El personalismo vuelve a ser el eje de campaña de las elecciones provinciales. Hasta ahora no se observa, con claridad, un programa de gobierno que satisfaga los altos intereses de los tucumanos. En cambio, sí hay reencolumnamientos y sinceramientos sobre lo que quiere cada aspirante a cargos electivos, más aún con la renuncia de Carlos Menem al ballottage. Ese solo hecho generó diásporas que prometen repercutir en las elecciones del 29 de junio. Cada vez son más frecuentes las peleas internas en las coaliciones electorales, que tiran por tierra las denominaciones con las que se inscribieron para participar de las elecciones del 29 de junio próximo.
Aquel hombre de la campera amarilla que paseó en cada acto proselitista con Néstor Kirchner, hoy tiene dibujada una sonrisa. José Alperovich está seguro de que será gobernador y por eso ya hace pedidos al Presidente electo para que su eventual gestión no tenga contratiempos financieros. Así, el senador, cada vez más alejado de su banca en la Cámara Alta, acordó con Kirchner la refinanciación de una deuda que contrajo Antonio Bussi, en 1998, a través de los ya famosos eurobonos. Son $ 14 millones mensuales que se ahorrará la Provincia, con o sin el ex ministro en el sillón de Lucas Córdoba. Antes de todo eso, Alperovich tiene que revalidar el nombre de Fundacional al frente que lidera Julio Miranda. "Miranda no fundó, sino que fundió a la provincia", dicen los opositores con sólo enumerar las causas sobre presunta corrupción en la actual gestión y la sobreemisión de los bonos cada vez más devaluados.
Ultimamente, la pluralidad de ideologías impactó negativamente en el frente que lidera el ex fiscal anticorrupción Esteban Jerez. Son cada vez más visibles las intestinas luchas por ocupar lugares estratégicos y es posible que la coalición termine haciéndose añicos por las promesas incumplidas. La irrupción de Olijela Rivas provocó un cisma de tal magnitud que hay miembros fundacionales del frente que quieren retirarse, lo que lo convertiría en los "desunidos" por Tucumán. Rivas fue una de las dirigentes que quedó mal parada tras el renunciamiento de Menem a la lucha presidencial. Su frente es menos amplio de lo esperado, ya que Jorge Lobo Aragón no comulga con Jerez, por un viejo rencor que se ventiló en la ex Fiscalía Anticorrupción. El ex interventor cree que la diputada lo mandó a "la Olla" al unirse con Jerez. Por eso se cruzó de vereda y hoy pregona las beldades del otro frente Anticorrupción que encabeza Osvaldo Cirnigliaro. Los dirigentes en cuestión coincidieron en los argumentos que los llevaron a definir acercamientos y alejamientos. "Todo esto es producto de la dinámica de la política", afirman.
Fuerza Republicana también sintió los efectos del abandono menemista. Su líder, Antonio Bussi, puso todas sus fichas al riojano y perdió. El bussismo teje una telaraña que intenta captar los heridos de tantos frentes para tratar de posicionarse como una fuerza electoral con aspiraciones de llegar al poder. Sus dirigentes son conscientes de que no cuentan con un aparato suficiente que le garantice una buena elección.
El próximo escenario
Antes del 29 de junio, se desencadenará una batalla (no histórica) el 25 de este mes. Las internas abiertas desencadenarán una revolución de dirigentes. En el enfrentamiento electoral quedarán muchos heridos que podrían sumarse a tal o cual frente como a modo de reproche por el resultado no querido. Lo que es prácticamente seguro es que ninguno de los candidatos a gobernador puede cantar victoria.
El festival de sublemas abierto para los comicios de fines de junio promete una composición legislativa heterogénea, aunque no asegura la representatividad.







