18 Mayo 2003 Seguir en 
PROCESO IRREGULAR.- Finalmente, concluyó en forma anticipada el proceso electoral. Igual que como comenzó, terminó en forma irregular. La renuncia de Carlos Menem abrevió los trámites, pero empañó el final. Asumirá Néstor Kirchner y seguirá la secuencia de presidentes constitucionales. La experiencia de desgobierno de los últimos tres años y medio no parece haber enseñado mucho a los ciudadanos argentinos.
VIDA NUEVA.- El 25 comienza una nueva etapa que debe contar con el apoyo de todos, sin distinción de partidos ni de facciones políticas. Cada uno de cumplir su rol; quienes detenten el poder ejecutivo, gobernando; los opositores, realizando una oposición constructiva; los jueces: vigilando el cumplimiento de las leyes; los ciudadanos comunes, trabajando en conjunto para llevar el país adelante y exigiendo el cumplimiento de la Constitución. Todo esto implica enfrentar seriamente, y de una vez por todas, los graves problemas que aquejan al país y que estaban soslayados.
OTRO ESQUEMA I.- Quizás los terribles dolores que causa esta grave crisis nacional sean los dolores de parto de una nueva argentina. ¿Cómo debería ser para que tanto dolor resulte justificado? Debería ser una nación con un proyecto de unidad, basado en principios generales por encima de las ideologías y de los partidos. Una nación donde cada ciudadano adhiera a normas como la propuesta por el filósofo Emmanuel Kant: "obra de tal modo que la máxima que preside tu conducta pueda ser aceptada como ley universal".
OTRO ESQUEMA II.- La nueva Argentina debe ser una nación formada por mujeres y hombres organizados en libertad. Esto implica el cumplimiento de la ley y que ella sea igual para todos. Un ámbito que permita a las personas trabajar y desarrollarse libremente, con un marco de seguridad jurídica, libre comercio y competencia. Acordar entre todos la rehabilitación concreta de estos principios básicos, que alguna vez nos rigieron, es el primer paso para la construcción de otro país, diferente.
PROBLEMAS.- Mese atrás, Oscar Tangelson, el secretario de Política Económica, afirmó en el Centro Argentino de Ingenieros, que el riesgo-país (de 5.071 puntos básicos en ese momento) no era real. Agregó que no aceptaba que la Argentina tenga el doble de riesgo-país que Nigeria y subrayó que pasaba porque algunos economistas mediocres de Wall Street evalúan erróneamente al país. Quizás desconocía que el riesgo-país es un índice que se elabora conforme a una fórmula matemática basada en la comparación de la cotización de los bonos de deuda de un país y la tasa de referencia de los bonos del tesoro norteamericano. Por tanto, no depende del criterio de algún economista mediocre sino de la realidad del mercado. Según esta, la Argentina no pagó los bonos que, a su vez, provienen de renegociaciones de anteriores incumplimientos.
PASO ADELANTE.- El martes pasado, el índice de riesgo-país de Brasil llegó a 698 puntos, por debajo de 700 por primera vez en 27 meses. La ortodoxia económica de Luis Inácio "Lula" Da Silva, quien se asemeja a su antecesor, Henrique Cardoso, pese a su origen de izquierda, logró esta mejora. Hay que recordar que, antes de la devaluación y del default, la Argentina tenía un índice similar al de Brasil (en el orden de 1.500), y hoy se encuentra en 5.375 puntos.
ROTULO ENGAÑOSO.- Las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) son las principales acreedoras del Estado: poseen una inmensa cartera de bonos (hoy en default) que debieron adquirir compulsivamente. Cualquier renegociación de la deuda afectará los ahorros de los futuros jubilados. Esto evidencia la falacia del argumento que propone repudiar la deuda y no pagarla. Cerca de la mitad de dichos títulos se encuentran en manos de las AFJP, bancos y compañías de seguros locales. La denominación deuda externa es engañosa y conviene llamarla deuda pública. Este problema es uno de los más importantes que tendrá que enfrentar la conducción que asume el próximo 25.
VIDA NUEVA.- El 25 comienza una nueva etapa que debe contar con el apoyo de todos, sin distinción de partidos ni de facciones políticas. Cada uno de cumplir su rol; quienes detenten el poder ejecutivo, gobernando; los opositores, realizando una oposición constructiva; los jueces: vigilando el cumplimiento de las leyes; los ciudadanos comunes, trabajando en conjunto para llevar el país adelante y exigiendo el cumplimiento de la Constitución. Todo esto implica enfrentar seriamente, y de una vez por todas, los graves problemas que aquejan al país y que estaban soslayados.
OTRO ESQUEMA I.- Quizás los terribles dolores que causa esta grave crisis nacional sean los dolores de parto de una nueva argentina. ¿Cómo debería ser para que tanto dolor resulte justificado? Debería ser una nación con un proyecto de unidad, basado en principios generales por encima de las ideologías y de los partidos. Una nación donde cada ciudadano adhiera a normas como la propuesta por el filósofo Emmanuel Kant: "obra de tal modo que la máxima que preside tu conducta pueda ser aceptada como ley universal".
OTRO ESQUEMA II.- La nueva Argentina debe ser una nación formada por mujeres y hombres organizados en libertad. Esto implica el cumplimiento de la ley y que ella sea igual para todos. Un ámbito que permita a las personas trabajar y desarrollarse libremente, con un marco de seguridad jurídica, libre comercio y competencia. Acordar entre todos la rehabilitación concreta de estos principios básicos, que alguna vez nos rigieron, es el primer paso para la construcción de otro país, diferente.
PROBLEMAS.- Mese atrás, Oscar Tangelson, el secretario de Política Económica, afirmó en el Centro Argentino de Ingenieros, que el riesgo-país (de 5.071 puntos básicos en ese momento) no era real. Agregó que no aceptaba que la Argentina tenga el doble de riesgo-país que Nigeria y subrayó que pasaba porque algunos economistas mediocres de Wall Street evalúan erróneamente al país. Quizás desconocía que el riesgo-país es un índice que se elabora conforme a una fórmula matemática basada en la comparación de la cotización de los bonos de deuda de un país y la tasa de referencia de los bonos del tesoro norteamericano. Por tanto, no depende del criterio de algún economista mediocre sino de la realidad del mercado. Según esta, la Argentina no pagó los bonos que, a su vez, provienen de renegociaciones de anteriores incumplimientos.
PASO ADELANTE.- El martes pasado, el índice de riesgo-país de Brasil llegó a 698 puntos, por debajo de 700 por primera vez en 27 meses. La ortodoxia económica de Luis Inácio "Lula" Da Silva, quien se asemeja a su antecesor, Henrique Cardoso, pese a su origen de izquierda, logró esta mejora. Hay que recordar que, antes de la devaluación y del default, la Argentina tenía un índice similar al de Brasil (en el orden de 1.500), y hoy se encuentra en 5.375 puntos.
ROTULO ENGAÑOSO.- Las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) son las principales acreedoras del Estado: poseen una inmensa cartera de bonos (hoy en default) que debieron adquirir compulsivamente. Cualquier renegociación de la deuda afectará los ahorros de los futuros jubilados. Esto evidencia la falacia del argumento que propone repudiar la deuda y no pagarla. Cerca de la mitad de dichos títulos se encuentran en manos de las AFJP, bancos y compañías de seguros locales. La denominación deuda externa es engañosa y conviene llamarla deuda pública. Este problema es uno de los más importantes que tendrá que enfrentar la conducción que asume el próximo 25.





