20 Septiembre 2010 Seguir en 
Milo Lockett no es cualquier artista: en los últimos tres o cuatro años se ha convertido en un fenómeno del mercado, y en cada una de las ferias o eventos sus obras se venden por decenas. Esta noche inaugurará su muestra "Hey, changuita, tú sabes..." a partir de las 20 en el Centro Cultural Rougés (Laprida 31).
"Creo que lo más interesante de mi obra es que no tiene la pretensión de ser una obra de arte". Con esta definición Lockett inició su conversación con LA GACETA, en la que, una y otra vez, intentó desmitificar todo lo que los medios y el mercado han creado a su alrededor. "Sigo trabajando y viviendo en Chaco y no me subo al caballo de la fama", aclaró, tras admitir que ha logrado crear su propia galería de arte en Buenos Aires. Y cuando se le preguntó por su estilo, respondió que en sus inicios perteneció al denominado "art brut", pero que ahora se siente más cómodo en el arte primario: "trabajo con un poco de abstracción y con mucho color. Quiero que mi obra sea simple y sencilla".
- ¿Cómo vivís con esto de ser un fenómeno del mercado?
- Trato de ser una persona normal. Ya asumí que soy un fenómeno de mercado, pero trabajo desde lo que sé hacer; trato de desmitificar todo eso. Construyo mi obra desde el lugar que yo conozco, y no busco hacer una superobra. Tengo un lenguaje accesible. Trabajo mucho con las relaciones humanas, y en lo que relato soy muy cotidiano. Intento que las cosas sean más simples.
- ¿Qué valor tiene el arte?
- Creo que el arte tiene que ser más comunicativo y humanizado. Siempre se plantea el arte para pocos, pero tiene que ser para todos, como comunicación; siempre se piensa en una elite, pero debe convertirse en un factor de cambio en el mundo, porque creo que tiene esa fuerza. Yo, por ejemplo, soy un gran modificador de la sociedad de Chaco y no soy político; no tengo cargo ni presupuesto.
"Creo que lo más interesante de mi obra es que no tiene la pretensión de ser una obra de arte". Con esta definición Lockett inició su conversación con LA GACETA, en la que, una y otra vez, intentó desmitificar todo lo que los medios y el mercado han creado a su alrededor. "Sigo trabajando y viviendo en Chaco y no me subo al caballo de la fama", aclaró, tras admitir que ha logrado crear su propia galería de arte en Buenos Aires. Y cuando se le preguntó por su estilo, respondió que en sus inicios perteneció al denominado "art brut", pero que ahora se siente más cómodo en el arte primario: "trabajo con un poco de abstracción y con mucho color. Quiero que mi obra sea simple y sencilla".
- ¿Cómo vivís con esto de ser un fenómeno del mercado?
- Trato de ser una persona normal. Ya asumí que soy un fenómeno de mercado, pero trabajo desde lo que sé hacer; trato de desmitificar todo eso. Construyo mi obra desde el lugar que yo conozco, y no busco hacer una superobra. Tengo un lenguaje accesible. Trabajo mucho con las relaciones humanas, y en lo que relato soy muy cotidiano. Intento que las cosas sean más simples.
- ¿Qué valor tiene el arte?
- Creo que el arte tiene que ser más comunicativo y humanizado. Siempre se plantea el arte para pocos, pero tiene que ser para todos, como comunicación; siempre se piensa en una elite, pero debe convertirse en un factor de cambio en el mundo, porque creo que tiene esa fuerza. Yo, por ejemplo, soy un gran modificador de la sociedad de Chaco y no soy político; no tengo cargo ni presupuesto.







