15 Mayo 2003 Seguir en 
En mayo de 2001 una edil hizo un relevamiento sobre las veredas del microcento y comprobó que de 108 cuadras, las aceras de 98 estaban rotas o tenían piezas flojas; 52 sólo tenían contrapiso y 20 no estaban construidas con material antideslizante, como indica la ordenanza municipal. El año pasado el Concejo Deliberante exhortó al intendente para que intimara a los infractores, pero la intimación nunca se concretó.
A diario, los peatones sufren accidentes a causa de las veredas en mal estado o de obras en construcción que dejan un escaso margen para la circulación, como sucede en Laprida y San Juan.
Las autoridades municipales parecieran vivir en otra ciudad y movilizarse únicamente en vehículos, a juzgar por su inacción. Pero lo más grave es que no cumplen con el deber que les ha encomendado la comunidad, pese a ser sus empleados. El arreglo de las veredas es obligación de los frentistas, de modo que el municipio debe intimarlos y, en caso de que los trabajos no se realizaran, multarlos. Ese dinero representaría una fuente de ingreso para las alicaídas arcas municipales.
Han transcurrido 23 meses desde el relevamiento de la edil y casi nada se ha hecho para revertir la deplorable imagen que ofrece la ciudad. La inoperancia, por cierto, pareciera ser una característica saliente de la actual administración municipal.
A diario, los peatones sufren accidentes a causa de las veredas en mal estado o de obras en construcción que dejan un escaso margen para la circulación, como sucede en Laprida y San Juan.
Las autoridades municipales parecieran vivir en otra ciudad y movilizarse únicamente en vehículos, a juzgar por su inacción. Pero lo más grave es que no cumplen con el deber que les ha encomendado la comunidad, pese a ser sus empleados. El arreglo de las veredas es obligación de los frentistas, de modo que el municipio debe intimarlos y, en caso de que los trabajos no se realizaran, multarlos. Ese dinero representaría una fuente de ingreso para las alicaídas arcas municipales.
Han transcurrido 23 meses desde el relevamiento de la edil y casi nada se ha hecho para revertir la deplorable imagen que ofrece la ciudad. La inoperancia, por cierto, pareciera ser una característica saliente de la actual administración municipal.







