03 Mayo 2003 Seguir en 
Ayer, un vecino del barrio Oeste II se instaló a las 14 en la parada de la línea 6 de colectivos, que sirve a ese sector. Pensaba que tenía sobrado tiempo para llegar puntualmente a su trabajo en el centro, donde debía entrar a las 15. Comprobaría pronto que se equivocaba lamentablemente. Debió aguardar 45 minutos la llegada del coche y, en consecuencia, arribó a su destino final recién a las 15.10, con todos los inconvenientes suscitados por el retardo.
Este es solamente un ejemplo, tomado al azar, de la situación que se repite a diario en muchos puntos de San Miguel de Tucumán, y que es objeto frecuente de quejas consignadas por los usuarios en nuestras ediciones. Los colectivos cumplen cada vez menos con la frecuencia que debieran observar, y ello se traduce en obvios perjuicios sobre las actividades cotidianas.
Nos parece que debería existir el adecuado control de la Municipalidad sobre tan grave falla de los concesionarios del servicio de transporte. No puede admitirse que quienes utilizan los colectivos deban afrontar esperas que les resultan tan interminables como dañosas.
Este es solamente un ejemplo, tomado al azar, de la situación que se repite a diario en muchos puntos de San Miguel de Tucumán, y que es objeto frecuente de quejas consignadas por los usuarios en nuestras ediciones. Los colectivos cumplen cada vez menos con la frecuencia que debieran observar, y ello se traduce en obvios perjuicios sobre las actividades cotidianas.
Nos parece que debería existir el adecuado control de la Municipalidad sobre tan grave falla de los concesionarios del servicio de transporte. No puede admitirse que quienes utilizan los colectivos deban afrontar esperas que les resultan tan interminables como dañosas.







