18 Mayo 2003 Seguir en 
La ganadería, una de las asignaturas pendientes que tiene la producción tucumana, enfrenta hoy un fenómeno nuevo: los cultivos de soja, que se han vuelto más rentables a partir de la devaluación de la moneda, están desplazando al ganado hacia tierras que antes no estaban cultivadas e incluso hacia provincias fronterizas como Santiago del Estero.
El territorio provincial ofrece condiciones bastante favorables para el desarrollo del ganado bovino. Sin embargo, por falta de políticas oficiales que impulsen al sector, por el aumento incontrolable del abigeato y debido a la carencia de una planificación seria en materia de producción ganadera, la actividad sufrió una fuerte caída en las últimas tres décadas, para entrar en una meseta de la cual no se recupera todavía.
En la década del 70, Tucumán contaba con 300.000 cabezas de ganado bovino y hoy tiene solamente 120.000, según dijo a LA GACETA el productor y vicepresidente segundo de la Sociedad Rural de Tucumán, Felipe Goizueta. Eso no es todo. El 30% del ganado provincial se encuentra en manos de los pequeños productores. Estos sumaban 5.800 hace 20 años y hoy no superan los 3.600, señaló el dirigente. "El promedio actual es de 12 cabezas por cada uno de ellos", lamentó Goizueta.
Las áreas más favorables para el desarrollo ganadero, como Burruyacu y Leales, se han ido quedando sin vacas. Un productor de la zona -que prefirió no dar su nombre- admitió que se cansó de los cuatreros. "En definitiva, resulta más rentable cultivar soja que criar animales, porque aunque haya riesgos climáticos, uno sabe que, al menos, no va a perder y que se puede recuperar con la cosecha siguiente. En cambio, las vacas robadas no se recuperan más", expresó.
Estabilidad
Desde el punto de vista oficial, en cambio, la situación ganadera de la provincia es estable desde hace unos 10 años. El coordinador del área ganadera de la Secretaría de la Producción, Juan Luis Rébora basa su apreciación en las cifras de vacunación contra la aftosa. "En la década del 90 se vacunaban unas 125.000 cabezas, aproximadamente y el año pasado, vacunamos 140.000", afirmó.
Rébora negó rotundamente que la actividad ganadera esté disminuyendo en la provincia. "Lo que ocurre es que el ganado se desplaza de campos de pastura, que hoy son ocupados por la soja, hacia otros campos hasta ahora incultos", sostuvo.
Fuentes del sector, no obstante, aseguraron que zonas como Rapelli, Las Cejas o Garmendia, que eran netamente ganaderas, hoy están destinadas a la soja.
Ahorro
Desarrollar la ganadería tendría una doble ganancia para la provincia: además de aumentar el PBI, implicaría un ahorro importante. Actualmente, los tucumanos "importan" el 85% de la carne que consumen. Se compra principalmente en Córdoba y en Santa Fe, aunque también llegan reses de Entre Ríos y de Corrientes.
Según datos de la Secretaría de la Producción, por año ingresan 170.000 cabezas de ganado bovino para faenar. El resto, viene ya faenado en camiones frigoríficos.
Aunque no hay cifras precisas, fuentes oficiales y privadas del sector coinciden en que los ingresos de la provincia por la venta de azúcar, de soja o de citrus son, más o menos, equivalentes a los egresos debidos a la compra de carne. Aun así, el panorama no es negativo ya que poniendo en marcha mayores controles e impulsando inversiones, la ganadería tiene espacio para crecer en Tucumán.
El abigeato es el mayor flagelo
La queja más frecuente de los ganaderos tucumanos es la falta de control sobre el abigeato. Este flagelo afecta, en particular, a los pequeños productores, pero también ha llegado a cansar a muchos hombres de campo que terminaron cambiando de actividad y asegurándose las ganancias con algún tipo de cultivo en vez de seguir perdiendo vacas a manos de los cuatreros. "Si bien es cierto que la agricultura le ha ido ganando algunos espacios a la ganadería, hay muchas zonas donde se ha dejado de criar vacas como consecuencia del abigeato, un problema que parece no tener fin", señaló el vicepresidente de la Sociedad Rural, Felipe Goizueta. El productor consideró que las medidas iniciadas este año por el Gobierno, después de fuertes presiones de los hombres de campo, pueden llegar a dar resultado en el largo plazo. Se creó una patrulla especial para luchar contra los abigeatos y una fiscalía específica para el tema. "El problema es que la patrulla todavía está en formación y no cuenta con todos los elementos necesarios", dijo Goizueta. Respecto de la Fiscalía Antiabigeato, la consideró fundamental: "si la Justicia no acompaña, no se podrá luchar contra este flagelo", afirmó.
