Apelaron al sentimiento para cerrar la campaña
Dilma afirmó que gobernará con paz y amor y Serra, su principal oponente, entonó una canción que, según dijo, solía cantar a sus hijos. La candidata oficialista negó que, si resultara electa, vaya a impulsar la legalización del aborto. El opositor reiteró su promesa de mejorar el salario mínimo.
01 Octubre 2010 Seguir en 
RÍO DE JANEIRO.- La emoción ha sido ayer el recurso más utilizado por los candidatos a la presidencia de Brasil, en el último día de la divulgación de la propaganda política por medios electrónicos, antes de los comicios generales del domingo.
La oficialista Dilma Rousseff, que según las encuestas cuenta con las mayores chances de ser electa presidenta en la primera ronda, adoptó la misma expresión utilizada por su mentor, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en su victoriosa campaña electoral de 2002: dijo que gobernará con paz y amor.
La representante del Partido de los Trabajadores (PT), quien según los sondeos recibirá el domingo entre el 52% y el 55% de los votos válidos, aprovechó su último programa para exhibir un diálogo con Lula, cuyo índice de popularidad llega hoy al 80%. Rousseff destacó los avances económicos y sociales logrados por el actual gobierno, y Lula aseveró que a su candidata, así como a él mismo, le gustan los pobres.
Al mismo tiempo, ambos trataron de desmentir rumores que circularon en los últimos días en internet según los cuales, de ser elegida presidenta, Rousseff impulsaría la legalización del aborto. Otros mensajes apócrifos señalaban que la referente del PT habría dado muestras de irrespeto a los católicos, al supuestamente afirmar que ni Jesucristo impediría su triunfo.
Rousseff advirtió a los electores que no crean en rumores de final de campaña, y prometió defender la democracia y la libertad, respetar la fe, las religiones y las convicciones de las personas y defender la vida. Lula reforzó el mensaje, al asegurar que su candidata respeta la vida, la paz, la libertad y las religiones. "Estoy viendo suceder con Dilma lo que aconteció conmigo en el pasado, cuando decían que iba a cerrar las iglesias y a cambiar el color de la bandera", dijo Lula en referencia a rumores.
El principal rival de la delfín de Lula en la disputa, el opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), usó su último programa para reiterar las promesas de elevar el salario mínimo a U$S 353 por mes -un aumento del 17,6%- frente al monto vigente en la actualidad- y conceder un reajuste de un 10% a jubilados y a pensionistas.
En un intento de conquistar también el corazón de sus electores, Serra exhibió numerosas imágenes de su familia y hasta entonó parte de una canción que, según afirmó, solía cantar a sus hijos cuando eran pequeños.
"Para el domingo, yo pido su voto. Llegaremos a la segunda vuelta y, si Dios lo quiere, a la victoria", concluyó Serra.
La campaña presidencial brasileña terminó oficialmente anoche cuando también concluyó el último debate televisivo organizado por la poderosa TV Globo y que reunirá a los cuatro principales candidatos presidenciales: Rousseff, Serra, Marina Silva, del Partido Verde (PV), y Plinio de Arruda Sampaio, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).
Encuesta
Rousseff tiene los votos suficientes para ganar las elecciones del domingo, según un sondeo difundido horas antes del debate de anoche. La consultora Datafolha mostró que la funcionaria pública de carrera y ex jefa de Gabinete de Lula cuenta con el 52% de votos válidos, frente a un 51% que arrojó una encuesta similar divulgada el miércoles.
Eso es bastante menos que su nivel más alto del 57% alcanzado hace dos semanas, cuando un escándalo de corrupción forzó la renuncia de una ex asesora suya, pero más que el 50% que necesita para evitar un balotaje el 31 de octubre. Serra ha luchado para conectarse con los votantes y no aprovechó la pérdida de impulso de Rousseff en las últimas semanas. Serra obtuvo un 31% de apoyo en el último sondeo de Datafolha, ante un 32% anterior. Así las cosas, Rousseff, una ex militante de izquierda divorciada dos veces y que se recuperó de un linfoma el año pasado, enfrentó un último obstáculo en el debate de anoche por TV Globo, la mayor y más influyente red de televisión del país. La política de 62 años raramente se ha salido de libreto durante su campaña, dado que disfruta de la ola de popularidad de Lula.
