31 Agosto 2010 Seguir en 
Antes de que lo lleven al penal de Villa Urquiza, Gonzalo Callejas quiere otra oportunidad para contar cómo fue el choque que le costó la vida al canillita Marcelo Pucheta hace casi dos meses. Por eso, su defensor, Javier Lobo Aragón, le pedirá hoy al fiscal Guillermo Herrera que el detenido amplíe su declaración indagatoria cuanto antes para brindar otra versión de los hechos. "Siempre quise entregarme. Estuve mal asesorado", aseguró Callejas el domingo, cuando LA GACETA lo entrevistó telefónicamente desde su lugar de detención.
El 10 de julio, Pucheta fue chocado por una camioneta Nissan Frontier en la zona de avenida Mate de Luna y Alfredo Guzmán, a metros de El Cristo de Yerba Buena. El conductor de la camioneta no detuvo su marcha y dejó abandonado al canillita, que murió horas más tarde en el Hospital Padilla.
Durante varios días, la identidad del chofer de la Nissan fue un misterio. Los familiares de la víctima, desesperados, encabezaron varias marchas y reclamaban el esclarecimiento del hecho. A fines de julio, alguien le envió un correo electrónico a la familia Pucheta en el que daba el nombre de Callejas y la dirección donde estaba oculta la camioneta. La Policía realizó un allanamiento, secuestró el vehículo, y al otro día el sospechoso se entregó en la sede penal de Tribunales junto a un abogado. Aseguró que no sabía que había atropellado a una persona, y que creía que le habían arrojado una piedra para intentar asaltarlo.
Herrera le imputó el delito de homicidio con dolo eventual, algo prácticamente inédito en causas iniciadas por accidentes de tránsito. El viernes, el juez de Instrucción, Juan Francisco Pisa, le dio la derecha al fiscal y dictó la prisión preventiva contra Callejas. El Código Penal establece una pena de entre ocho y 25 años de cárcel para el delito que se le imputa al sospechoso.
El domingo el detenido le dijo a LA GACETA que cree saber quién le envió el revelador correo electrónico a la familia Pucheta. "No sentí odio. Es más, en un primer momento me generó paz, porque yo quería entregarme y que todo esto terminara", comentó ese día.
El 10 de julio, Pucheta fue chocado por una camioneta Nissan Frontier en la zona de avenida Mate de Luna y Alfredo Guzmán, a metros de El Cristo de Yerba Buena. El conductor de la camioneta no detuvo su marcha y dejó abandonado al canillita, que murió horas más tarde en el Hospital Padilla.
Durante varios días, la identidad del chofer de la Nissan fue un misterio. Los familiares de la víctima, desesperados, encabezaron varias marchas y reclamaban el esclarecimiento del hecho. A fines de julio, alguien le envió un correo electrónico a la familia Pucheta en el que daba el nombre de Callejas y la dirección donde estaba oculta la camioneta. La Policía realizó un allanamiento, secuestró el vehículo, y al otro día el sospechoso se entregó en la sede penal de Tribunales junto a un abogado. Aseguró que no sabía que había atropellado a una persona, y que creía que le habían arrojado una piedra para intentar asaltarlo.
Herrera le imputó el delito de homicidio con dolo eventual, algo prácticamente inédito en causas iniciadas por accidentes de tránsito. El viernes, el juez de Instrucción, Juan Francisco Pisa, le dio la derecha al fiscal y dictó la prisión preventiva contra Callejas. El Código Penal establece una pena de entre ocho y 25 años de cárcel para el delito que se le imputa al sospechoso.
El domingo el detenido le dijo a LA GACETA que cree saber quién le envió el revelador correo electrónico a la familia Pucheta. "No sentí odio. Es más, en un primer momento me generó paz, porque yo quería entregarme y que todo esto terminara", comentó ese día.







