La ciudad ha sido invadida en estos últimos meses por un tipo de espectáculo que se ha difundido rápidamente. El variete circense. Son shows que mezclan el teatro, los juegos de malabares, la acrobacia, los zancos y hasta números de payasos y mimos, a los que se han agregado últimamente los títeres que han creado su propio patio. Las características de estas obras es que son cortas y rápidas; participan artistas preparados en distintos oficios para poder ocupar diferentes roles; tienen una convocatoria importante de adultos y niños, y al plantearse en espacios públicos, no se cobra entrada pero se pasa la gorra. LA GACETA consulto a numerosos artistas, quienes explicaron por qué optaron por el teatro callejero. También detallaron algunas de las tecnicas a las que recurren en cada una de las obras, y las dificultades que tienen en esos espacios callejeros. Una opción que atrae cada vez más a las familias tucumanas.
El piletón se convirtió en un verdadero coliseo
Abandonando las salas y recintos cerrados para ocupar las calles, barrios y plazas, el teatro callejero acentúa su función social, porque busca llegar a un público que habitualmente no concurre a los escenarios. Se instala donde los espectadores tienen libre acceso, y con breves trabajos, pretende crear un espacio de reflexión.
En Tucumán se observa una fuerte movida de estas expresiones, que han tomado principalmente el ex piletón del parque Avellaneda como el nuevo coliseo para los teatristas. Más de una decena de grupos se presentan allí los sábados y domingos. Y, a pesar de ciertas carencias de sonido e iluminación, el público no falta a la cita. Matrimonios con sus hijos y hasta algunas abuelas con sus nietos marcan tarjeta, para presenciar los títeres, murgas y malabares.
"Ankazo", Kapehuma", "El coyuyo", "Semáforo en rojo", "Al descubierto", "Farsartes" y "Tita y Pablo" son algunos de los grupos que han formado la Agrupación de Artistas Callejeros.
"Pero esto no es nuevo, quizás ahora sea más evidente, pero es un proceso de muchos años, tiene que ver con lo que nosotros llamamos semillero teatral, con grupos como "La Murguita de Pepino el 88" y el encuentro nacional Tinku", aclararon Adrián Barón, Sebastián Chazarreta y Mariano Heredia, del grupo "Ankazo" (formado en 2000). Debe recordarse en tal sentido que el Instituto Nacional del Teatro ofreció talleres especiales en 1998. "Queremos despertar en el espectador el sentido reflexivo y crítico a través de la ficción", agregaron. Natalia Albornoz, Pablo Artaza, Carlota Campero, Javier Alamo, Adriana Albornoz, Alejandra Muntaner y Luis Planas crearon "Al descubierto" en 1999, y fueron de los primeros que ocuparon el ex piletón. "Aspiramos a devolverle al teatro su carácter movilizador. Empezamos a investigar la murga como elemento de atracción al público, y trabajamos con textos de Eduardo Galeano", informaron. Para los de "Semáforo en rojo", el objetivo es "reavivar las risas perdidas por la opresión económica. Hacemos teatro popular porque queremos llegar a todos los estratos", afirmaron Luigi Planas, Bruno Díaz y Nelly Corbalán.
Los actores deben tener gran destreza
¿Los actores callejeros tienen una preparación especial para afrontar las dificultades de un trabajo en un espacio difícil?
Esa fue la pregunta que le hizo LA GACETA a algunos de estos artistas. "Kike" Rearte, un teatrero taficeño que trabaja en la actividad hace quince años (en "Farsartes" y "El Tablón") opina que "se necesita un actor acróbata, gimnasta, músico, plástico, pero sobre todo actor, y si hace teatro popular también deberá ser algo dramaturgo, y operador social". Rearte, uno de los creadores del Tinku Teatro, rescata el actor del circo criollo, "que contenía en sus propuestas estéticas todas estas técnicas, acrobacias, payasos, malabares, dramaturgia, teatralización". Mariano Heredia ("Ankazo") explicó que su grupo desarrolla una técnica de actuación y un abordaje escénico propio, a partir de la fusión de técnicas de clown, dramaturgia del actor, teatro del absurdo, matizando lo irónico y lo regional con un discurso comprometido con la realidad social. "Realizamos puestas simples con muy pocos elementos escenográficos con el objeto de montar las obras en parques, plazas y barrios", puntualizó.
Natalia Albornoz (de "Al Descubierto") señaló que trabajar el teatro callejero demanda no solo una gran atención sino también un muy buen entrenamiento para el manejo de los distintos espacios y espectadores ; "se requieren exigencias constantes, previas a la preparación de cada espectáculo", agregó.
