"Cuando yo uso una palabra, esa palabra significa lo que yo quiero que signifique", advertía el personaje Humpty Dumpty en "Alicia a través del espejo", de Lewis Carroll. Nada más ajustado para Tucumán que encontrar en un libro de fantasías las máximas que rigen la realidad provincial. La modalidad de rescate de los bonos que se impuso demuestra que las normas legales dirán lo que al mirandismo se le ocurra que están diciendo.
Una primera aproximación confirma su vocación de ser un gobierno de hombres a través de las leyes y no un gobierno de leyes a través de los hombres. Una segunda mirada a la gestión sospechada de coimear legisladores para reformar la Constitución ratifica el primer principio informal de la sociología norteamericana, según el cual "la regla de oro es que quien tiene el oro pone las reglas".
Los Bocade son un préstamo que el pueblo le hace al Gobierno a largo plazo y sin interés. Cuando sean sacados de circulación con el desagio del mercado, los generosos provincianos se enfrentarán a un fenómeno sin igual.
Al tucumano que le prestó $ 100 al gobierno, le devolverán $ 85, pero él inmediatamente pasará a deberle $ 130 a la Nación, porque el rescate se hace mediante un crédito con intereses. En los diccionarios, se llama estafa. En los barrios periféricos, de otra manera. "Nos acostamos a dormir como acreedores de la provincia y amanecimos como deudores de la Nación", sintetiza el legislador Osvaldo Cirnigliaro, creador de los bonos en 1985. Desde las elecciones del 6 de junio de 1999, quedó claro que con el mirandismo dando vueltas, hay que conciliar el sueño con un ojo abierto.
Lo que ocurre es que, de la mano del ex ministro de Economía José Alperovich, los bonos pasaron a ser una ficción. Mientras circularon menos de $ 100 millones en Bocade, la bicicleta de inyectar y rescatar bonos funcionó sin problemas. Pero de los $ 50 millones de circulante que dejó Antonio Bussi, se pasó a los $ 170 millones actuales, por autoría intelectual de Julio Miranda y del senador que quiere continuarlo. Y por ejecución material del oficialismo parlamentario.
Precisamente, el primer incumplimiento a la convertibilidad de los bonos fue dada por esta gestión, con las operatorias de canje que llegaron a tener 60 días de plazo. Todo un abono para el negocio especulativo.
Aquí, el "mercado" que impone el desagio son las "cuevas". Otra regresión a la edad de las cavernas. "La ley que se aprobó el viernes legaliza esos negocios espurios", denuncia el parlamentario José Ascárate. Pero la ilegalidad de las leyes mirandistas no termina ahí. El Bocade no cotiza en bolsa, a diferencia de los títulos Independencia que no son cuasimonedas y que sí pueden rescatarse según su valor de mercado. Por eso, la ley 5.628 fija que deben rescatarse 1 a 1 con la moneda nacional y en igualdad de condiciones, tanto para el que tiene $ 100 como para el que tiene $ 1 millón. Pero, evidentemente, el texto legal dice lo que el Gobierno quiere que diga.
En "Alicia en el país de las maravillas", la heroína extraviada le pide a un gato que la oriente sobre qué dirección tomar. Cuando el felino advierte que ella no tiene en claro adónde ir, le suelta una verdad inapelable: "Entonces, no importa qué caminos sigas". Este párrafo de la obra de Carroll también está grabado en la provincia. El abuso con los Bocade es sólo otro botón de muestra -ni siquiera el más trágico- de que para la actual gestión, afianzar la Justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad nunca fue el norte.
Cualquier senda llevaría adonde sea que encaminaron la administración. El rumbo no apuntó a una provincia de maravillas.
05 Mayo 2003 Seguir en 
Por Alvaro José Aurane







