13 Mayo 2003 Seguir en 
La elección del próximo domingo es pasado aunque todavía no haya ocurrido. Los menemistas tucumanos han sacado el pie del acelerador y cambiaron de ruta. Ya no están desesperados por mostrarse como dueños de determinados territorios de la provincia. Para ellos los comicios presidenciales fueron el 27 de abril. Ahora tomaron la ruta que los lleva a las elecciones provinciales el 29 de junio.
El domingo pondrán fiscales pero no habrá la movilización de los comicios anteriores. Da la sensación de que todos intuyen la derrota frente a Néstor Kirchner y nadie quiere cargar en su mochila política esa frustración.
Con la cabeza puesta en el mes próximo se va delineando el trabajo de los distintos candidatos.
Al estilo Merlo
Casi siguiendo la parsimonia del ex técnico de Racing Club que ganó el campeonato Apertura 2001 con el lema del "paso a paso", Osvaldo Cirnigliaro es tal vez quien hizo la tarea de su postulación a gobernador en forma más ordenada. En pocos días impuso su perfil y su nombre como candidato a suceder a Julio Miranda. Sin dudas, su tarea no despierta confianza porque no se ve que pueda abarcar a toda la provincia ni tiene grandes estructuras a su alrededor en el Frente Anticorrupción. Su figura está impuesta, pero da la sensación de una gran soledad.
En el nombre del padre
Fuerza Republicana, a diferencia del popular Renzo, no ha dado perfiles claros de su constitución como lema. El nombre de los Bussi (Ricardo y Antonio) es su principal fortaleza y todavía se espera ver cómo hará el general que comanda esa tropa para reconstituir su ejército, bastante diezmado después de dos décadas de dar batalla.
Eran muchos y llegó la tía
El desorden es tal vez la característica principal del Frente Unión por Tucumán de Esteban Jerez. La inexperiencia del líder y la heterogeneidad de su composición hacen que cada paso sea más complejo que para cualquier otro. De todos modos, a los barquinazos, Jerez comienza a lograr el crecimiento de su figura y sigue sumando.
Ayer, después de los coqueteos de la noche del jueves, consiguió algo sorprendente: el renunciamiento de Olijela Rivas, quien está dispuesta a sumar su estructura política al frente del ex fiscal anticorrupción. Al mismo tiempo que logró este gesto de parte de la diputada Rivas, debe remar con los egoísmos de otros sectores. Uno de los escollos surgió anoche, cuando dio a conocer que el candidato a intendente sería Julio Díaz Lozano. El radicalismo montó en cólera cuando vio que ni Carlos Courel ni Rubén Chebaia eran los elegidos. Esta decisión podría llegar a generar un cisma y volverá a poner a prueba la capacidad de Jerez para calmar ánimos.
Las candidaturas iban a basarse en una encuesta. Grande fue la sorpresa cuando los guarismos dijeron que el mejor candidato a intendente que podía llevar el frente era Osvaldo Cirnigliaro. Al ser eso imposible, se eligió a otro peronista, Julio Díaz Lozano.
Exceso de confianza
En medio de estos enredos, José Alperovich ya se siente gobernador. No ve complicaciones ante el desorden de sus rivales. Sin embargo, no puede desconocer que en el camino hubo equivocaciones. Jugó muy solo, preocupado por su figura, y el armado de las listas de sublemas -salvo pocas excepciones- no tuvo su padrinazgo. Los legisladores de su cuño que lleguen a la Cámara no serán deudores del candidato sino acreedores. Esto provocará serios inconvenientes para Alperovich en el caso de llegar al Ejecutivo. La gobernabilidad empieza a ser un tema que lo desvela.
El domingo pondrán fiscales pero no habrá la movilización de los comicios anteriores. Da la sensación de que todos intuyen la derrota frente a Néstor Kirchner y nadie quiere cargar en su mochila política esa frustración.
Con la cabeza puesta en el mes próximo se va delineando el trabajo de los distintos candidatos.
Al estilo Merlo
Casi siguiendo la parsimonia del ex técnico de Racing Club que ganó el campeonato Apertura 2001 con el lema del "paso a paso", Osvaldo Cirnigliaro es tal vez quien hizo la tarea de su postulación a gobernador en forma más ordenada. En pocos días impuso su perfil y su nombre como candidato a suceder a Julio Miranda. Sin dudas, su tarea no despierta confianza porque no se ve que pueda abarcar a toda la provincia ni tiene grandes estructuras a su alrededor en el Frente Anticorrupción. Su figura está impuesta, pero da la sensación de una gran soledad.
En el nombre del padre
Fuerza Republicana, a diferencia del popular Renzo, no ha dado perfiles claros de su constitución como lema. El nombre de los Bussi (Ricardo y Antonio) es su principal fortaleza y todavía se espera ver cómo hará el general que comanda esa tropa para reconstituir su ejército, bastante diezmado después de dos décadas de dar batalla.
Eran muchos y llegó la tía
El desorden es tal vez la característica principal del Frente Unión por Tucumán de Esteban Jerez. La inexperiencia del líder y la heterogeneidad de su composición hacen que cada paso sea más complejo que para cualquier otro. De todos modos, a los barquinazos, Jerez comienza a lograr el crecimiento de su figura y sigue sumando.
Ayer, después de los coqueteos de la noche del jueves, consiguió algo sorprendente: el renunciamiento de Olijela Rivas, quien está dispuesta a sumar su estructura política al frente del ex fiscal anticorrupción. Al mismo tiempo que logró este gesto de parte de la diputada Rivas, debe remar con los egoísmos de otros sectores. Uno de los escollos surgió anoche, cuando dio a conocer que el candidato a intendente sería Julio Díaz Lozano. El radicalismo montó en cólera cuando vio que ni Carlos Courel ni Rubén Chebaia eran los elegidos. Esta decisión podría llegar a generar un cisma y volverá a poner a prueba la capacidad de Jerez para calmar ánimos.
Las candidaturas iban a basarse en una encuesta. Grande fue la sorpresa cuando los guarismos dijeron que el mejor candidato a intendente que podía llevar el frente era Osvaldo Cirnigliaro. Al ser eso imposible, se eligió a otro peronista, Julio Díaz Lozano.
Exceso de confianza
En medio de estos enredos, José Alperovich ya se siente gobernador. No ve complicaciones ante el desorden de sus rivales. Sin embargo, no puede desconocer que en el camino hubo equivocaciones. Jugó muy solo, preocupado por su figura, y el armado de las listas de sublemas -salvo pocas excepciones- no tuvo su padrinazgo. Los legisladores de su cuño que lleguen a la Cámara no serán deudores del candidato sino acreedores. Esto provocará serios inconvenientes para Alperovich en el caso de llegar al Ejecutivo. La gobernabilidad empieza a ser un tema que lo desvela.







