16 Junio 2010 Seguir en 
LONDRES.- La popular banda irlandesa de rock U2 hizo de la canción "Bloody Sunday" un éxito mundial. El "Domingo Sangriento" al que aludía el grupo fue una jornada con las peores consecuencias en la historia del conflicto de Irlanda del Norte. Ahora, a 38 años de que un regimiento de paracaidistas masacró en Londonderry 14 civiles, un informe judicial deja por primera vez oficialmente en claro que las víctimas eran inocentes y que el Ejército el culpable de la matanza. Para familiares de las víctimas es un reconocimiento a largos años de lucha; para los militares, una vergüenza.
Durante 12 años se investigó y compilaron 2.500 testificaciones, lo que implicó un gasto de 190 millones de libras (U$S 275 millones), cifra sin precedentes en la historia británica. Los hechos fueron "falaces, injustificados e indefendibles", dijo ayer el primer ministro David Cameron al presentar el informe ante el Parlamento. En Derry, como llaman desde entonces los católicos a Londonderry, los irlandeses seguían el discurso en una pantalla gigante.
Cameron, conservador, que tenía cinco años de edad cuando se produjo la matanza y que inició en mayo un gobierno de coalición junto con los liberales, se disculpó además por el fracaso de las tropas. "El gobierno es responsable de la actuación del Ejército", dijo.
Detonante
La responsabilidad del "Domingo Sangriento" había sido controvertida. Los soldados sostenían que habían actuado en defensa propia. Una investigación de 1972 llegó a idéntica conclusión. Pero en 1998, el entonces premier Tony Blair pidió un nuevo proceso, que finalmente corroboró todas las acusaciones: el Ejército fue el primero en disparar; las víctimas no significaban ninguna amenaza y algunos soldados habían mentido ex profeso. Los testimonios son estremecedores: un hombre fue asesinado por la espalda mientras se arrastraba para alejarse de los soldados; otro, que yacía moribundo en la calle, fue ultimado sin compasión; un padre fue baleado cuando atendía a su hijo herido.
Luego de que la brigada de paracaidistas perpetró la masacre durante una marcha de católicos a favor de los derechos humanos se produjo una espiral de violencia. Grupos armados como el católico Irish Republican Army (IRA), brazo armado del Sinn Fein, recibieron una extraordinaria afluencia de activistas. Durante el conflicto entre católicos y protestantes perdieron la vida más de 3.500 personas. (DPA)
Durante 12 años se investigó y compilaron 2.500 testificaciones, lo que implicó un gasto de 190 millones de libras (U$S 275 millones), cifra sin precedentes en la historia británica. Los hechos fueron "falaces, injustificados e indefendibles", dijo ayer el primer ministro David Cameron al presentar el informe ante el Parlamento. En Derry, como llaman desde entonces los católicos a Londonderry, los irlandeses seguían el discurso en una pantalla gigante.
Cameron, conservador, que tenía cinco años de edad cuando se produjo la matanza y que inició en mayo un gobierno de coalición junto con los liberales, se disculpó además por el fracaso de las tropas. "El gobierno es responsable de la actuación del Ejército", dijo.
Detonante
La responsabilidad del "Domingo Sangriento" había sido controvertida. Los soldados sostenían que habían actuado en defensa propia. Una investigación de 1972 llegó a idéntica conclusión. Pero en 1998, el entonces premier Tony Blair pidió un nuevo proceso, que finalmente corroboró todas las acusaciones: el Ejército fue el primero en disparar; las víctimas no significaban ninguna amenaza y algunos soldados habían mentido ex profeso. Los testimonios son estremecedores: un hombre fue asesinado por la espalda mientras se arrastraba para alejarse de los soldados; otro, que yacía moribundo en la calle, fue ultimado sin compasión; un padre fue baleado cuando atendía a su hijo herido.
Luego de que la brigada de paracaidistas perpetró la masacre durante una marcha de católicos a favor de los derechos humanos se produjo una espiral de violencia. Grupos armados como el católico Irish Republican Army (IRA), brazo armado del Sinn Fein, recibieron una extraordinaria afluencia de activistas. Durante el conflicto entre católicos y protestantes perdieron la vida más de 3.500 personas. (DPA)
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