18 Mayo 2003 Seguir en 
El economista Eduardo Luis Curia confesó a LA GACETA que mira el futuro de con moderado optimismo.
- ¿Qué perspectivas económicas genera la confirmación de que Néstor Kirchner será el próximo presidente?
- En materia económica, por lo menos, partimos de una base importante: la continuidad del ministro Roberto Lavagna y de un plan que viene con un curso concreto, aunque limitado por lo que era el horizonte temporal del gobierno de transición de Eduardo Duhalde. Ahora, la nueva administración tendrá que profundizar la agenda pendiente y profusa: deuda externa, ingresos, empleo, consolidar el marco monetario, cambiar la política de las tarifas de los servicios públicos, etcétera. No obstante, Lavagna ya puso balizas en el cambio, por lo que el nuevo gobierno corre con viento a favor. Esto es importante, porque los primeros meses son decisivos.
- ¿Qué pasa con la pata política que necesita la economía?
- El Presidente tiene que lograr un respaldo político importante, para sentirse acompañado. Como se ha decantado el proceso electorales, con las peripecias por todos conocidas, hay una imagen de fraccionamiento del poder político; algunos la agigantan , para anticipar el réquiem del nuevo gobierno. Allí se verá la inteligencia y la cintura de Néstor Kirchner para lograr los alineamientos mínimos, sobre todo en lo económico y social.
- ¿Es positivo que, entre las primeras medidas, Kirchner haya anunciado un plan de obras públicas?
- La obra pública es clave como indicadora de actividad y para la reactivación del empleo. Además, ello tiene que ver con la restricciones o problemas de financiamiento. Este último problema se irá resolviendo en el camino. Como, por el momento, no hay muchas posibilidades de conseguir financiamiento internacional y como no tiene sentido volver a la lógica del viejo esquema, hay que buscar lo que potencialmente existe. El tema central es la preservación de la competitividad. Y esto pasa por tener un tipo de cambio real alto, ponderado por la productividad, basado en ella. En esto último, hubo problemas en los últimos meses; hay que ver cómo se los resuelven.
- Lo que queda clara es que Kirchner no hará girar todo alrededor de la política monetaria...
- El epicentro es la competitividad y la generación de empleo para permitir la expansión del mercado interno. Este modelo es la contra-cara del otro, del que reinó en los 90. La política siempre es importante, porque según cómo se desarrolle jugará en favor o en contra. Antes, todas las expectativas se centraban en la apertura y en el endeudamiento mediante un dólar financiero. Ahora, en los dólares que vienen de las exportaciones o de las sustitución de importaciones y al financiamiento que se vaya produciendo. La política monetaria, que tuvo ruidos en los últimos meses, deberá adecuarse a este esquema.
- Muchos no son optimistas por la debilidad del nuevo gobierno...
- Si bien ese 70% de la ciudadanía -que según las encuestas le iba a decir que no a Carlos Menem- no representa votos de Kirchner, tampoco se oponía por capricho a Menem, sino por su estilo de conducción y por sus ideas económicas. Kirchner abroquela a esa mayoría aplastante y no se trata de una simple anécdota o de que Menem no se haya presentado al ballottage. Ahora Kirchner deberá conducir esa tendencia y buscar las coincidencias mínimas que permitan concretar su gestión.
- ¿El nuevo gobierno ya optó por Brasil antes que por EE.UU.?
- Nada puede ser obviado, pero hay que construir las relaciones internacionales en base a algunas prioridades. En definitiva, no se puede decir que el nuevo gobierno desconoce la gravitación de EE.UU., sobre todo cuando tenemos que negociar la deuda. El problema es cómo llegamos a ellas y quiénes serán nuestros socios en esos diálogos. Pero no se puede hablar de aislacionismo, sino de una nueva forma de integración económica, diferente a la de los 90. Chile tiene relaciones constantes con EE.UU. y el nuevo Presidente viajó a Chile.
- ¿Cómo se resuelve el problema del desempleo?
- Aunque de manera muy limitada, se está tomando personal en las empresas, como producto de las exportaciones. Eso sin contar con los planes laborales, que suelen anotarse como empleos genuinos. Con ellos se trazó un punto de inflexión. Ahora hay que añadir planes específicos de empleos, tomar fondos de los planes asistenciales, y hacer subsidio directo para el empleo formal. Sumando estas cosas, en unos años, la tasa de desempleo puede estar por debajo d elos dos dígitos.
- ¿El nuevo modelo implica un corte total con los años 90?
- En los 90 hubo cosas positiva, como prestarle atención a la estabilidad de precios, al ímpetu en la iniciativa privada y se habló, más que lo que se hizo, de ordenamiento fiscal. A estas ideas fuerza no hay que tirarlas por la borda. Pero sí hay esquemas bien diferentes, uno de tipo financiero y este, que apunta a la competitividad. Y no se trata de una vuelta al estatismo, sino de evitar concentraciones de poder, que haya más equilibrio y seriedad. ¡Que no me digan que libre empresa es permitir cualquier concentración, eso es una estupidez! También habrá disciplina fiscal, pero sin sobreactuar, como se hacía antes, en que se hablaba mucho, pero no se actuaba en consecuencia.
