente sus prioridades de gobierno a secar de raíz ese riachuelo que cosecha el malhumor de quienes viven en las calles Perú y Terán.

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