Piden líneas de créditos blandos
Los ganaderos provinciales ven salidas a la actividad a pesar de que el panorama actual no sea tan alentador. "Tucumán tiene campos para desarrollar el ganado. Pero se necesitan, por ejemplo, créditos blandos o diferimientos impositivos para la compra de vientres", insistió Felipe Goizueta, dirigente de la Sociedad Rural de Tucumán. Agregó que el Gobierno puede implementar controles para verificar que los créditos llegan al destino que se ha especificado.
Otras fuentes del sector señalaron que los productores deberían plantearse la ganadería de invernada en forma más intensiva. En Tucumán, la ganadería tiene dos aspectos: la cría de terneros, que se hace en zonas marginales (secas) y la invernada, que es para engorde. Es decir, se compra el ternero a los productores de cría y se los engorda unos 150 a 170 kilos en unos seis meses. Luego, se los vende para la faena. Esta actividad se puede realizar en espacios más reducidos. Por ejemplo, en sólo 10 hectáreas se pueden engordar unas 10.000 cabezas. También hay productores que consideran que la provincia debería desarrollar más frigoríficos.
"Aumentaron los controles"
El coordinador al área ganadera de la Secretaría de la Producción, Juan Luis Rébora, afirmó que la ganadería "es una de las actividad que se deben desarrollar en la provincia, como la cría de porcinos o la apicultura, porque el citrus, la caña y la soja ya están consolidados". El funcionario consideró que el Estado ha tenido avances en este sentido. "La lucha contra el abigeato avanza, a pasos lentos, pero va caminando, con la formación de una patrulla especial y la creación de una Fiscalía específica", añadió.
Rébora señaló que también se está trabajando para blanquear la comercialización de la carne. "El cuatrerismo perjudica a los productores pero también al fisco, porque faenan y venden carne sin pagar impuestos", advirtió.
"Se está haciendo un importante trabajo conjunto con el INTA, el Senasa y otras instituciones para difundir las nuevas técnicas de pasturas, a fin de mejorar la alimentación del ganado", agregó Rébora. El funcionario también preside la Comisión Provincial de Sanidad Animal (Coprosa), que combate la aftosa junto con los productores, dueños de frigoríficos y técnicos.
El territorio provincial ofrece condiciones bastante favorables para el desarrollo del ganado bovino. Sin embargo, por falta de políticas oficiales que impulsen al sector, por el aumento incontrolable del abigeato y debido a la carencia de una planificación seria en materia de producción ganadera, la actividad sufrió una fuerte caída en las últimas tres décadas, para entrar en una meseta de la cual no se recupera todavía.
En la década del 70, Tucumán contaba con 300.000 cabezas de ganado bovino y hoy tiene solamente 120.000, según dijo a LA GACETA el productor y vicepresidente segundo de la Sociedad Rural de Tucumán, Felipe Goizueta. Eso no es todo. El 30% del ganado provincial se encuentra en manos de los pequeños productores. Estos sumaban 5.800 hace 20 años y hoy no superan los 3.600, señaló el dirigente. "El promedio actual es de 12 cabezas por cada uno de ellos", lamentó Goizueta.
Las áreas más favorables para el desarrollo ganadero, como Burruyacu y Leales, se han ido quedando sin vacas. Un productor de la zona -que prefirió no dar su nombre- admitió que se cansó de los cuatreros. "En definitiva, resulta más rentable cultivar soja que criar animales, porque aunque haya riesgos climáticos, uno sabe que, al menos, no va a perder y que se puede recuperar con la cosecha siguiente. En cambio, las vacas robadas no se recuperan más", expresó.
Estabilidad
Desde el punto de vista oficial, en cambio, la situación ganadera de la provincia es estable desde hace unos 10 años. El coordinador del área ganadera de la Secretaría de la Producción, Juan Luis Rébora basa su apreciación en las cifras de vacunación contra la aftosa. "En la década del 90 se vacunaban unas 125.000 cabezas, aproximadamente y el año pasado, vacunamos 140.000", afirmó.
Rébora negó rotundamente que la actividad ganadera esté disminuyendo en la provincia. "Lo que ocurre es que el ganado se desplaza de campos de pastura, que hoy son ocupados por la soja, hacia otros campos hasta ahora incultos", sostuvo.
