Estequín esperaba la absolución pero los jueces no le creyeron y lo penaron con 20 años de cárcel
Los camaristas consideraron probado que "El Lobo" mató y descuartizó a su suegra en su casa de la Quinta Agronómica en enero de 2004. Hasta último momento el imputado juró que es inocente. A pedido de la fiscala se desestimó el agravante. Homicidio simple. Video
20 Agosto 2010 Seguir en 
El policía apartó las moscas y metió la mano en el hueco de un árbol. Una brisa bochornosa esparcía el inconfundible olor de la muerte por esa finca de Lules. El hombre palpó la madera rugosa y sintió la tierra húmeda con las yemas de los dedos. Avanzó con cautela, y sólo se detuvo cuando estuvo seguro de que estaba tocando piel.
Antes de sacarlo, el oficial ya sabía que el pie putrefacto que tenía en las manos era de Margarita del Valle Pereyra. Esa mañana, sus compañeros habían encontrado la cabeza y el antebrazo de la mujer a algunos metros de allí. Así, los investigadores comenzaron a cercar a Mario Raúl "Lobo" Estequín, yerno de la víctima. Aún hoy, él dice que es inocente.
El 16 de enero de 2004, dos semanas antes del macabro hallazgo de Lules, Margarita visitó a Estequín en la Quinta Agronómica. El era ordenanza de la Facultad de Medicina y le habían asignado una vivienda en ese predio.
Pereyra llegó con un vino en la mano y cocinó para su yerno. Marisol Chávez, su hija, no estaba en casa. Se había marchado con sus tres hijos a Buenos Aires. Se dice que estaba enojada con su esposo, pero ella reniega de estas versiones. "Tenía que cuidar a mi papá, porque estaba muy enfermo", asegura enojada cada vez que habla sobre el tema.
Margarita no volvió a ser vista por su familia desde ese día. Sus hermanas, AnaMaría y MartaCristina, hicieron la denuncia en la Policía. Recién cuando fueron encontrados los restos supieron que la mujer había muerto. Estequín fue arrestado en el acto. Pero en el caso siempre hubo demasiados puntos oscuros.
Hipótesis y evidencias
La fiscala Teresita Marnero, que investigó el caso, no tenía dudas de que "El Lobo" mató a Margarita en su vivienda. Además, creía que Estequín seccionó el cuerpo de su suegra y ocultó 10 partes en distintos lugares de la provincia.
En la casa del ordenanza había hachas y un mensaje escrito con sangre en una pared: "Mary te amo mucho". Una pericia genética demostró que esa sangre era de Estequín. Pero otras manchas que hallaron los Policías en su cubrecama tenían el ADN de Pereyra.
"El Lobo" tenía motivos para matar a su suegra, afirman los investigadores. Cristina, una de las hermanas de la víctima, sostiene que Estequín le recriminaba a Margarita que Chávez lo hubiera dejado. "?Tu mujer se calentó con otro y se fue?, le dijo una vez mi hermana", declaró Cristina.
Más allá de todas estas hipótesis, no hay testigos directos del homicidio. Por eso, Estequín siempre rechazó las acusaciones. Incluso, dio a entender que su cuñado, Juan Jesús Chávez, podría ser el autor del crimen. "Yo la quería como una madre", dijo el martes, cuando comenzaron a juzgarlo.
Antes de resolver la sentencia, los jueces Ana Lía Castillo de Ayusa, María del Pilar Prieto y Horacio Villalba escucharon los alegatos de la fiscala de Cámara, Marta Jerez de Rivadeneira, y del defensor, Mario Leiva Haro.
Estequín estaba acusado de homicidio agravado por ensañamiento y alevosía, delito que contempla la pena de prisión perpetua. Pero a último momento la fiscala decidió cambiar la imputación a homicidio simple. "No hay datos sobre cómo ocurrió el hecho", argumentó. Además, pidió una pena de 20 años de cárcel y el revocamiento del cese de prisión preventiva. Leiva Haro, en tanto, solicitó la absolución del "Lobo".
En silencio
Estequín había escuchado todo en silencio y estaba confiado. "Soy totalmente inocente; no tengo nada más para decir sobre esto", les dijo a los jueces en sus palabras finales.
Mientras los vocales deliberaban, se quedó solo en el auditorio junto a Marisol. Dos policías los vigilaban. "Voy a hablar con la prensa después del fallo", le dijo amablemente a LA GACETA. Después, se apoyó en el marco de la ventana que da hacia calle La Madrid y se quedó observando los autos durante varios minutos.
Cuando el tribunal regresó, Estequín se sentó rápidamente junto a su abogado. Primero le dijeron que era culpable; luego, que recibía una condena de 20 años de cárcel por el delito de homicidio simple en contra de su suegra. Finalmente, los magistrados le comunicaron que debía ir a la cárcel de Villa Urquiza.
"El Lobo" no renegó. Extendió los brazos y se dejó esposar mansamente. Marisol había roto en llanto, pero Estequín no la miró.
