16 Agosto 2010 Seguir en 
NASSIRIYA, Irak).- Usan capuchas para ocultar sus rostros y llevan una espada colgando de la cintura, además de sus túnicas negras. Suelen salir por las noches en Nassiriya, en el sur de Irak, para castigar por iniciativa propia a todo aquél que "atente" contra la moral y la religión en la ciudad.
Los autoproclamados "guardianes religiosos" perturban cada vez más la tranquilidad de Nassariya, a 350 km al sur de Bagdad y en realidad bastante ajena a la violencia armada que suele castigar a otras ciudades iraquíes.
Sus víctimas son sobre todo gente joven con pantalones jeans, que escucha música en reproductores portátiles o que sale a la noche a divertirse. Un peinado fuera de lo habitual o una melodía "muy alegre" de un celular pueden despertar la ira de los guardianes.
Los encapuchados blanden sus espadas para intimidar a sus víctimas o se incautan de accesorios como iPods en los que descubrieron imágenes "inmorales". Por la ciudad circulan rumores de que ya mutilaron gente con sus armas.
"Estamos cada vez más preocupadas", señaló la funcionaria Kauthar Kadhim, que se considera cada vez menos independiente, puesto que ya no quiere salir sola por la ciudad. "Después del trabajo nuestros esposos nos acompañan a casa.", añadió.
Los misteriosos encapuchados se dan nombres lúgubres como la "espada de los justos", los "hombres de la espada", o los "promotores de la moral".
Los autoproclamados guardianes religiosos son chiítas, como casi todo el medio millón de habitantes de Nassiriya. Su brutal actitud y su retórica fanática recuerda a las milicias Basij en Irán, que custodian de forma violenta en el vecino país que las mujeres y la gente joven "respeten la moral".
Los habitantes de Nassiriya creen que los nuevos "apóstoles" de la moral son en realidad ex miembros del disuelto "Ejército de al Mahdi" , del clérigo radical Muqtada al Sadr. El grupo controló gran parte de la ciudad entre 2006 y 2008. Sólo la gran ofensiva militar de Irak y EEUU puso fin a sus tropelías hace dos años.
Las autoridades arrestaron en tres redadas a 44 sospechados de integrar la organización, y siete de ellos ya reconocieron las acusaciones. (DPA)
Los autoproclamados "guardianes religiosos" perturban cada vez más la tranquilidad de Nassariya, a 350 km al sur de Bagdad y en realidad bastante ajena a la violencia armada que suele castigar a otras ciudades iraquíes.
Sus víctimas son sobre todo gente joven con pantalones jeans, que escucha música en reproductores portátiles o que sale a la noche a divertirse. Un peinado fuera de lo habitual o una melodía "muy alegre" de un celular pueden despertar la ira de los guardianes.
Los encapuchados blanden sus espadas para intimidar a sus víctimas o se incautan de accesorios como iPods en los que descubrieron imágenes "inmorales". Por la ciudad circulan rumores de que ya mutilaron gente con sus armas.
"Estamos cada vez más preocupadas", señaló la funcionaria Kauthar Kadhim, que se considera cada vez menos independiente, puesto que ya no quiere salir sola por la ciudad. "Después del trabajo nuestros esposos nos acompañan a casa.", añadió.
Los misteriosos encapuchados se dan nombres lúgubres como la "espada de los justos", los "hombres de la espada", o los "promotores de la moral".
Los autoproclamados guardianes religiosos son chiítas, como casi todo el medio millón de habitantes de Nassiriya. Su brutal actitud y su retórica fanática recuerda a las milicias Basij en Irán, que custodian de forma violenta en el vecino país que las mujeres y la gente joven "respeten la moral".
Los habitantes de Nassiriya creen que los nuevos "apóstoles" de la moral son en realidad ex miembros del disuelto "Ejército de al Mahdi" , del clérigo radical Muqtada al Sadr. El grupo controló gran parte de la ciudad entre 2006 y 2008. Sólo la gran ofensiva militar de Irak y EEUU puso fin a sus tropelías hace dos años.
Las autoridades arrestaron en tres redadas a 44 sospechados de integrar la organización, y siete de ellos ya reconocieron las acusaciones. (DPA)







