01 Octubre 2010 Seguir en 
RÍO DE JANEIRO.- El próximo presidente se enfrentará con un difícil reto: mantener el creciente protagonismo de Brasil en el frente externo, pero sin tener como arma el carisma de Lula.
Los dos principales candidatos, Rousseff y Serra fueron unánimes en prometer mantener y ampliar las conquistas del actual gobierno en el plano interno. La gran discrepancia se concentró en la política exterior: Rousseff promete mantener y Serra anuncia cambios drásticos.
Según la candidata oficialista, es necesario ampliar la presencia internacional de Brasil, que debe ofrecer contribuciones valiosas a la comunidad internacional y defender en forma intransigente la paz mundial, la convivencia armónica de los pueblos, la reducción de armamentos y la valorización de los espacios multilaterales. Serra sostiene que a lo largo de los últimos ocho años Lula se alió a regímenes dictatoriales como el de Irán, que ahorca a sus opositores, apedrea mujeres, detiene periodistas y está buscando conseguir la bomba atómica.
El opositor es además un crítico del Mercosur, y sostiene que el bloque de integración creado en 1991 debería dar unos pasos hacia atrás antes de avanzar. "Quisieron hacer con el Mercosur en cuatro años lo que la Unión Europea hizo en 40. Deberíamos hacer primero una zona de libre comercio y luego una unión aduanera", dijo Serra a empresarios.
Según los analistas, ninguno de los dos candidatos tiene la imagen internacional ni el carisma necesario para mantener el estilo de Lula. El diario estadounidense The New York Times apuntó recientemente al presidente brasileño como un líder latinoamericano difícilmente sustituible: "La región perderá a su único líder de estatura internacional y con una capacidad poco común de convocatoria", publicó.
Los dos principales candidatos, Rousseff y Serra fueron unánimes en prometer mantener y ampliar las conquistas del actual gobierno en el plano interno. La gran discrepancia se concentró en la política exterior: Rousseff promete mantener y Serra anuncia cambios drásticos.
Según la candidata oficialista, es necesario ampliar la presencia internacional de Brasil, que debe ofrecer contribuciones valiosas a la comunidad internacional y defender en forma intransigente la paz mundial, la convivencia armónica de los pueblos, la reducción de armamentos y la valorización de los espacios multilaterales. Serra sostiene que a lo largo de los últimos ocho años Lula se alió a regímenes dictatoriales como el de Irán, que ahorca a sus opositores, apedrea mujeres, detiene periodistas y está buscando conseguir la bomba atómica.
El opositor es además un crítico del Mercosur, y sostiene que el bloque de integración creado en 1991 debería dar unos pasos hacia atrás antes de avanzar. "Quisieron hacer con el Mercosur en cuatro años lo que la Unión Europea hizo en 40. Deberíamos hacer primero una zona de libre comercio y luego una unión aduanera", dijo Serra a empresarios.
Según los analistas, ninguno de los dos candidatos tiene la imagen internacional ni el carisma necesario para mantener el estilo de Lula. El diario estadounidense The New York Times apuntó recientemente al presidente brasileño como un líder latinoamericano difícilmente sustituible: "La región perderá a su único líder de estatura internacional y con una capacidad poco común de convocatoria", publicó.
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