Los padres asumieron que hay que dialogar más
En el municipio salteño, los adultos apuntan contra internet y el celular; y los chicos dicen que sus papás "ahora preguntan todo el tiempo". Todavía conmocionada, la comunidad rosarina se pregunta " qué les pasó". El juego por la red, en el que no todos creen
13 Junio 2010 Seguir en 
La aparente calma de la siesta en las calles se ve alterada por la preocupación de grandes y chicos, tras la muerte de cuatro adolescentes en dos meses (tres de ellos la última semana). Rosario de la Frontera es una típica ciudad del interior de las provincias del norte. Esas ciudades donde todavía se conoce al vecino, y los saludos se repiten en cada esquina.
Grandes y chicos tienen miradas diversas del problema. Pero los une el temor. "Tengo miedo", dijo Mónica Cornejo, madre de un adolescente. "Tengo miedo de que a mis amigos les pase esto", expresó Luciana Valdez, de 14 años.
En la plaza, cinco adolescentes, alumnos de la escuela de Comercio Nuestra Señora del Milagro -a donde concurrían tres de los chicos que se quitaron la vida- hablan de un trabajo práctico. Allí, le contaron a LA GACETA cómo viven estos días. "Mi mamá me dijo que iba a sacar internet de casa y me iba a quitar el celular. Ojala que no lo haga", contó Rocío San Martín. Los adolescentes, todos de 14 años, comentan que hubo un cambio de actitud de sus padres. "Mis papás están muy pesados. Preguntan cosas todo el tiempo", se quejó Florencia Cabezas. En cambio, Emilse Gallo destacó el diálogo que entabló con su madre. "Charlamos mucho. Me dijo que si me llegaba algo raro al celular que le avise, y además me brindó su apoyo y cariño. Dejó en claro que siempre estaría conmigo", dijo Emilse.
Kevin Costilla , el único varón del grupo, descree de las versiones que indican que se trataría de un juego. "Puede ser que algo así haya en internet, pero que alguien le lleve el apunte es otra cosa. Son otros los motivos reales", consideró.
"Más que temor, me genera bronca", dijo Juan Figueroa, que caminaba con dos amigas. "Tengo 18 años, pero ellas, que tienen 15, saben claramente que, si tuvieran algún problema, ese no es el camino", comentó. "Aquí no hay comunicación con los padres", manifestó Macarena Valdez.
Nancy Troichuk dijo que su hijo asiste a la Escuela de Comercio. "El me cuenta que no sabe de la existencia de un juego. Aquí, los que debemos tomar las riendas somos los padres. Estoy atemorizada. Esto es un alerta", manifestó. Otros papás decidieron medidas contundentes. "Desde ahora, cuando mi hija salga, la llevaré a la fiesta y la iré a buscar. Quiero saber quienes son sus amigos, adónde va", afirmó José. Nadie puede responder con certeza que sucederá. De lo que están seguros es que en Rosario de la Frontera algo cambió. Y están dispuestos a que ese cambio sea positivo.
Grandes y chicos tienen miradas diversas del problema. Pero los une el temor. "Tengo miedo", dijo Mónica Cornejo, madre de un adolescente. "Tengo miedo de que a mis amigos les pase esto", expresó Luciana Valdez, de 14 años.
En la plaza, cinco adolescentes, alumnos de la escuela de Comercio Nuestra Señora del Milagro -a donde concurrían tres de los chicos que se quitaron la vida- hablan de un trabajo práctico. Allí, le contaron a LA GACETA cómo viven estos días. "Mi mamá me dijo que iba a sacar internet de casa y me iba a quitar el celular. Ojala que no lo haga", contó Rocío San Martín. Los adolescentes, todos de 14 años, comentan que hubo un cambio de actitud de sus padres. "Mis papás están muy pesados. Preguntan cosas todo el tiempo", se quejó Florencia Cabezas. En cambio, Emilse Gallo destacó el diálogo que entabló con su madre. "Charlamos mucho. Me dijo que si me llegaba algo raro al celular que le avise, y además me brindó su apoyo y cariño. Dejó en claro que siempre estaría conmigo", dijo Emilse.
Kevin Costilla , el único varón del grupo, descree de las versiones que indican que se trataría de un juego. "Puede ser que algo así haya en internet, pero que alguien le lleve el apunte es otra cosa. Son otros los motivos reales", consideró.
"Más que temor, me genera bronca", dijo Juan Figueroa, que caminaba con dos amigas. "Tengo 18 años, pero ellas, que tienen 15, saben claramente que, si tuvieran algún problema, ese no es el camino", comentó. "Aquí no hay comunicación con los padres", manifestó Macarena Valdez.
Nancy Troichuk dijo que su hijo asiste a la Escuela de Comercio. "El me cuenta que no sabe de la existencia de un juego. Aquí, los que debemos tomar las riendas somos los padres. Estoy atemorizada. Esto es un alerta", manifestó. Otros papás decidieron medidas contundentes. "Desde ahora, cuando mi hija salga, la llevaré a la fiesta y la iré a buscar. Quiero saber quienes son sus amigos, adónde va", afirmó José. Nadie puede responder con certeza que sucederá. De lo que están seguros es que en Rosario de la Frontera algo cambió. Y están dispuestos a que ese cambio sea positivo.









