Para Marisol Chávez, primero está su marido

La mujer dijo que está segura que Mario Estequín no fue quien mató a su madre, y se quejó por "las versiones" que se dan del caso. La víctima desapareció el 16 de enero de 2004. Su cuerpo seccionado apareció varios días después. El que dirán.

VERBORRAGICA. Chávez fue reconvenida varias veces por los jueces por la forma en la que contestaba. Aseguró que confía ciegamente en Estequín. LA GACETA / FOTOS DE ANTONIO FERRONI
VERBORRAGICA. Chávez fue reconvenida varias veces por los jueces por la forma en la que contestaba. Aseguró que confía ciegamente en Estequín. LA GACETA / FOTOS DE ANTONIO FERRONI
19 Agosto 2010
"El estuvo con ella y después la empezó a golpear. Le pegó primero en el living, la pateó en el piso, la llevó a la pieza, donde la siguió golpeando, la tiró en la cama y la ahorcó con un cable. Después, cuando todavía estaba viva, la cortó con varias hachas....". Dicen que dicen. La versión se escuchó ayer por primera vez desde que el martes se inició el juicio contra Mario Raúl Estequín por el asesinato de su suegra, Margarita del Valle Pereyra. Dicen que dicen. En ninguna parte del expediente puede leerse ese relato. ¿Fue realmente así? Uno de los puntos que no se pudieron esclarecer a lo largo de la instrucción fue justamente cómo murió la mujer. Claro, los investigadores se encontraron con un caso inusual: la víctima estaba descuartizada y los forenses no pudieron determinar la causa del deceso. Incluso hoy, a más de seis años del hecho, no se hallaron todos los pedazos del cadáver.

¿Quién contó la versión que se escuchó ayer en la sala de juicio? Marisol Chávez, la hija de la víctima y, al mismo tiempo, esposa del único imputado. ¿Usted sabe que esto pasó así?, le preguntó asombrado el vocal Horacio Villalba. "¡Noooo! Eso fue lo que me dijo la Policía", fue la rápida respuesta. ¿Murió realmente así "Marga"? A esta altura del proceso, y luego de que Estequín jurara que es inocente, parece que la pregunta quedará sin respuesta.

Evasivas
Para los propios jueces fue chocante. Y así se lo hicieron saber. Es que Marisol Chávez estuvo durante más de una hora ayer respondiendo atropelladamente a las preguntas que se le hacían pero sin aportar absolutamente nada a lo que se pretende saber. Con una bolsa plástica en la mano en la cual, según ella, llevaba las pruebas de su inocencia, una de las testigos más importantes del caso se mostró más preocupada por lo que se dice de ella ("esas cosas que se escriben en LA GACETA", dijo varias veces), que por la suerte que corrió su madre, de la que se tuvo noticias por última vez 16 de enero de 2004. El martes ella y otros 10 testigos se pararon frente a los jueces Ana Lía Castillo de Ayusa, María del Pilar Prieto y Villalba y escucharon la consabida consigna de que debían decir verdad. Elevando el tono de voz preguntó: "yo lo único que quiero saber es cuándo me van a entregar los restos de mi mamá". La cuestión será definida durante la sentencia. Pero ayer, Chávez casi ni nombró a su madre. "Usted parece mucho más interesada en el qué dirán que en saber qué pasó con la señora Pereyra", le dijo con dureza la jueza Prieto. No hubo respuestas.

Cuando la fiscala de Cámara Marta Jerez de Rivadeneira le inquirió porque había abandonado a su marido (hay quienes afirmaron que había iniciado una relación sentimental con otro hombre, al que le dicen "El Zorro"), contestó que había viajado a Buenos Aires por la salud de su padre. "El está muy enfermo", afirmó. A pesar de que su propio padre le había dicho a una de las hermanas de Pereyra, Marta, que en Buenos Aires Estequín había atado en un baño a Chávez para sacarle a los hijos, ella dijo que no era cierto. "El me encerró en el baño, no me ató. Fue una pelea como la de cualquier pareja. Después hablamos y yo me quedé con los chicos", aclaró. "Yo quiero decir la verdad. Estoy cansada de las mentiras", advirtió.

Una historia de amor
Chávez se casó con Estequín en 2001. Ya tiene tres hijos con él, y una cuarta (la más grande) con una pareja anterior. Nunca se separó, aunque al iniciarse el caso se presentó como querellante contra su marido; luego desistió. "Tenía miedo, estaba confundida", aclaró. Así y todo le hizo un juicio por tenencia alimenticia, que aún está vigente. Y luego dijo sin dudar: "la relación de mi marido con mi mamá era buena. Ella lo quería, y él la quería". Allí fue donde comenzó a quejarse por el trato que, según ella, los vecinos, su familia y LA GACETA le dispensan. "Dicen que mi esposo mantenía una relación con mi madre. Eso es imposible. Son mentiras", indicó con decisión. Y la jueza Prieto la paró en seco: "expliquemé entonces, querida, por qué había una enorme cantidad de preservativos usados en su casa cuando usted estaba en Buenos Aires y su madre visitaba a su marido casi todos los días". Por respuesta sólo se escucharon balbuceos.

Chávez además respaldó la versión de Estequín acerca del macabro mensaje que apareció en una de las paredes de la vivienda que compartían en los predios de la Quinta Agronómica, de la UNT. "Mary, te amo mucho" decía, escrito con sangre. "El llegó un día con la rodilla lastimada. Creo que se había caído de la bicicleta. Y con la sangre de la rodilla me escribió eso", dijo. "Linda señal de amor", reflexionó Villalba.

Dedicó otro párrafo a su hermano Juan Jesús, sobre quien tanto Estequín como el defensor intentan desviar las sospechas. "La relación de él con mi mamá era normal. Pero él tuvo un desencuentro amoroso. Cuando se separó, nunca volvió a ser el mismo", relató.

Visiblemente molesta por el tono que utilizó durante toda su declaración (varias veces debieron reconvenir a la testigo), la jueza Prieto le preguntó finalmente qué sabía ella de lo que había pasado con su madre. "Nada, yo no sé nada. Qué puedo saber si ni siquiera estaba en Tucumán. Ojalá hubiera sabido algo...", dijo. Pero en ningún momento su voz se quebró, ni ninguna lágrima cayó por sus mejillas. "¿Ya me puedo ir?", preguntó finalmente y ante el gesto de afirmación levantó su bolsa, miró a su esposo como buscando apoyo, y se alejó rápidamente de Tribunales...

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