17 Agosto 2010 Seguir en 
Mirta Graciela Huncos quizás haya batido un récord para nada envidiable: en poco más de una semana, le robaron dos veces la cartera mientras caminaba por la calle. Primero fue un arrebato en Villa Alem, a plena luz del día; ayer a la madrugada, le quitaron el bolso a metros de su casa, en barrio Los Pinos.
Aunque los ladrones ya tenían el botín en sus manos, le dieron un disparo en la pierna a la mujer, una empleada de 51 años, que está internada en el Centro de Salud. Recién entonces escaparon. "Una se siente muy indefensa", le dijo a LA GACETA, acostada en una cama del hospital.
- ¿Cómo es que terminó acá?
- Había estado en lo de mi hija Laura toda la noche. A las 3, mi pareja y yo decidimos volver a nuestra casa. Ibamos caminando por Francisco de Aguirre y Maipú cuando nos aparecieron unos chicos encapuchados hasta los ojos. Cuando nos dimos la vuelta, uno se acercó y trató de quitarme el bolso, donde tenía el celular. Empezaron a gritarnos; la verdad, no quería darles nada, pero al final casi no me resistí. Igual, uno sacó un arma y otro le dijo: "metele un tiro para que entregue todo". Ahí mismo me disparó. Después se fueron corriendo para el lado de Canal Norte. No les vi la cara.
- ¿Qué pensó en ese momento?
- Yo lo único que quería era que se llevaran las cosas. Creí que me podían matar. Me dije: "quizás este sea el final de todo". Si había sido capaz de tirarme a la pierna... Por suerte, de la nada, los chicos salieron corriendo. Pero cuando estaban a unos metros hicieron dos tiros más. Mi pareja me dijo que sintió que los disparos pasaban cerca nuestro.
- ¿Se sentía muy mal?
- Sí. Pero estaba asustada, sobre todo. El barrio es muy feo porque tiene zonas que no están iluminadas y hay lugares con matorrales muy altos. Por suerte, unos familiares de mi pareja me llevaron al Hospital Avellaneda, y de ahí me trasladaron acá. Estoy esperando para ver qué me dicen los médicos, porque todavía no me extrajeron la bala. Tengo entendido que me tienen que operar, pero todavía no sé bien.
- Volvía a su casa de una fiesta y termina en un hospital...
- Tal cual. Y no es la primera vez. Hace una semana, yo salía del trabajo, iba caminando por Larrea y Chacabuco, y un muchacho que pasaba en moto pasó rápido y me quitó la cartera del brazo. Apareció un joven que es Policía pero estaba de civil y los empezó a perseguir. Tengo entendido que está preso. Hice los trámites para recuperar las cosas, y ahora las perdí de nuevo...
- ¿Qué sensación tiene ahora, que ya pasaron algunas horas del asalto?
- Tengo mucho miedo. Ya estaba así desde el primer robo. Me había dejado impactada, pero no había sido tan violento como el de hoy (por ayer). Me da pánico salir a la calle. Y también bronca. Una tiene derecho a transitar, a trabajar, a salir...
- ¿Cómo cree que va a seguir su vida una vez que vuelva a su rutina?
- No sé si podré recuperar mi rutina tan normalmente. Por ahora, seguro que no podré volver a trabajar. Espero no perder mi trabajo. Además, se llevaron mis lentes. Psicológicamente esto afecta mucho, también. Ni siquiera tuve tiempo de hablar con alguien, porque en pocos días me pasó todo esto. Cuando se te arrima alguien, no sabés qué es lo que te puede hacer. Es todo muy traumático. Y no termina con que te llevan las cosas; también es el susto. Esto que me pasó es de lo peor.
Aunque los ladrones ya tenían el botín en sus manos, le dieron un disparo en la pierna a la mujer, una empleada de 51 años, que está internada en el Centro de Salud. Recién entonces escaparon. "Una se siente muy indefensa", le dijo a LA GACETA, acostada en una cama del hospital.
- ¿Cómo es que terminó acá?
- Había estado en lo de mi hija Laura toda la noche. A las 3, mi pareja y yo decidimos volver a nuestra casa. Ibamos caminando por Francisco de Aguirre y Maipú cuando nos aparecieron unos chicos encapuchados hasta los ojos. Cuando nos dimos la vuelta, uno se acercó y trató de quitarme el bolso, donde tenía el celular. Empezaron a gritarnos; la verdad, no quería darles nada, pero al final casi no me resistí. Igual, uno sacó un arma y otro le dijo: "metele un tiro para que entregue todo". Ahí mismo me disparó. Después se fueron corriendo para el lado de Canal Norte. No les vi la cara.
- ¿Qué pensó en ese momento?
- Yo lo único que quería era que se llevaran las cosas. Creí que me podían matar. Me dije: "quizás este sea el final de todo". Si había sido capaz de tirarme a la pierna... Por suerte, de la nada, los chicos salieron corriendo. Pero cuando estaban a unos metros hicieron dos tiros más. Mi pareja me dijo que sintió que los disparos pasaban cerca nuestro.
- ¿Se sentía muy mal?
- Sí. Pero estaba asustada, sobre todo. El barrio es muy feo porque tiene zonas que no están iluminadas y hay lugares con matorrales muy altos. Por suerte, unos familiares de mi pareja me llevaron al Hospital Avellaneda, y de ahí me trasladaron acá. Estoy esperando para ver qué me dicen los médicos, porque todavía no me extrajeron la bala. Tengo entendido que me tienen que operar, pero todavía no sé bien.
- Volvía a su casa de una fiesta y termina en un hospital...
- Tal cual. Y no es la primera vez. Hace una semana, yo salía del trabajo, iba caminando por Larrea y Chacabuco, y un muchacho que pasaba en moto pasó rápido y me quitó la cartera del brazo. Apareció un joven que es Policía pero estaba de civil y los empezó a perseguir. Tengo entendido que está preso. Hice los trámites para recuperar las cosas, y ahora las perdí de nuevo...
- ¿Qué sensación tiene ahora, que ya pasaron algunas horas del asalto?
- Tengo mucho miedo. Ya estaba así desde el primer robo. Me había dejado impactada, pero no había sido tan violento como el de hoy (por ayer). Me da pánico salir a la calle. Y también bronca. Una tiene derecho a transitar, a trabajar, a salir...
- ¿Cómo cree que va a seguir su vida una vez que vuelva a su rutina?
- No sé si podré recuperar mi rutina tan normalmente. Por ahora, seguro que no podré volver a trabajar. Espero no perder mi trabajo. Además, se llevaron mis lentes. Psicológicamente esto afecta mucho, también. Ni siquiera tuve tiempo de hablar con alguien, porque en pocos días me pasó todo esto. Cuando se te arrima alguien, no sabés qué es lo que te puede hacer. Es todo muy traumático. Y no termina con que te llevan las cosas; también es el susto. Esto que me pasó es de lo peor.








