23 Septiembre 2010 Seguir en 
Una multitud copó la rotonda del pie del cerro en Yerba Buena, para asistir al festival de rock coorganizado por el Ente Cultural, dentro del Septiembre Musical, y la Municipalidad de esa ciudad.
Bajo el lema "Elegí vivir la música. Cultura sin alcohol", miles de jóvenes y familias se dieron cita en el lugar, sin que se haya registrado ningún tipo de incidentes, según destacó el subjefe de Policía, comisario general Nicolás Barrera.
Primero tocaron los grupos tucumanos Alem, La Banda de Tu Hermana y Destrucción en cadena (DEC), que aportaron alegría y los primeros pogos. Luego Gran Martell, el power trío porteño integrado por Jorge Araujo (ex Divididos), el guitarrista Tito Fargo (ex Hurlingham Reggae Band junto a Luca Prodan, y ex Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota) y el bajista Gustavo Jamardo (ex Porco).
Antes del show de su banda, Araujo respondió a algunas preguntas sobre su presente y su pasado en el rock argentino.
- Los bateristas suelen estar detrás de la banda. ¿Cómo te sentís en el rol de frontman y cantante?
- En general armamos en línea los equipos, ya nos hemos acostumbrado. En cuanto al canto, lo hice desde muy chiquito hasta los 18 años, después dejé porque era muy traumático para mí, por cuestiones técnicas. Y sigue siendo difícil despegar la voz. Lo que me pasó cuando se terminó el viaje con Diego (Arnedo) y Ricardo (Mollo), en Divididos, al mes ya estaba tocando y cantando de nuevo, después de 20 años de no hacerlo.
- ¿Te cansaste de Divididos?
- Como estoy viendo las cosas, no sólo a nivel de la música, sino también espiritual y afectivo, en lo que sea que tenga un grado de importancia que sean decisiones fuertes, creo que están ligadas siempre y uno no tiene manera de escapar de lo que se tiene que hacer realmente. Creo que tenía que cantar. Si hubiera seguido en Divididos no hubiera cantado nunca. Hoy tengo una situación artística con Gran Martell de seis años de estar juntos. Es como una cosa del destino.
- ¿Qué consejos les darías a esas bandas que en alguna sala o garage se están formando?
- A pesar de que no me gusta hablar de mi vida privada, lo que le digo a la gente que quiero y tengo cerca es que la vida tiene momentos muy difíciles y, si nosotros hacemos lo que nos gusta, esos momentos se van aplacando bastante porque uno puede apoyarse en lo que hace. En cambio, cuando por determinados logros hacen cosas que no les gustan, esos momentos van a ser más bravos. A los pibes que están tocando, a pesar estar a los gritos porque el disco no se los publica determinada compañía o porque les pasó tal cosa, no importa; ellos están haciendo lo que les gusta. De alguna manera toda esa velocidad que uno puede sentir está reflejada en el arte y es una manera de hacer lo que querés. Cada músico tiene la posibilidad de hacer lo que le gusta, y te lo puedo decir después de muchos años: yo agradezco el hecho de poder tocar y de poder hacer lo que me gusta.
Bajo el lema "Elegí vivir la música. Cultura sin alcohol", miles de jóvenes y familias se dieron cita en el lugar, sin que se haya registrado ningún tipo de incidentes, según destacó el subjefe de Policía, comisario general Nicolás Barrera.
Primero tocaron los grupos tucumanos Alem, La Banda de Tu Hermana y Destrucción en cadena (DEC), que aportaron alegría y los primeros pogos. Luego Gran Martell, el power trío porteño integrado por Jorge Araujo (ex Divididos), el guitarrista Tito Fargo (ex Hurlingham Reggae Band junto a Luca Prodan, y ex Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota) y el bajista Gustavo Jamardo (ex Porco).
Antes del show de su banda, Araujo respondió a algunas preguntas sobre su presente y su pasado en el rock argentino.
- Los bateristas suelen estar detrás de la banda. ¿Cómo te sentís en el rol de frontman y cantante?
- En general armamos en línea los equipos, ya nos hemos acostumbrado. En cuanto al canto, lo hice desde muy chiquito hasta los 18 años, después dejé porque era muy traumático para mí, por cuestiones técnicas. Y sigue siendo difícil despegar la voz. Lo que me pasó cuando se terminó el viaje con Diego (Arnedo) y Ricardo (Mollo), en Divididos, al mes ya estaba tocando y cantando de nuevo, después de 20 años de no hacerlo.
- ¿Te cansaste de Divididos?
- Como estoy viendo las cosas, no sólo a nivel de la música, sino también espiritual y afectivo, en lo que sea que tenga un grado de importancia que sean decisiones fuertes, creo que están ligadas siempre y uno no tiene manera de escapar de lo que se tiene que hacer realmente. Creo que tenía que cantar. Si hubiera seguido en Divididos no hubiera cantado nunca. Hoy tengo una situación artística con Gran Martell de seis años de estar juntos. Es como una cosa del destino.
- ¿Qué consejos les darías a esas bandas que en alguna sala o garage se están formando?
- A pesar de que no me gusta hablar de mi vida privada, lo que le digo a la gente que quiero y tengo cerca es que la vida tiene momentos muy difíciles y, si nosotros hacemos lo que nos gusta, esos momentos se van aplacando bastante porque uno puede apoyarse en lo que hace. En cambio, cuando por determinados logros hacen cosas que no les gustan, esos momentos van a ser más bravos. A los pibes que están tocando, a pesar estar a los gritos porque el disco no se los publica determinada compañía o porque les pasó tal cosa, no importa; ellos están haciendo lo que les gusta. De alguna manera toda esa velocidad que uno puede sentir está reflejada en el arte y es una manera de hacer lo que querés. Cada músico tiene la posibilidad de hacer lo que le gusta, y te lo puedo decir después de muchos años: yo agradezco el hecho de poder tocar y de poder hacer lo que me gusta.







