Efectos post-rescate

Los temores frente a la recesión económica.

09 Mayo 2003
Por Marcelo Aguaysol

Los bonos están dando sus estertores. Los tucumanos no saben qué hacer con ellos. De a poco, la gente va observando cómo aquel billete que valía tanto como un dólar, se deprecia cada vez más frente al inminente rescate de las cuasimonedas. Desde el Gobierno nacional comienzan a mostrar signos de que el Plan de Unificación Monetaria tiene sustento. Desde hoy, se inutilizarán las Lecop, a través de la recaudación federal de impuestos.
Córdoba será la primera provincia que licitará el rescate de parte de los $ 656 millones a partir de la próxima semana. Es posible que el Banco Central convoque hoy a la licitación de las Lecor. A diferencia de Tucumán, en la provincia mediterránea las PyME podrán canjear las cuasimonedas por pesos el equivalente a tres meses de facturación o del saldo que tengan depositados en Lecor al 25 de abril pasado. En esta ciudad, los pequeños comerciantes sólo podrán canjear por ventanilla hasta $ 500 y pagando un desagio del 10% aproximado. Los que tengan mayor monto tendrán que ingresar a la licitación, abriendo cuentas en los bancos habilitados para recibir los Bocade.
En el Palacio de Hacienda se comenta que además de Córdoba, Entre Ríos y Formosa serán los próximos distritos que obtendrán la venia nacional para sacar de circulación los Federales y los Bocanfor, respectivamente. Tucumán ingresará al plan en el cuarto turno.
Además de los interrogantes propios del retiro total de los bonos, se abren otros sobre lo que sucederá con posterioridad al rescate. Uno de ellos es inevitable. Se producirá una recesión económica que duraría entre 60 y 90 días. La desaparición de una moneda espuria que se mueve a gran velocidad en el circuito financiero no podrá ser fácilmente reemplazada por otra (el peso), ya que la mayoría de las empresas y de la gente tratará de generar cierto ahorro. Desde ese punto de vista, con un panorama recesivo, es difícil pensar que el comercio baje los precios de los productos en el corto plazo. Los empresarios tratarán otra vez de pasar el chubasco financiero con ese sobreprecio.
Por esa razón, tanto en el Poder Ejecutivo como en el entorno del candidato oficialista a gobernador, José Alperovich, les prenden velas a todos los santos para que el domingo 18, Néstor Kirchner gane en el ballottage. Desde ambos sectores, afirman que el santacruceño, si llega a la Presidencia, garantizará el envío de fondos extras para volcarlos al circuito financiero. Aun más, intentarán que el rescate de la cuasimoneda se produzca en las fechas previas a las elecciones provinciales, como carta de presentación al electorado sobre un logro de gestión.
Otro efecto que se notará es el blanqueo de capitales. En general, las grandes empresas no están preocupadas ante la posibilidad de que la Administración Federal de Ingresos Públicos ponga bajo la lupa el monto del efectivo que obtendrán por el canje de Bocade a pesos. Los que sí están inquietos son los especuladores. Los Gobiernos provincial y nacional aceitan una mecánica de control fiscal para que, en particular, las "cuevas" que se presentarían en la licitación declaren sus ganancias.
En cuanto a las finanzas públicas, por primera vez en mucho tiempo, los bonos aparecerán como una deuda consolidada en los ejercicios presupuestarios. Siempre se dijo que las constantes emisiones fueron como un crédito barato que le dio la población al Estado. A partir de 2004, ese préstamo se cobrará a razón de $ 6 millones mensuales.
En la Nación afirman que hay que esperar por las fechas del rescate. En Tucumán, las autoridades mantienen ese argumento. Los tucumanos, sin embargo, tienen cada vez más temor frente a la fuerte especulación que hay sobre el bono y ante la posibilidad de que sigan circulando más allá del cambio de gobierno en la administración nacional y también en la provincial.

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