López Zelarayán: "ella insultó a mi mamá y nos agarramos de los pelos"

La joven contó cómo fue la pelea con Rossi y dijo que esta la había insultado anteriormente. "No hubo patota".

DECLARACIONES. Rossi dijo que le intentaron quemar el pelo y que le tiraron con botellas. ARCHIVO LA GACETA/ANTONIO FERRONI
DECLARACIONES. Rossi dijo que le intentaron quemar el pelo y que le tiraron con botellas. ARCHIVO LA GACETA/ANTONIO FERRONI
16 Junio 2010
"Ella insultó a mi mamá, que tiene una enfermedad terminal. Anteriormente, la había insultado por Facebook". Por primera vez desde que salió a la luz la pelea que protagonizó junto con Lucía Rossi a la salida de un boliche, Alejandra López Zelarayán habló con la prensa. Ocurrió esta mañana, a la salida de Tribunales, adonde fue a declarar ante el fiscal Alejandro Noguera.

La joven, de 19 años, admitió que se enfrentaron ("nos agarramos de los pelos", describió), pero desmintió que la acompañara una patota, como había denunciado Rossi. También aseguró que no se cruzaron adentro de Roof y que la pelea se desarrolló afuera del boliche. Así lo indicó al hablar con los periodistas que la esperaban a la salida de la fiscalía VI de Instrucción, adonde estuvo declarando cerca de dos horas, en compañía de su abogada Silvia Furque.

La muchacha es la primera en dar su testimonio. Mañana será el turno de Lucía, que también será indagada en el marco de la causa, caratulada como lesiones recíprocas. La noche de la pelea, ambas concurrieron a Roof, en la calle 24 de Septiembre al 1.000. Se conocían de antes, pero no mantenían una buena relación. 

En declaraciones anteriores, Lucía, de 18 años, también dijo que Alejandra la comenzó a amenazar varios meses antes del incidente, mediante Facebook. Sostiene que su rival intentó quemarle el cabello, le arrojó una botella y la golpeó junto con otras chicas. Sin embargo, no pudo identificar a las integrantes de la supuesta patota.

Según los informes, Rossi sufrió un profundo corte en el labio y varios golpes en el cuerpo. El médico de Policía constató estas lesiones, así como las que tenía Alejandra, y se las entregó al fiscal. Estos estudios fueron clave para que el investigador se inclinara por trabajar la causa como lesiones recíprocas. Así, ambas son víctimas, pero también imputadas. LA GACETA ©

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