Esperanza le alegrala vida a uno de los mineros atrapados

Emoción en las entrañas de la mina San José.

SIMBOLO. El nacimiento de la niña renovó el ánimo en la mina San José. REUTERS
SIMBOLO. El nacimiento de la niña renovó el ánimo en la mina San José. REUTERS
15 Septiembre 2010
MINA SAN JOSE.- Esperanza Elizabeth, la tercera hija del minero Ariel Ticona, uno de los 33 trabajadores atrapados desde el 5 de agosto en una mina en el norte de Chile, nació ayer en un hospital de la cercana localidad de Copiapó. Juan Ramírez Alvarez, compañero de los mineros atrapados, dijo que el nacimiento de Esperanza aumentará las ansias de salir de Ticona. "De hecho, cuando él salga también será como un embarazo, un embarazo de la Tierra", dice. "Va a ser como nacer", apostilló.

La familia del minero grabó el parto, por cesárea, y esperaban poder mostrárselo al padre a través del ducto que los conecta con la superficie desde las entrañas de la mina, a 700 metros de profundidad. El nacimiento de la bebé emocionó a familiares de los mineros que aguardan en las afueras del yacimiento, sobre todo por el nombre escogido por su familia, inspirado en el Campamento Esperanza montado por las familias de los mineros en las afueras del yacimiento San José. La niña pesó 3 kilos y mide 48 cm. La madre, Elizabeth Segovia, se encuentra bien.

Restan 300 metros
Entre tanto, las fuerzas de rescate chilenas quedaron ayer a 400 metros del lugar donde están atrapados los mineros. "Los técnicos están perforando sin complicaciones y evaluando a cada momento el avance", dijo el ingeniero René Aguilar. "Es un buen día para nosotros. Todo el equipo de rescate que trabaja en los tres planes está dando su mejor esfuerzo", agregó.

Los mineros se contactan con la superficie a través de orificios de unos 10 cm de diámetro hechos por los rescatistas. Por esos ductos, los mineros reciben agua, alimentos, oxígeno y mensajes de la superficie. Ahora también señal de teléfono, electricidad y televisión. El rescate final, de ser posible, será en canastos metálicos, a los que los mineros deberán subir con los ojos vendados, para evitar dolencias oculares. (Télam-DPA)

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