26 Septiembre 2010 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Estudiantes se recuperó de una semana para el olvido, y nada menos que a expensas de Boca. El triunfo por 1-0 dejó al "pincha" a un paso de la cima. Marcos Rojo, cuando todavía no se habían cumplido dos minutos de juego, anotó el gol de la victoria. Si el miércoles supera en el clásico a Gimnasia y Esgrima La Plata, en el encuentro postergado de la cuarta fecha, los "pincharratas" serán líderes del Apertura.
Boca transitó la cancha sin ideas, estuvo mal parado en defensa -como en gran parte del campeonato- y careció de un conductor en el medio campo para abastecer a los delanteros.
El equipo de Claudio Borghi prácticamente no inquietó a Agustín Orión. Esta vez se fue de la cancha de Quilmes sin nada y cada vez se le hace más difícil luchar por el título. En consecuencia, también está lejos de clasificarse para la Copa Libertadores de 2011.
El golazo de Rojo benefició por partida doble a Estudiantes, un equipo que sabe controlar los cotejos cuando tiene la ventaja. Golpeó en ese instante; luego manejó la pelota y jugó con la desesperación de un equipo xeneize reducido a la mínima expresión.
Sin conductor -Cristian Chávez volvió a fallar en esa función y Damián Escudero pasó inadvertido-, Boca debió recurrir a los pelotazos aéreos y siempre perdió arriba. Fue un equipo sin actitud, que sólo buscó una vez al arco. Fue a los 21 minutos, con un disparo defectuoso que no inquietó a Orión.
Estudiantes siempre manejó el trámite, pero le faltó profundidas. Jugó con la desesperación y la desprolijidad de Boca, pero tampoco llegó mucho luego de la apertura del marcador.
Nada cambia
En el segundo tiempo el local volvió a neutralizar a Boca. Cedió la iniciativa, pero el "xeneize" nunca lo inquietó. El "pincha" no hizo mucho, pero tuvo enfrente a un equipo llamativamente limitado, impotente, que pese a tener la obligación de ser protagonista no generó situaciones de peligro.
Borghi movió el banco, pero siguió sin preocupar a Orión y terminó redondeando una de sus peores actuaciones del torneo.
Estudiantes pegó primero y terminó festejando un triunfo que le devolvió la alegría, tras una semana complicada por la eliminación de la Copa Sudamericana. (DyN)
Boca transitó la cancha sin ideas, estuvo mal parado en defensa -como en gran parte del campeonato- y careció de un conductor en el medio campo para abastecer a los delanteros.
El equipo de Claudio Borghi prácticamente no inquietó a Agustín Orión. Esta vez se fue de la cancha de Quilmes sin nada y cada vez se le hace más difícil luchar por el título. En consecuencia, también está lejos de clasificarse para la Copa Libertadores de 2011.
El golazo de Rojo benefició por partida doble a Estudiantes, un equipo que sabe controlar los cotejos cuando tiene la ventaja. Golpeó en ese instante; luego manejó la pelota y jugó con la desesperación de un equipo xeneize reducido a la mínima expresión.
Sin conductor -Cristian Chávez volvió a fallar en esa función y Damián Escudero pasó inadvertido-, Boca debió recurrir a los pelotazos aéreos y siempre perdió arriba. Fue un equipo sin actitud, que sólo buscó una vez al arco. Fue a los 21 minutos, con un disparo defectuoso que no inquietó a Orión.
Estudiantes siempre manejó el trámite, pero le faltó profundidas. Jugó con la desesperación y la desprolijidad de Boca, pero tampoco llegó mucho luego de la apertura del marcador.
Nada cambia
En el segundo tiempo el local volvió a neutralizar a Boca. Cedió la iniciativa, pero el "xeneize" nunca lo inquietó. El "pincha" no hizo mucho, pero tuvo enfrente a un equipo llamativamente limitado, impotente, que pese a tener la obligación de ser protagonista no generó situaciones de peligro.
Borghi movió el banco, pero siguió sin preocupar a Orión y terminó redondeando una de sus peores actuaciones del torneo.
Estudiantes pegó primero y terminó festejando un triunfo que le devolvió la alegría, tras una semana complicada por la eliminación de la Copa Sudamericana. (DyN)
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