30 Septiembre 2010 Seguir en 
BARCELONA.- Una batalla campal que sembró el caos durante horas en el centro de la capital de Cataluña empañó la primera huelga general contra el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Activistas antisistema se enfrentaron a la policía, quemaron vehículos, rompieron escaparates, mobiliario urbano y calcinaron contenedores de basura. Jóvenes con estética de extrema izquierda, encapuchados en algunos casos, aprovecharon las protestas y la movilización de los piquetes informativos para protagonizar desde el mediodía disturbios en torno a la céntrica Plaza de Cataluña, la Plaza de la Universidad, el Paseo de Gracia y sus calles aledañas.
Lanzaron petardos dentro de los comercios que estaban abiertos, rompieron escaparates y mobiliario urbano y tumbaron contenedores de basura a modo de barricadas.
Al menos 43 personas fueron detenidas en Cataluña, la mayoría de ellas en la principal ciudad de la región, en el marco de estos disturbios. Los sindicatos principales se desmarcaron inmediatamente de esa violencia en una jornada de huelga que no logró paralizar España, aunque mermó considerablemente la actividad industrial, sobre todo en el sector del automóvil, donde el paro fue cercano al 100 %, y causó problemas en el transporte.
Cientos de agentes de la policía autonómica tuvieron que desplegarse en el centro. Cargaron con pelotas de goma contra los alborotadores difíciles de dispersar y los persiguieron por las calles aledañas al Paseo de Gracia. El ulular de sirenas de policía fue una constante en el centro de la segunda ciudad de España. En la Plaza de la Universidad se vivieron momentos de tensión. Un grupo de manifestantes rodeó un automóvil de la Guardia Urbana y lo hizo arder hasta quedar prácticamente calcinado. (DPA)
Lanzaron petardos dentro de los comercios que estaban abiertos, rompieron escaparates y mobiliario urbano y tumbaron contenedores de basura a modo de barricadas.
Al menos 43 personas fueron detenidas en Cataluña, la mayoría de ellas en la principal ciudad de la región, en el marco de estos disturbios. Los sindicatos principales se desmarcaron inmediatamente de esa violencia en una jornada de huelga que no logró paralizar España, aunque mermó considerablemente la actividad industrial, sobre todo en el sector del automóvil, donde el paro fue cercano al 100 %, y causó problemas en el transporte.
Cientos de agentes de la policía autonómica tuvieron que desplegarse en el centro. Cargaron con pelotas de goma contra los alborotadores difíciles de dispersar y los persiguieron por las calles aledañas al Paseo de Gracia. El ulular de sirenas de policía fue una constante en el centro de la segunda ciudad de España. En la Plaza de la Universidad se vivieron momentos de tensión. Un grupo de manifestantes rodeó un automóvil de la Guardia Urbana y lo hizo arder hasta quedar prácticamente calcinado. (DPA)
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