Fuentes del sector, no obstante, aseguraron que zonas como Rapelli, Las Cejas o Garmendia, que eran netamente ganaderas, hoy están destinadas a la soja.
Ahorro
Desarrollar la ganadería tendría una doble ganancia para la provincia: además de aumentar el PBI, implicaría un ahorro importante. Actualmente, los tucumanos "importan" el 85% de la carne que consumen. Se compra principalmente en Córdoba y en Santa Fe, aunque también llegan reses de Entre Ríos y de Corrientes.
Según datos de la Secretaría de la Producción, por año ingresan 170.000 cabezas de ganado bovino para faenar. El resto, viene ya faenado en camiones frigoríficos.
Aunque no hay cifras precisas, fuentes oficiales y privadas del sector coinciden en que los ingresos de la provincia por la venta de azúcar, de soja o de citrus son, más o menos, equivalentes a los egresos debidos a la compra de carne. Aun así, el panorama no es negativo ya que poniendo en marcha mayores controles e impulsando inversiones, la ganadería tiene espacio para crecer en Tucumán.
La queja más frecuente de los ganaderos tucumanos es la falta de control sobre el abigeato. Este flagelo afecta, en particular, a los pequeños productores, pero también ha llegado a cansar a muchos hombres de campo que terminaron cambiando de actividad y asegurándose las ganancias con algún tipo de cultivo en vez de seguir perdiendo vacas a manos de los cuatreros. "Si bien es cierto que la agricultura le ha ido ganando algunos espacios a la ganadería, hay muchas zonas donde se ha dejado de criar vacas como consecuencia del abigeato, un problema que parece no tener fin", señaló el vicepresidente de la Sociedad Rural, Felipe Goizueta. El productor consideró que las medidas iniciadas este año por el Gobierno, después de fuertes presiones de los hombres de campo, pueden llegar a dar resultado en el largo plazo. Se creó una patrulla especial para luchar contra los abigeatos y una fiscalía específica para el tema. "El problema es que la patrulla todavía está en formación y no cuenta con todos los elementos necesarios", dijo Goizueta. Respecto de la Fiscalía Antiabigeato, la consideró fundamental: "si la Justicia no acompaña, no se podrá luchar contra este flagelo", afirmó.
Los ganaderos provinciales ven salidas a la actividad a pesar de que el panorama actual no sea tan alentador. "Tucumán tiene campos para desarrollar el ganado. Pero se necesitan, por ejemplo, créditos blandos o diferimientos impositivos para la compra de vientres", insistió Felipe Goizueta, dirigente de la Sociedad Rural de Tucumán. Agregó que el Gobierno puede implementar controles para verificar que los créditos llegan al destino que se ha especificado.
Otras fuentes del sector señalaron que los productores deberían plantearse la ganadería de invernada en forma más intensiva. En Tucumán, la ganadería tiene dos aspectos: la cría de terneros, que se hace en zonas marginales (secas) y la invernada, que es para engorde. Es decir, se compra el ternero a los productores de cría y se los engorda unos 150 a 170 kilos en unos seis meses. Luego, se los vende para la faena. Esta actividad se puede realizar en espacios más reducidos. Por ejemplo, en sólo 10 hectáreas se pueden engordar unas 10.000 cabezas. También hay productores que consideran que la provincia debería desarrollar más frigoríficos.
El coordinador al área ganadera de la Secretaría de la Producción, Juan Luis Rébora, afirmó que la ganadería "es una de las actividad que se deben desarrollar en la provincia, como la cría de porcinos o la apicultura, porque el citrus, la caña y la soja ya están consolidados". El funcionario consideró que el Estado ha tenido avances en este sentido. "La lucha contra el abigeato avanza, a pasos lentos, pero va caminando, con la formación de una patrulla especial y la creación de una Fiscalía específica", añadió.
Rébora señaló que también se está trabajando para blanquear la comercialización de la carne. "El cuatrerismo perjudica a los productores pero también al fisco, porque faenan y venden carne sin pagar impuestos", advirtió.
"Se está haciendo un importante trabajo conjunto con el INTA, el Senasa y otras instituciones para difundir las nuevas técnicas de pasturas, a fin de mejorar la alimentación del ganado", agregó Rébora. El funcionario también preside la Comisión Provincial de Sanidad Animal (Coprosa), que combate la aftosa junto con los productores, dueños de frigoríficos y técnicos.





