Exigen a BP un nuevo plan para contener la fuga de petróleo en el Golfo de México
Washington intensifica la presión ante nuevas estimaciones sobre la magnitud del derrame. Nota oficial a la empresa. Plazo de 48 horas. Obama citó a directivos, pero no al presidente de la compañía. Golpe a fondos de pensión
13 Junio 2010 Seguir en 
WASHINGTON.- La Guardia Costera de Estados Unidos impuso ayer un ultimátum de 48 horas a la empresa British Petroleum (BP) para que presente un nuevo plan para contener el derrame de crudo, en el Golfo de México. El organismo estima que el tapón embudo que la BP colocó sobre el pozo submarino averiado en el accidente del 20 de abril no está a la altura de las nuevas estimaciones de la pérdida. "Está claro que se necesita urgentemente capacidad adicional", advierte el contralmirante James Watson, de la Guardia Costera, en una misiva enviada a Doug Suttles, jefe operativo de la BP en Houston, Texas.
El pozo estaría derramando hasta 40.000 barriles diarios de petróleo (unos 6,5 millones de litros ó 5.300 toneladas), muy por encima de las evaluaciones iniciales de la empresa de 5.000 barriles diarios. Además, los ingenieros de BP anunciaron que para la semana próxima planean capturar hasta 20.000 barriles por día, directamente del pozo dañado en el fondo del mar.
La medición de científicos del Gobierno fue realizada antes de que BP colocó, el 3 de junio, un embudo destinado a contener la fuga que produce la marea negra. El cálculo anterior del equipo daba cuenta de un derrame de 12.000 a 19.000 barriles de crudo diarios.
El presidente Barack Obama criticó enérgicamente esta semana al gigante petrolero, con entre otras su declaración de querer saber a quién "patearle el trasero".
Inversiones en riesgo
El rechazo en Washington a BP preocupa a los líderes empresariales y a la clase política en Londres, mientras las acciones de BP, básicas para muchos fondos de pensiones- se hunden debido a la inquietud sobre el creciente costo de la operación de limpieza, tanto de las aguas como de los casi 200 kilómetros de costas del sur estadounidense. Los inversionistas temen que las críticas obliguen a BP a suspender el pago de dividendos, que representan un fuerte sustento para millones de jubilados poseedores de acciones del grupo, cuya cotización bursátil cayó cerca del 50% desde la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, que causó la muerte de 11 operarios y derivó dos días después en el hundimiento de la estructura de prospección y la avería del pozo que dio inicio a la catástrofe. El directorio del grupo británico podría decidir suspender o postergar el pago de dividendos del segundo trimestre, cuyos resultados son esperados para el 27 de julio, o realizar pagos en forma de crédito provisorio.
En ese contexto, Obama citó para el miércoles en la Casa Blanca al vocero del consejo de administración de BP, Carl-Henric Svanberg, y a otros ejecutivos de la compañía. No fue invitado el presidente de la compañía, Tony Hayward, que se halla en Estados Unidos.
Entre tanto, políticos, empresarios y medios de comunicación británicos criticaron la retórica "patriotera" de Obama y urgieron al primer ministro David Cameron, a plantarle cara. (AFP-NA)
El pozo estaría derramando hasta 40.000 barriles diarios de petróleo (unos 6,5 millones de litros ó 5.300 toneladas), muy por encima de las evaluaciones iniciales de la empresa de 5.000 barriles diarios. Además, los ingenieros de BP anunciaron que para la semana próxima planean capturar hasta 20.000 barriles por día, directamente del pozo dañado en el fondo del mar.
La medición de científicos del Gobierno fue realizada antes de que BP colocó, el 3 de junio, un embudo destinado a contener la fuga que produce la marea negra. El cálculo anterior del equipo daba cuenta de un derrame de 12.000 a 19.000 barriles de crudo diarios.
El presidente Barack Obama criticó enérgicamente esta semana al gigante petrolero, con entre otras su declaración de querer saber a quién "patearle el trasero".
Inversiones en riesgo
El rechazo en Washington a BP preocupa a los líderes empresariales y a la clase política en Londres, mientras las acciones de BP, básicas para muchos fondos de pensiones- se hunden debido a la inquietud sobre el creciente costo de la operación de limpieza, tanto de las aguas como de los casi 200 kilómetros de costas del sur estadounidense. Los inversionistas temen que las críticas obliguen a BP a suspender el pago de dividendos, que representan un fuerte sustento para millones de jubilados poseedores de acciones del grupo, cuya cotización bursátil cayó cerca del 50% desde la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, que causó la muerte de 11 operarios y derivó dos días después en el hundimiento de la estructura de prospección y la avería del pozo que dio inicio a la catástrofe. El directorio del grupo británico podría decidir suspender o postergar el pago de dividendos del segundo trimestre, cuyos resultados son esperados para el 27 de julio, o realizar pagos en forma de crédito provisorio.
En ese contexto, Obama citó para el miércoles en la Casa Blanca al vocero del consejo de administración de BP, Carl-Henric Svanberg, y a otros ejecutivos de la compañía. No fue invitado el presidente de la compañía, Tony Hayward, que se halla en Estados Unidos.
Entre tanto, políticos, empresarios y medios de comunicación británicos criticaron la retórica "patriotera" de Obama y urgieron al primer ministro David Cameron, a plantarle cara. (AFP-NA)







