25 Septiembre 2010 Seguir en 
BOGOTA.- Un largo trabajo de Inteligencia, más un informante y un chip fueron la clave de la operación "Sodoma" para acabar con "Mono Jojoy", de 60 años, el jefe militar de las FARC. El Ejército colombiano sabía desde hace tiempo que el comandante Jorge Suárez Briceño padecía diabetes y tenía graves lesiones en los pies que lo obligaban a usar botas especiales.
El momento de actuar llegó cuando se interceptó la información de que había pedido botas. Lo demás fue más fácil, dijeron voceros militares: se ubicó el sitio de la compra y se colocó un GPS en una de ellas.
Un laberinto
Así pudo ser localizado esta semana en una zona selvática del sureste del país. Ubicado el campamento, sobrevino el ataque: 50 bombas de 500 libras cada una lanzadas desde aeronaves cayeron sobre el blanco: un campamento superprotegido, con cuevas y pasadizo ubicado en el sector llamado La Julia, provincia del Meta. Unos 400 hombres y más de 70 aparatos, entre aviones y helicópteros, participaron del mayor golpe sufrido por la guerrilla más antigua del continente y la principal de Colombia. Según forenses, el cuerpo de "Mono Jojoy" presentaba una gran herida en la frente y numerosas esquirlas.
Mensaje a Santos
La guerrilla volvió a pedir ayer una oportunidad para la paz y dijo que con la eliminación del adversario el país no encontrará la reconciliación, en referencia implícita a la muerte de su comandante. A través de la página de internet www.anncol.eu, las FARC afirmaron que aunque persisten las causas de su lucha siguen reclamando "una oportunidad para la paz, no para la rendición como obstinada y estúpidamente lo piensa el régimen (Gobierno)". Por su parte, el presidente Juan Manuel Santos les pidió a los demás comandantes rebeldes entregarse y deponer las armas para evitar caer bajo el fuego de sus fuerzas armadas. Después de que Santos ganó la presidencia para sustituir a Alvaro Uribe, el grupo rebelde anunció disposición de iniciar una negociación de paz con el nuevo Gobierno para buscar una salida al conflicto interno de más de cuatro décadas que cobra miles de vidas. Pero el mandatario, quien prometió en su campaña continuar la ofensiva militar de su antecesor, condicionó cualquier diálogo a que liberen a los secuestrados, suspendan sus hostilidades y anuncien su voluntad de deponer las armas.
Santos, un economista y administrador de 59 años asumió su cargo el 7 de agosto y un mes después las FARC lanzaron una ofensiva en diferentes regiones del país en la que murieron más de 40 efectivos policiales y militares. En el ataque al campamento murieron 30 rebeldes, y luego el ejército secuestró en la zona unas 20 computadoras, supuestamente con información que será valiosa y decenas de USB. (Reuters-Especial)
El momento de actuar llegó cuando se interceptó la información de que había pedido botas. Lo demás fue más fácil, dijeron voceros militares: se ubicó el sitio de la compra y se colocó un GPS en una de ellas.
Un laberinto
Así pudo ser localizado esta semana en una zona selvática del sureste del país. Ubicado el campamento, sobrevino el ataque: 50 bombas de 500 libras cada una lanzadas desde aeronaves cayeron sobre el blanco: un campamento superprotegido, con cuevas y pasadizo ubicado en el sector llamado La Julia, provincia del Meta. Unos 400 hombres y más de 70 aparatos, entre aviones y helicópteros, participaron del mayor golpe sufrido por la guerrilla más antigua del continente y la principal de Colombia. Según forenses, el cuerpo de "Mono Jojoy" presentaba una gran herida en la frente y numerosas esquirlas.
Mensaje a Santos
La guerrilla volvió a pedir ayer una oportunidad para la paz y dijo que con la eliminación del adversario el país no encontrará la reconciliación, en referencia implícita a la muerte de su comandante. A través de la página de internet www.anncol.eu, las FARC afirmaron que aunque persisten las causas de su lucha siguen reclamando "una oportunidad para la paz, no para la rendición como obstinada y estúpidamente lo piensa el régimen (Gobierno)". Por su parte, el presidente Juan Manuel Santos les pidió a los demás comandantes rebeldes entregarse y deponer las armas para evitar caer bajo el fuego de sus fuerzas armadas. Después de que Santos ganó la presidencia para sustituir a Alvaro Uribe, el grupo rebelde anunció disposición de iniciar una negociación de paz con el nuevo Gobierno para buscar una salida al conflicto interno de más de cuatro décadas que cobra miles de vidas. Pero el mandatario, quien prometió en su campaña continuar la ofensiva militar de su antecesor, condicionó cualquier diálogo a que liberen a los secuestrados, suspendan sus hostilidades y anuncien su voluntad de deponer las armas.
Santos, un economista y administrador de 59 años asumió su cargo el 7 de agosto y un mes después las FARC lanzaron una ofensiva en diferentes regiones del país en la que murieron más de 40 efectivos policiales y militares. En el ataque al campamento murieron 30 rebeldes, y luego el ejército secuestró en la zona unas 20 computadoras, supuestamente con información que será valiosa y decenas de USB. (Reuters-Especial)
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