Ingrid Betancourt lanza su libro y causa indignación a su ex compañera de cautiverio

Clara Rojas, que también fue rehén de las FARC, dijo que no es verdad que haya pedido permiso a los guerrilleros para tener un hijo. El martirio en la selva.

20 Septiembre 2010
PARIS, BOGOTA.- "Diciembre de 2002. Había tomado la decisión de escaparme. Era mi cuarta tentativa": así comienza "No hay silencio que no termine", esperado libro de la franco-colombiana Ingrid Betancourt, rehén de las FARC durante seis años y medio.

Los desplazamientos bajo lluvias torrenciales en una selva "abominable" plagada de bestias, las conversaciones con los comandantes guerrilleros, la presencia de los libros y la radio recorren las 700 páginas de este libro cuyo título surge de un poema de Pablo Neruda.

El libro sale mañana a la venta en Europa, América Latina y Estados Unidos. Aún no se lo puede conseguir en las góndolas, pero las palabras de Betancourt ya generaron una reacción negativa: la de su ex compañera de fórmula y de cautiverio, Clara Rojas.

Rojas dijo que es una infamia lo que Betancourt asegura en el libro acerca de su hijo Emmanuel, el que tuvo en la selva y con el que logró reunirse tiempo después de ser liberada.

Insistió en que no es verdad que le haya entregado una carta a Joaquín Gómez, integrante del secretariado de las FARC, en la que pedía permiso para ser madre.

Según extractos del libro de Betancourt, Rojas "habló de su reloj biológico y argumentó que no le queda mucho tiempo para convertirse en madre". A juicio de la ex rehén, Betancourt "no ha sido clara" y "no ha dicho las cosas como son".

Rojas, que fue candidata de Betancourt a la vicepresidencia de Colombia, en 2002, dijo que la franco colombiana le envió un correo electrónico pidiéndole disculpas por el titular de prensa en el que se decía eso.

"Cómo se atreve a hacer una aseveración sin tener una prueba. Me gustaría tenerla en frente para que me muestre esas pruebas. Lo que ella ha hecho es infame", sostuvo Rojas a una radio.

También le pidió a Betancourt que demuestre con pruebas que sabe quién es el padre de su hijo Emmanuel y aseguró que en el libro "Ingrid no está diciendo la verdad".

"Me duele por ella, pidió que recemos para que esto llegue a su punto final. Tres años después de estar libres no ha sido capaz de llamarme", señaló.

Rojas igualmente también contó que, en una oportunidad, Betancourt le recomendó que entregue a las FARC a su hijo y consideró que este tipo de hechos también debió narrarlos en su libro.

"Un día dijo que le dejara el niño a las FARC, que ellos lo sacaban por Ecuador (...) que yo me olvidara del niño", indicó.

Rojas, liberada de forma unilateral por las FARC en enero de 2008, dijo que en su libro "Cautiva. Testimonio de un secuestro" (2009) nunca escribió algo que pudiera molestar a su ex amiga.

Betancourt fue rescatada por las fuerzas militares colombianas en julio de 2008, junto a otros 14 secuestrados, entre ellos tres estadounidenses.

La ex rehén comenzó a escribir "No hay silencio que no termine", en febrero de 2009, a mano y en francés porque ese idioma le dio la distancia necesaria para relatar lo que había vivido.

La franco colombiana, describe en el libro cómo descubrió otra dimensión de sí misma durante las noches en vela, gracias a una Biblia que le permitió alimentar su fe religiosa.

"Si Dios había decidido que no fuera libre, tenía que aceptar la idea de que no estaba preparada para la libertad", dice Betancourt tras narrar su intento de evasión en julio de 2005, tras lo que sus secuestradores la encadenaron a un árbol.

"Podía moverme para ir de mi hamaca hasta las letrinas, pero me estrangulaba para llegar hasta la fuente de agua", cuenta Betancourt en el libro.

El primero que le brindó esperanzas de ser liberada fue el ex primer ministro francés Dominique de Villepin durante una visita a Bogotá en 2002, en la cual reclamó por los rehenes.

También destacó los esfuerzos del presidente venezolano Hugo Chávez, que intentó "vender a las FARC la idea de que nuestra liberación podría serles ventajosa políticamente".

Sarkozy fue quien convirtió el caso de los rehenes colombianos en un asunto mundial, agrega.

La muerte de Raúl Reyes y de Manuel Marulanda, máximos jefes de las FARC, echan por tierra sus esperanzas hasta la jornada del 2 de julio de 2008, cuando la obligan junto a otros rehenes a subir a un helicóptero del ejército colombiano.

"Un largo, muy largo y doloroso grito surgió de lo más profundo de mi ser y llenó mi garganta como si vomitara fuego hasta el cielo", dice Betancourt al rememorar la "Operación Jaque".

"Lejos del peligro (...) me he dado cuenta de que la serenidad de haber recuperado mi libertad, no podría ser comparada en nada con la intensidad del martirio que conocí", reflexiona Betancourt en el libro que dedica a sus "hermanos rehenes", a sus hijos Melanie y Lorenzo, y a su madre. (AFP-NA)

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