Se espera que la abanderada de PT no tome riesgos en el debate y que se concentre en el crecimiento económico de Brasil y en los programas sociales del Gobierno que han ayudado a sacar a más de 20 millones de personas de la extrema pobreza durante el mandato de Lula. (DPA-Reuters-Télam)
La oficialista Dilma Rousseff, que según las encuestas cuenta con las mayores chances de ser electa presidenta en la primera ronda, adoptó la misma expresión utilizada por su mentor, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en su victoriosa campaña electoral de 2002: dijo que gobernará con paz y amor.
La representante del Partido de los Trabajadores (PT), quien según los sondeos recibirá el domingo entre el 52% y el 55% de los votos válidos, aprovechó su último programa para exhibir un diálogo con Lula, cuyo índice de popularidad llega hoy al 80%. Rousseff destacó los avances económicos y sociales logrados por el actual gobierno, y Lula aseveró que a su candidata, así como a él mismo, le gustan los pobres.
Al mismo tiempo, ambos trataron de desmentir rumores que circularon en los últimos días en internet según los cuales, de ser elegida presidenta, Rousseff impulsaría la legalización del aborto. Otros mensajes apócrifos señalaban que la referente del PT habría dado muestras de irrespeto a los católicos, al supuestamente afirmar que ni Jesucristo impediría su triunfo.
Rousseff advirtió a los electores que no crean en rumores de final de campaña, y prometió defender la democracia y la libertad, respetar la fe, las religiones y las convicciones de las personas y defender la vida. Lula reforzó el mensaje, al asegurar que su candidata respeta la vida, la paz, la libertad y las religiones. "Estoy viendo suceder con Dilma lo que aconteció conmigo en el pasado, cuando decían que iba a cerrar las iglesias y a cambiar el color de la bandera", dijo Lula en referencia a rumores.
El principal rival de la delfín de Lula en la disputa, el opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), usó su último programa para reiterar las promesas de elevar el salario mínimo a U$S 353 por mes -un aumento del 17,6%- frente al monto vigente en la actualidad- y conceder un reajuste de un 10% a jubilados y a pensionistas.
En un intento de conquistar también el corazón de sus electores, Serra exhibió numerosas imágenes de su familia y hasta entonó parte de una canción que, según afirmó, solía cantar a sus hijos cuando eran pequeños.
"Para el domingo, yo pido su voto. Llegaremos a la segunda vuelta y, si Dios lo quiere, a la victoria", concluyó Serra.
La campaña presidencial brasileña terminó oficialmente anoche cuando también concluyó el último debate televisivo organizado por la poderosa TV Globo y que reunirá a los cuatro principales candidatos presidenciales: Rousseff, Serra, Marina Silva, del Partido Verde (PV), y Plinio de Arruda Sampaio, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).
Encuesta
Rousseff tiene los votos suficientes para ganar las elecciones del domingo, según un sondeo difundido horas antes del debate de anoche. La consultora Datafolha mostró que la funcionaria pública de carrera y ex jefa de Gabinete de Lula cuenta con el 52% de votos válidos, frente a un 51% que arrojó una encuesta similar divulgada el miércoles.
Eso es bastante menos que su nivel más alto del 57% alcanzado hace dos semanas, cuando un escándalo de corrupción forzó la renuncia de una ex asesora suya, pero más que el 50% que necesita para evitar un balotaje el 31 de octubre. Serra ha luchado para conectarse con los votantes y no aprovechó la pérdida de impulso de Rousseff en las últimas semanas. Serra obtuvo un 31% de apoyo en el último sondeo de Datafolha, ante un 32% anterior. Así las cosas, Rousseff, una ex militante de izquierda divorciada dos veces y que se recuperó de un linfoma el año pasado, enfrentó un último obstáculo en el debate de anoche por TV Globo, la mayor y más influyente red de televisión del país. La política de 62 años raramente se ha salido de libreto durante su campaña, dado que disfruta de la ola de popularidad de Lula.
Se espera que la abanderada de PT no tome riesgos en el debate y que se concentre en el crecimiento económico de Brasil y en los programas sociales del Gobierno que han ayudado a sacar a más de 20 millones de personas de la extrema pobreza durante el mandato de Lula. (DPA-Reuters-Télam)
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