09 Mayo 2003 Seguir en 
La autopista (que es tal sólo en parte) Tucumán-Famaillá constituye una vía de tránsito rápido, donde el conductor debe mantenerse atento a una serie de circunstancias imprevistas que pueden envolverlo en una tragedia. Hablamos, por ejemplo, de los animales sueltos; de la súbita aparición de carros de tracción a sangre, y de los automovilistas que realizan maniobras imprudentes, como cruzar la divisoria y cambiar de carril.
Justamente, tales situaciones hacen imprescindiblemente que quien circula responsablemente por esa carretera, siquiera tenga asegurada una buena y amplia visibilidad. Hoy por hoy, esto último es imposible, dada la altura que han alcanzado los yuyales en la divisoria de las calzadas. No es la primera vez que hacemos notar dicho inconveniente que, repetimos, puede dar lugar a sangrientos accidentes.
Nos parece que las autoridades responsables de esa vía deberían disponer la eliminación inmediata de los matorrales, y posteriormente seguir cortándolos en forma periódica.
Justamente, tales situaciones hacen imprescindiblemente que quien circula responsablemente por esa carretera, siquiera tenga asegurada una buena y amplia visibilidad. Hoy por hoy, esto último es imposible, dada la altura que han alcanzado los yuyales en la divisoria de las calzadas. No es la primera vez que hacemos notar dicho inconveniente que, repetimos, puede dar lugar a sangrientos accidentes.
Nos parece que las autoridades responsables de esa vía deberían disponer la eliminación inmediata de los matorrales, y posteriormente seguir cortándolos en forma periódica.