Varios policías lo escoltaron hasta la guardia de Tribunales, donde se alistó para el traslado al penal. En el camino, ante los micrófonos, repitió que es inocente. "Ya se verá qué hará mi abogado el 2 de septiembre (cuando se lean los fundamentos de la sentencia)", comentó. Después, mirando hacia las cámaras y obviando todas las preguntas, dijo: "a mis hijos les quiero decir que se porten bien, que vayan a la escuela y que hagan caso. El papá ya va a salir y volverá a casa". Luego, lo llevaron por un angosto pasillo hacia una celda.
Antes de sacarlo, el oficial ya sabía que el pie putrefacto que tenía en las manos era de Margarita del Valle Pereyra. Esa mañana, sus compañeros habían encontrado la cabeza y el antebrazo de la mujer a algunos metros de allí. Así, los investigadores comenzaron a cercar a Mario Raúl "Lobo" Estequín, yerno de la víctima. Aún hoy, él dice que es inocente.
El 16 de enero de 2004, dos semanas antes del macabro hallazgo de Lules, Margarita visitó a Estequín en la Quinta Agronómica. El era ordenanza de la Facultad de Medicina y le habían asignado una vivienda en ese predio.
Pereyra llegó con un vino en la mano y cocinó para su yerno. Marisol Chávez, su hija, no estaba en casa. Se había marchado con sus tres hijos a Buenos Aires. Se dice que estaba enojada con su esposo, pero ella reniega de estas versiones. "Tenía que cuidar a mi papá, porque estaba muy enfermo", asegura enojada cada vez que habla sobre el tema.
Margarita no volvió a ser vista por su familia desde ese día. Sus hermanas, AnaMaría y MartaCristina, hicieron la denuncia en la Policía. Recién cuando fueron encontrados los restos supieron que la mujer había muerto. Estequín fue arrestado en el acto. Pero en el caso siempre hubo demasiados puntos oscuros.
Hipótesis y evidencias
La fiscala Teresita Marnero, que investigó el caso, no tenía dudas de que "El Lobo" mató a Margarita en su vivienda. Además, creía que Estequín seccionó el cuerpo de su suegra y ocultó 10 partes en distintos lugares de la provincia.
En la casa del ordenanza había hachas y un mensaje escrito con sangre en una pared: "Mary te amo mucho". Una pericia genética demostró que esa sangre era de Estequín. Pero otras manchas que hallaron los Policías en su cubrecama tenían el ADN de Pereyra.
"El Lobo" tenía motivos para matar a su suegra, afirman los investigadores. Cristina, una de las hermanas de la víctima, sostiene que Estequín le recriminaba a Margarita que Chávez lo hubiera dejado. "?Tu mujer se calentó con otro y se fue?, le dijo una vez mi hermana", declaró Cristina.
Más allá de todas estas hipótesis, no hay testigos directos del homicidio. Por eso, Estequín siempre rechazó las acusaciones. Incluso, dio a entender que su cuñado, Juan Jesús Chávez, podría ser el autor del crimen. "Yo la quería como una madre", dijo el martes, cuando comenzaron a juzgarlo.
Antes de resolver la sentencia, los jueces Ana Lía Castillo de Ayusa, María del Pilar Prieto y Horacio Villalba escucharon los alegatos de la fiscala de Cámara, Marta Jerez de Rivadeneira, y del defensor, Mario Leiva Haro.
Estequín estaba acusado de homicidio agravado por ensañamiento y alevosía, delito que contempla la pena de prisión perpetua. Pero a último momento la fiscala decidió cambiar la imputación a homicidio simple. "No hay datos sobre cómo ocurrió el hecho", argumentó. Además, pidió una pena de 20 años de cárcel y el revocamiento del cese de prisión preventiva. Leiva Haro, en tanto, solicitó la absolución del "Lobo".
En silencio
Estequín había escuchado todo en silencio y estaba confiado. "Soy totalmente inocente; no tengo nada más para decir sobre esto", les dijo a los jueces en sus palabras finales.
Mientras los vocales deliberaban, se quedó solo en el auditorio junto a Marisol. Dos policías los vigilaban. "Voy a hablar con la prensa después del fallo", le dijo amablemente a LA GACETA. Después, se apoyó en el marco de la ventana que da hacia calle La Madrid y se quedó observando los autos durante varios minutos.
Cuando el tribunal regresó, Estequín se sentó rápidamente junto a su abogado. Primero le dijeron que era culpable; luego, que recibía una condena de 20 años de cárcel por el delito de homicidio simple en contra de su suegra. Finalmente, los magistrados le comunicaron que debía ir a la cárcel de Villa Urquiza.
"El Lobo" no renegó. Extendió los brazos y se dejó esposar mansamente. Marisol había roto en llanto, pero Estequín no la miró.
Varios policías lo escoltaron hasta la guardia de Tribunales, donde se alistó para el traslado al penal. En el camino, ante los micrófonos, repitió que es inocente. "Ya se verá qué hará mi abogado el 2 de septiembre (cuando se lean los fundamentos de la sentencia)", comentó. Después, mirando hacia las cámaras y obviando todas las preguntas, dijo: "a mis hijos les quiero decir que se porten bien, que vayan a la escuela y que hagan caso. El papá ya va a salir y volverá a casa". Luego, lo llevaron por un angosto pasillo hacia una celda.