Verónica Pérez Luna (de "Manojo de calles") afirmó que poseer destrezas circenses "es una buena base para que el trabajo tenga algún sustento técnico que te permita sostener la atención del público que en el teatro de calle es tan importante porque es difícil crear la situación de recorte de lo cotidiano sin luces, sin música, sin escenografía. Digamos que las destrezas son herramientas técnicas, pero no son las únicas: están también las técnicas del clown, del payaso, del mimo, las acrobacias", puntualizó.
Los titiriteros tienen su patio
Al igual que en el ex piletón municipal, la Plazoleta de los Congresales -en Congreso y Crisóstomo Alvarez- ha sido ocupada por los titiriteros, quienes han creado su propio Patio de Títeres. En la iniciativa participan seis grupos y otros cuatro como invitados, entre los que se encuentran, "La parcela", "Los mágicos", "Los titeritos", "El coyuyo", "Andálida de la Barjuleta", "El ariete", "Cocoa", "Los bufones" y "Los Puppis", que inauguraron ese espacio a principios de abril. La idea fue ofrecer un espacio cultural y recreativo para que la comunidad tenga un contacto directo con el mundo de los muñecos.
Andrea García, de "Ojo al títere", le explicó a LA GACETA que en realidad "el interés de los grupos es hacer actividades en conjunto que tengan que ver no sólo con hacer funciones, sino también con el perfeccionamiento, talleres, discusiones y aprendizajes vinculados con la profesión. El año pasado hicimos un encuentro, y ahora se van viendo los frutos. Surgió hacer títeres en el patio, porque nuestra actividad nos convoca". Los titiriteros aclaran que el género no es sólo cosa de niños, porque también hay obras para grandes. Pero "las obras de adulto que actualmente están en cartel no se adaptan al espacio". "¿Colaboran con la gorra?". "De a poco la gente va aprendiendo; casi nunca deja de poner pero colabora según su situación personal".
Cuando el semáforo se pone en rojo
Desde hace tres años, en esquinas como Marco Avellaneda y avenida Mate de Luna, o en la de Casal, los automovilistas son sorprendidos por simpáticos personajes, que, haciendo malabares o acrobacias, llaman la atención. Como ellos mismos lo admiten, algunos los mandan a laburar, y otros aportan unas monedas en la gorra.
En pocos segundos, Luigi Planas, Bruno Diaz y Nelly Corbalán realizan escenas cortas con malabares, fuego y banderas. Precisamente, el nombre del elenco, "Semáforo en rojo", alude al lugar y al momento en que intervienen estos artistas. Planas (percusión, malabares, clown y escritor del grupo), Díaz (lanzallamas, mimo, clown y percusión), y Corbalán ( fuego, banderas, plástica percusión y maquillaje) integran este elenco que también lleva sus trabajos al ex piletón y a algunos barrios."Abejita, abejita, dame una flor en tu boquita", es la frase que, domingo a domingo, sirve para armar un número que los niños disfrutan a rabiar.
El piletón se convirtió en un verdadero coliseo
Abandonando las salas y recintos cerrados para ocupar las calles, barrios y plazas, el teatro callejero acentúa su función social, porque busca llegar a un público que habitualmente no concurre a los escenarios. Se instala donde los espectadores tienen libre acceso, y con breves trabajos, pretende crear un espacio de reflexión.
En Tucumán se observa una fuerte movida de estas expresiones, que han tomado principalmente el ex piletón del parque Avellaneda como el nuevo coliseo para los teatristas. Más de una decena de grupos se presentan allí los sábados y domingos. Y, a pesar de ciertas carencias de sonido e iluminación, el público no falta a la cita. Matrimonios con sus hijos y hasta algunas abuelas con sus nietos marcan tarjeta, para presenciar los títeres, murgas y malabares.
"Ankazo", Kapehuma", "El coyuyo", "Semáforo en rojo", "Al descubierto", "Farsartes" y "Tita y Pablo" son algunos de los grupos que han formado la Agrupación de Artistas Callejeros.
"Pero esto no es nuevo, quizás ahora sea más evidente, pero es un proceso de muchos años, tiene que ver con lo que nosotros llamamos semillero teatral, con grupos como "La Murguita de Pepino el 88" y el encuentro nacional Tinku", aclararon Adrián Barón, Sebastián Chazarreta y Mariano Heredia, del grupo "Ankazo" (formado en 2000). Debe recordarse en tal sentido que el Instituto Nacional del Teatro ofreció talleres especiales en 1998. "Queremos despertar en el espectador el sentido reflexivo y crítico a través de la ficción", agregaron. Natalia Albornoz, Pablo Artaza, Carlota Campero, Javier Alamo, Adriana Albornoz, Alejandra Muntaner y Luis Planas crearon "Al descubierto" en 1999, y fueron de los primeros que ocuparon el ex piletón. "Aspiramos a devolverle al teatro su carácter movilizador. Empezamos a investigar la murga como elemento de atracción al público, y trabajamos con textos de Eduardo Galeano", informaron. Para los de "Semáforo en rojo", el objetivo es "reavivar las risas perdidas por la opresión económica. Hacemos teatro popular porque queremos llegar a todos los estratos", afirmaron Luigi Planas, Bruno Díaz y Nelly Corbalán.
