Pata i' Chancho hizo magia: Pascoal sonó en el Caviglia

El grupo tucumano estuvo a la altura del virtuosismo de las composiciones del maestro brasileño, y lo homenajeó con un show sin fisuras. Sorpresas y un gran final

FUSION. La banda recorrió, acompañada por videos y anécdotas, 30 años de la música instrumental brasileña.
FUSION. La banda recorrió, acompañada por videos y anécdotas, 30 años de la música instrumental brasileña.
20 Septiembre 2010
La música está en todos lados. En el aire que respiran y exudan por sus instrumentos, en el agua que roza los labios mientras cantan, y en todo lo que tocan -desde un cavaqinho hasta un triángulo- mientras los mueven las cadencias brasileñas. Pata i' Chancho resumió perfectamente lo que significa homenajear a Hermeto Pascoal: hacer de todo música, demostrar que la música está en todos lados.

El show empieza un poco después de las 22. Los siete músicos en escena, en la sala Orestes Caviglia prácticamente llena, miran un video en el que Pascoal se encuentra en un lago, junto con algunos intérpretes, interpretando "Música da lagoa". El video deja una clara idea de una de las varias habilidades del virtuoso artista: su capacidad de hacer música con todo. Pocos minutos después Pata i' Chancho reproduce otro arte de Pascoal: el virtuosismo de sus composiciones.

"Arrastra pé alagoano" y "Voz e vento" son los primeros temas de la velada y los que sirven de introducción a la explicación de Rony López, bajista de Pata i' Chancho, sobre la importancia de Pascoal para todo músico que hace fusión. Pasadas las anécdotas, que incluyen un casette gris Sony y la primera vez que López escuchó al músico carioca, pasan el tercer tema de la noche: "Aquela valsa".

Al virtuosismo de Pata i' Chancho, con López con el bajo, Alberto Ramos en los teclados, Javier Podazza en la batería y Javier Secco en el clarinete; hay que agregarle algunos tonos más. La voz de Agustina Azcárate, la guitarra, y otras cuerdas, de Federico Visco, la percusión de Manuel Toro, las flautas de José Luis Ancuri y Vicky López y la trompeta de Daniel Agüero terminan de agregarle color al arco iris de ritmos y melodías que necesariamente debe contener un tributo a Pascoal.

Cantar con un vaso de agua en la boca, hacer sonar una pandereta o un triángulo como si fueran instrumentos complejos; y un cavaquinho -pequeña guitarra brasileña- y un clarinete como si fuera algo sencillo son algunos de las matices que le dan color a la noche. Estos, combinadas con videos en los que se observa a Pascoal hacer música con su barba- "Som da barba"- o con ositos de peluche- "Soltando os bichos"- van pintando este recorrido por más de 30 años de música instrumental brasileña. El show provoca aplausos por el talento de los músicos tucumanos, como risas por las ocurrencias del genio brasileño.

Después de temas como "Sao Jorge", "Aqueila Coisa" y "Viva Jackson de pandeiro", una de las interpretaciones más aplaudidas de la noche, Rony va anticipando que se acerca el final. "Queda un tema más, más 'el otro', que no lo pidan, porque no lo vamos a tocar", bromea el bajista ante los reclamos del público, que todavía esta dispuesto a escuchar mucho más. Así siguen el supuesto último tema, los largos y correspondientes agradecimientos y los fuertes aplausos.

Ahorrándose el amague de retirarse de la sala, la banda accede a tocar un poco más. La última canción dura 15 minutos, en los que cada uno de los 10 músicos se puede presentar y lucir con un solo. Así queda definitivamente claro lo que nunca se puso en duda durante toda la noche: la banda puede ponerse a la altura de semejante homenaje. Todos contentos se retiran de la sala con una obra maestra pintada en los oídos.

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