Las tensiones afloran en casi todas las fuerzas políticas, con distinta intensidad. El bussismo es la excepción dentro de ese cuadro convulso. Tras la partida del senador Pablo Walter, el último de los díscolos, la verticalidad volvió a reinar en Fuerza Republicana sin contrapesos de ninguna naturaleza.
La cercanía del vencimiento del plazo para inscribir las candidaturas a intendente impulsó acciones y reacciones en el mundo oficialista. El método de dirimir las pretensiones de los precandidatos por el voto popular en comicios internos abiertos ha generado un debate político y judicial.
Ante la constatación de la existencia de más de un precandidato en las comunas y municipios, a la conducción del justicialismo no se le ocurrió nada mejor que diligenciar el bloqueo de esas elecciones citadas para el domingo 25 de mayo. En un escrito, el secretario general Antonio Guerrero planteó que se les reconozca a los pretendientes a comisionados comunales e intendentes la calidad de candidatos oficiales del partido al que pertenecen. Además, el PJ propicia que al más votado se le sumen los sufragios obtenidos por sus compañeros de ruta. En suma, la aplicación de la Ley de Lemas.
La Constitución de 1990, sin embargo, en el inciso octavo del artículo 8, prohíbe en forma tajante que la ley habilite la suma de los votos de una lista a otra, en la distinta gradación de cargos ejecutivos (gobernador, vicegobernador, intendentes y comisionados comunales). De ese modo, traba la aplicación del régimen de sublemas para cubrir los puestos de intendentes y comisionados comunales, que se procuró disfrazar con la figura del "neolema".
Si prosperaba la presentación ante la Junta Electoral Provincial, se transfería a la sociedad la resolución de un problema doméstico de los partidos políticos. La mala experiencia que inauguró el duhaldismo al transferir la dilucidación del pleito intestino del PJ a la Nación quería ser repetida en Tucumán. El rechazo al petitorio justicialista por aquel órgano estatal elimina un elemento de incertidumbre institucional. A 24 horas del cierre de listas, más de uno se sentía afectado.
Políticamente, la intención era proteger al binomio José Alperovich-Fernando Juri de las secuelas de las peleas internas. Potenciales damnificados por la iniciativa rezongaban advirtiendo que, si querían salvar a la fórmula gubernamental, iban a verse obligados a cortar la boleta principal porque no renunciaban a sus proyectos. Frente a esa tormenta política, Alperovich salió a poner paños fríos. No quería irritar a la segunda línea de la dirigencia partidaria.
De todos los municipios, donde peor había caído la actuación partidaria fue en la capital. Al menos, dos de los precandidatos que buscan representar al PJ en la elección del 29 de junio, ratificaron que competirán el 25 de mayo. El legislador Gerónimo Vargas Aignasse y el director de Transporte y Comercio, Enrique Romero, coincidieron en discrepar con Guerrero. Vargas Aignasse consideró, además, que no hay clima para ensayar una modificación legal que permitiera eludir la prueba de las internas abiertas. De manera frontal, Romero afirmó que se empuja al peronismo de la capital "a la capitulación y a la entrega", porque no se quiere enfrentar a Bussi, quien confirmará hoy su postulación para la intendencia. La pulseada por la capital también llegó al frente de Esteban Jerez, con final abierto.
"No voy a bajarme de mi candidatura", aseveró anoche el diputado Ricardo Bussi, ante las versiones que referían un acercamiento de FR con el sector peronista de Olijela Rivas. Mantuvo así en pie la tesis de la fórmula propia del bussismo para la gobernación y la vice. Al mismo tiempo, se entablaron conversaciones para unificar a los espacios del PJ disidente, en una carrera contra el reloj. Nadie garantiza nada.
08 Mayo 2003 Seguir en 
Por Carlos Abrehu