Los actores deben tener gran destreza
¿Los actores callejeros tienen una preparación especial para afrontar las dificultades de un trabajo en un espacio difícil?
Esa fue la pregunta que le hizo LA GACETA a algunos de estos artistas. "Kike" Rearte, un teatrero taficeño que trabaja en la actividad hace quince años (en "Farsartes" y "El Tablón") opina que "se necesita un actor acróbata, gimnasta, músico, plástico, pero sobre todo actor, y si hace teatro popular también deberá ser algo dramaturgo, y operador social". Rearte, uno de los creadores del Tinku Teatro, rescata el actor del circo criollo, "que contenía en sus propuestas estéticas todas estas técnicas, acrobacias, payasos, malabares, dramaturgia, teatralización". Mariano Heredia ("Ankazo") explicó que su grupo desarrolla una técnica de actuación y un abordaje escénico propio, a partir de la fusión de técnicas de clown, dramaturgia del actor, teatro del absurdo, matizando lo irónico y lo regional con un discurso comprometido con la realidad social. "Realizamos puestas simples con muy pocos elementos escenográficos con el objeto de montar las obras en parques, plazas y barrios", puntualizó.
Natalia Albornoz (de "Al Descubierto") señaló que trabajar el teatro callejero demanda no solo una gran atención sino también un muy buen entrenamiento para el manejo de los distintos espacios y espectadores ; "se requieren exigencias constantes, previas a la preparación de cada espectáculo", agregó.
Verónica Pérez Luna (de "Manojo de calles") afirmó que poseer destrezas circenses "es una buena base para que el trabajo tenga algún sustento técnico que te permita sostener la atención del público que en el teatro de calle es tan importante porque es difícil crear la situación de recorte de lo cotidiano sin luces, sin música, sin escenografía. Digamos que las destrezas son herramientas técnicas, pero no son las únicas: están también las técnicas del clown, del payaso, del mimo, las acrobacias", puntualizó.
Los titiriteros tienen su patio
Al igual que en el ex piletón municipal, la Plazoleta de los Congresales -en Congreso y Crisóstomo Alvarez- ha sido ocupada por los titiriteros, quienes han creado su propio Patio de Títeres. En la iniciativa participan seis grupos y otros cuatro como invitados, entre los que se encuentran, "La parcela", "Los mágicos", "Los titeritos", "El coyuyo", "Andálida de la Barjuleta", "El ariete", "Cocoa", "Los bufones" y "Los Puppis", que inauguraron ese espacio a principios de abril. La idea fue ofrecer un espacio cultural y recreativo para que la comunidad tenga un contacto directo con el mundo de los muñecos.
Andrea García, de "Ojo al títere", le explicó a LA GACETA que en realidad "el interés de los grupos es hacer actividades en conjunto que tengan que ver no sólo con hacer funciones, sino también con el perfeccionamiento, talleres, discusiones y aprendizajes vinculados con la profesión. El año pasado hicimos un encuentro, y ahora se van viendo los frutos. Surgió hacer títeres en el patio, porque nuestra actividad nos convoca". Los titiriteros aclaran que el género no es sólo cosa de niños, porque también hay obras para grandes. Pero "las obras de adulto que actualmente están en cartel no se adaptan al espacio". "¿Colaboran con la gorra?". "De a poco la gente va aprendiendo; casi nunca deja de poner pero colabora según su situación personal".
Cuando el semáforo se pone en rojo
Desde hace tres años, en esquinas como Marco Avellaneda y avenida Mate de Luna, o en la de Casal, los automovilistas son sorprendidos por simpáticos personajes, que, haciendo malabares o acrobacias, llaman la atención. Como ellos mismos lo admiten, algunos los mandan a laburar, y otros aportan unas monedas en la gorra.
En pocos segundos, Luigi Planas, Bruno Diaz y Nelly Corbalán realizan escenas cortas con malabares, fuego y banderas. Precisamente, el nombre del elenco, "Semáforo en rojo", alude al lugar y al momento en que intervienen estos artistas. Planas (percusión, malabares, clown y escritor del grupo), Díaz (lanzallamas, mimo, clown y percusión), y Corbalán ( fuego, banderas, plástica percusión y maquillaje) integran este elenco que también lleva sus trabajos al ex piletón y a algunos barrios."Abejita, abejita, dame una flor en tu boquita", es la frase que, domingo a domingo, sirve para armar un número que los niños disfrutan a rabiar.
Lo más popular
Ranking notas premium







