16 Agosto 2010 Seguir en 
MOSCU.- Las autoridades rusas afirmaron que habían conseguido reducir el tamaño de los incendios en zonas aledañas a la principal central nuclear del país, en tanto que vientos cambiantes llevaron de nuevo el olor a quemado y el humo a Moscú.
En medio de la peor ola de calor en su historia, Rusia viene planteando una dura batalla desde hace días por apagar cientos de incendios a través del país, incluyendo uno en una reserva natural cercana a su principal central de investigación nuclear en Sarov, una localidad aún vedada a los extranjeros, como en tiempos soviéticos. El centro nuclear se encuentra en un bosque justo en medio de las regiones de Nizni Novgorod y Mordovia.
Dos incendios seguían ardiendo en los pueblos de Popovka y Pushta, ubicados dentro de la reserva natural, donde unas 1.200 personas luchaban contra el fuego. El incendio en Popovka aún cubre 1.000 hectáreas, pero las autoridades lograron controlar su expansión y el área más activa cubre apenas 30 hectáreas, precisó el ministerio. El incendio en Pushta cubre 200 hectáreas.
El director de la agencia nuclear rusa Rosatom, Sergei Kirienko, dijo que inspeccionó el área alrededor de Sarov personalmente y aseguró que no había peligro de explosiones nucleares u otras amenazas ambientales, incluso si las llamas alcanzan el predio de la central.
Según el Ministerio de Situaciones de Emergencia, unos 498 incendios seguían ardiendo ayer en Rusia, cubriendo una superficie de 53.500 hectáreas. El área afectada, que alcanzó las 200.000 hectáreas en su momento más crítico, se redujo en unas 2.500 hectáreas desde el sábado.
Las autoridades lograron reducir el área de incendios alrededor de Moscú en 25 hectáreas desde el sábado, y aún quedan siete pantanales -que suman ocho hectáreas- en llamas, indicó una portavoz del ministerio en Moscú, Elena Chernova.
El olor a quemado y el humo tóxico regresaron a la capital rusa a causa de los vientos, desde las vecinas regiones de Riazan y Vladimir. Las autoridades recomendaron a la población utilizar barbijos. Los niveles de monóxido de carbono eran 1,3 veces más elevados que el tope de alerta, indicó un funcionario.
En tanto los servicios meteorológicos indicaban ayer que lo peor de la ola de calor podría haber pasado. (DPA)
En medio de la peor ola de calor en su historia, Rusia viene planteando una dura batalla desde hace días por apagar cientos de incendios a través del país, incluyendo uno en una reserva natural cercana a su principal central de investigación nuclear en Sarov, una localidad aún vedada a los extranjeros, como en tiempos soviéticos. El centro nuclear se encuentra en un bosque justo en medio de las regiones de Nizni Novgorod y Mordovia.
Dos incendios seguían ardiendo en los pueblos de Popovka y Pushta, ubicados dentro de la reserva natural, donde unas 1.200 personas luchaban contra el fuego. El incendio en Popovka aún cubre 1.000 hectáreas, pero las autoridades lograron controlar su expansión y el área más activa cubre apenas 30 hectáreas, precisó el ministerio. El incendio en Pushta cubre 200 hectáreas.
El director de la agencia nuclear rusa Rosatom, Sergei Kirienko, dijo que inspeccionó el área alrededor de Sarov personalmente y aseguró que no había peligro de explosiones nucleares u otras amenazas ambientales, incluso si las llamas alcanzan el predio de la central.
Según el Ministerio de Situaciones de Emergencia, unos 498 incendios seguían ardiendo ayer en Rusia, cubriendo una superficie de 53.500 hectáreas. El área afectada, que alcanzó las 200.000 hectáreas en su momento más crítico, se redujo en unas 2.500 hectáreas desde el sábado.
Las autoridades lograron reducir el área de incendios alrededor de Moscú en 25 hectáreas desde el sábado, y aún quedan siete pantanales -que suman ocho hectáreas- en llamas, indicó una portavoz del ministerio en Moscú, Elena Chernova.
El olor a quemado y el humo tóxico regresaron a la capital rusa a causa de los vientos, desde las vecinas regiones de Riazan y Vladimir. Las autoridades recomendaron a la población utilizar barbijos. Los niveles de monóxido de carbono eran 1,3 veces más elevados que el tope de alerta, indicó un funcionario.
En tanto los servicios meteorológicos indicaban ayer que lo peor de la ola de calor podría haber pasado. (DPA)
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