27 Agosto 2010 Seguir en 
BRASILIA.- En medio de protestas de ambientalistas, de organizaciones sociales y de comunidades indígenas que amenazaron con una rebelión, Lula dio un paso más hacia la construcción en la Amazonia de la polémica planta hidroeléctrica de Belo Monte, al firmar el contrato que autoriza a un grupo de 18 empresas y fondos de pensión y de inversiones a iniciar la obra. El contrato concede el derecho a explotar durante 35 años el potencial energético de la planta ubicada sobre el río Xingú, en el amazónico estado de Pará, cuya entrada en operación está prevista para 2015. La planta será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, y su construcción generará alrededor de 20.000 empleos. Según el gobierno, el proyecto fue modificado con el objetivo de reducir su impacto ambiental, y la presa de la planta, que fue reducida en un 60%, no inundará áreas ocupadas por indígenas. (DPA)







