11 Mayo 2003 Seguir en 
CORDOBA (Enviado especial Jorge Figueroa).- Por si hiciera falta hacerlo, en Córdoba quedó demostrado que el teatro infantil no es un género menor. Que no por estar dirigido a los más pequeños, sus recursos y técnicas, sus exigencias, en definitiva, son cosa de niños.
En esta ciudad tuvo lugar el primer festival internacional de teatro infantil, y cuando hoy concluya se habrán presentado más de 40 espectáculos, con un público estimado en alrededor de 8.000 personas. Con la participación de elencos de Alemania, Chile, Uruguay, Italia, y de Buenos Aires, Neuquén y Córdoba, se asistió a un encuentro importante organizado por la Dirección de Cultura de la Provincia, que se extendió desde el miércoles hasta hoy. "El objetivo es formar un nuevo público e instalar entre los chicos un espíritu crítico", señaló la directora del festival, Graciela Ayame. La inauguración fue una verdadera fiesta: a media tarde, en plena avenida Velez Sarsfield, una murga y un circo se instalaron con sus alegres ritmos, llamativos vestuarios y coloridos disfraces, ante una multitud que obligó a cortar media calzada de la avenida.
Algunos apostaron a relatos clásicos, representados también clásicamente (fue el caso de "El zorro", de un elenco de Chile), que buscaba la inmediata y directa identificación del público, arrancando risas fáciles. Otros, como el "Grupo impresentable" (Córdoba), revisaron los tradicionales cuentos como el de la Caperucita Roja, y aportando su particular versión, desmitificaron al "lobo malo" o a la "caperucita buena", entremezclando personajes como la Cenicienta.
Y hubo quienes, como los alemanes, que crearon lúdicas imágenes en el escenario.
En esta ciudad tuvo lugar el primer festival internacional de teatro infantil, y cuando hoy concluya se habrán presentado más de 40 espectáculos, con un público estimado en alrededor de 8.000 personas. Con la participación de elencos de Alemania, Chile, Uruguay, Italia, y de Buenos Aires, Neuquén y Córdoba, se asistió a un encuentro importante organizado por la Dirección de Cultura de la Provincia, que se extendió desde el miércoles hasta hoy. "El objetivo es formar un nuevo público e instalar entre los chicos un espíritu crítico", señaló la directora del festival, Graciela Ayame. La inauguración fue una verdadera fiesta: a media tarde, en plena avenida Velez Sarsfield, una murga y un circo se instalaron con sus alegres ritmos, llamativos vestuarios y coloridos disfraces, ante una multitud que obligó a cortar media calzada de la avenida.
Algunos apostaron a relatos clásicos, representados también clásicamente (fue el caso de "El zorro", de un elenco de Chile), que buscaba la inmediata y directa identificación del público, arrancando risas fáciles. Otros, como el "Grupo impresentable" (Córdoba), revisaron los tradicionales cuentos como el de la Caperucita Roja, y aportando su particular versión, desmitificaron al "lobo malo" o a la "caperucita buena", entremezclando personajes como la Cenicienta.
Y hubo quienes, como los alemanes, que crearon lúdicas imágenes en el escenario.
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