- ¿Qué perspectivas económicas genera la confirmación de que Néstor Kirchner será el próximo presidente?
- En materia económica, por lo menos, partimos de una base importante: la continuidad del ministro Roberto Lavagna y de un plan que viene con un curso concreto, aunque limitado por lo que era el horizonte temporal del gobierno de transición de Eduardo Duhalde. Ahora, la nueva administración tendrá que profundizar la agenda pendiente y profusa: deuda externa, ingresos, empleo, consolidar el marco monetario, cambiar la política de las tarifas de los servicios públicos, etcétera. No obstante, Lavagna ya puso balizas en el cambio, por lo que el nuevo gobierno corre con viento a favor. Esto es importante, porque los primeros meses son decisivos.
- ¿Qué pasa con la pata política que necesita la economía?
- El Presidente tiene que lograr un respaldo político importante, para sentirse acompañado. Como se ha decantado el proceso electorales, con las peripecias por todos conocidas, hay una imagen de fraccionamiento del poder político; algunos la agigantan , para anticipar el réquiem del nuevo gobierno. Allí se verá la inteligencia y la cintura de Néstor Kirchner para lograr los alineamientos mínimos, sobre todo en lo económico y social.
- ¿Es positivo que, entre las primeras medidas, Kirchner haya anunciado un plan de obras públicas?
- La obra pública es clave como indicadora de actividad y para la reactivación del empleo. Además, ello tiene que ver con la restricciones o problemas de financiamiento. Este último problema se irá resolviendo en el camino. Como, por el momento, no hay muchas posibilidades de conseguir financiamiento internacional y como no tiene sentido volver a la lógica del viejo esquema, hay que buscar lo que potencialmente existe. El tema central es la preservación de la competitividad. Y esto pasa por tener un tipo de cambio real alto, ponderado por la productividad, basado en ella. En esto último, hubo problemas en los últimos meses; hay que ver cómo se los resuelven.
- Lo que queda clara es que Kirchner no hará girar todo alrededor de la política monetaria...
- El epicentro es la competitividad y la generación de empleo para permitir la expansión del mercado interno. Este modelo es la contra-cara del otro, del que reinó en los 90. La política siempre es importante, porque según cómo se desarrolle jugará en favor o en contra. Antes, todas las expectativas se centraban en la apertura y en el endeudamiento mediante un dólar financiero. Ahora, en los dólares que vienen de las exportaciones o de las sustitución de importaciones y al financiamiento que se vaya produciendo. La política monetaria, que tuvo ruidos en los últimos meses, deberá adecuarse a este esquema.
- Muchos no son optimistas por la debilidad del nuevo gobierno...
- Si bien ese 70% de la ciudadanía -que según las encuestas le iba a decir que no a Carlos Menem- no representa votos de Kirchner, tampoco se oponía por capricho a Menem, sino por su estilo de conducción y por sus ideas económicas. Kirchner abroquela a esa mayoría aplastante y no se trata de una simple anécdota o de que Menem no se haya presentado al ballottage. Ahora Kirchner deberá conducir esa tendencia y buscar las coincidencias mínimas que permitan concretar su gestión.
- ¿El nuevo gobierno ya optó por Brasil antes que por EE.UU.?
- Nada puede ser obviado, pero hay que construir las relaciones internacionales en base a algunas prioridades. En definitiva, no se puede decir que el nuevo gobierno desconoce la gravitación de EE.UU., sobre todo cuando tenemos que negociar la deuda. El problema es cómo llegamos a ellas y quiénes serán nuestros socios en esos diálogos. Pero no se puede hablar de aislacionismo, sino de una nueva forma de integración económica, diferente a la de los 90. Chile tiene relaciones constantes con EE.UU. y el nuevo Presidente viajó a Chile.
- ¿Cómo se resuelve el problema del desempleo?
- Aunque de manera muy limitada, se está tomando personal en las empresas, como producto de las exportaciones. Eso sin contar con los planes laborales, que suelen anotarse como empleos genuinos. Con ellos se trazó un punto de inflexión. Ahora hay que añadir planes específicos de empleos, tomar fondos de los planes asistenciales, y hacer subsidio directo para el empleo formal. Sumando estas cosas, en unos años, la tasa de desempleo puede estar por debajo d elos dos dígitos.
- ¿El nuevo modelo implica un corte total con los años 90?
- En los 90 hubo cosas positiva, como prestarle atención a la estabilidad de precios, al ímpetu en la iniciativa privada y se habló, más que lo que se hizo, de ordenamiento fiscal. A estas ideas fuerza no hay que tirarlas por la borda. Pero sí hay esquemas bien diferentes, uno de tipo financiero y este, que apunta a la competitividad. Y no se trata de una vuelta al estatismo, sino de evitar concentraciones de poder, que haya más equilibrio y seriedad. ¡Que no me digan que libre empresa es permitir cualquier concentración, eso es una estupidez! También habrá disciplina fiscal, pero sin sobreactuar, como se hacía antes, en que se hablaba mucho, pero no se actuaba en consecuencia.





