05 Junio 2010 Seguir en 
TOKIO.- El gobierno de Japón tiene nueva cara. Naoto Kan, hasta ahora viceprimer ministro y ministro de Finanzas, fue elegido ayer por el Parlamento nuevo primer ministro de Japón, con la dura misión de restablecer la confianza tras el fracasado mandato de su predecesor, Yukio Hatoyama. Kan, de 63 años, un ex militante de izquierdas convertido en partidario del rigor presupuestario, obtuvo 436 votos a favor de un total de 714 en las dos cámaras del parlamento japonés.
"Hace 20 años que la economía japonesa está en punto muerto", declaró el quinto primer ministro de la segunda economía mundial en apenas cuatro años, ante los representantes del Partido Demócrata de Japón (PDJ), en el poder desde agosto de 2009. "El crecimiento paró; los jóvenes no hallan trabajo. No es un fenómeno natural. Es culpa de políticas erróneas", advirtió. Una de sus metas declaradas es la de reducir la astronómica deuda pública, que alcanza cerca del 200% del PIB. Como titular de Finanzas se había pronunciado públicamente a favor de una subida de la tasa al consumo y de poner un tope al endeudamiento.
Hechos relevantes
Al contrario que la mayoría de los jefes de gobierno japoneses, Kan, abogado, casado y con dos hijos, llegó a la política por un camino inusual. El premier número 94 de Japón, proviene de una familia sin vínculos políticos. Apodado "el quejoso" por su mal carácter y su lenguaje áspero, su compromiso de incluir a la sociedad civil en las decisiones políticas, monopolio de la poderosa burocracia, lo llevaron a obtener una banca de diputado en 1980 con fuerte apoyo popular. Cuando fue ministro de Sanidad del entonces premier Ryutaro Hashimoto, en un gesto sin precedentes, Kan admitió su responsabilidad en el escándalo por el contagio masivo de sangre contaminada con el virus HIV. En 1996 cofundó el PDJ, del que fue su primer líder. Renunció al cargo en 2004, tras revelarse que no había pagado sus aportes jubilatorios cuando la reforma de pensiones era un tema candente.
Tras la abrumadora victoria electoral del PDJ en las parlamentarias de 2009, que terminó con medio siglo de gobierno casi ininterrumpido del Partido Liberal Democrático, Kan jugó en el gobierno de Hatoyama un papel relevante para intentar desarrollar los programas de empleo, la reforma de la burocracia y el ajuste del enorme gasto público. (DPA)
"Hace 20 años que la economía japonesa está en punto muerto", declaró el quinto primer ministro de la segunda economía mundial en apenas cuatro años, ante los representantes del Partido Demócrata de Japón (PDJ), en el poder desde agosto de 2009. "El crecimiento paró; los jóvenes no hallan trabajo. No es un fenómeno natural. Es culpa de políticas erróneas", advirtió. Una de sus metas declaradas es la de reducir la astronómica deuda pública, que alcanza cerca del 200% del PIB. Como titular de Finanzas se había pronunciado públicamente a favor de una subida de la tasa al consumo y de poner un tope al endeudamiento.
Hechos relevantes
Al contrario que la mayoría de los jefes de gobierno japoneses, Kan, abogado, casado y con dos hijos, llegó a la política por un camino inusual. El premier número 94 de Japón, proviene de una familia sin vínculos políticos. Apodado "el quejoso" por su mal carácter y su lenguaje áspero, su compromiso de incluir a la sociedad civil en las decisiones políticas, monopolio de la poderosa burocracia, lo llevaron a obtener una banca de diputado en 1980 con fuerte apoyo popular. Cuando fue ministro de Sanidad del entonces premier Ryutaro Hashimoto, en un gesto sin precedentes, Kan admitió su responsabilidad en el escándalo por el contagio masivo de sangre contaminada con el virus HIV. En 1996 cofundó el PDJ, del que fue su primer líder. Renunció al cargo en 2004, tras revelarse que no había pagado sus aportes jubilatorios cuando la reforma de pensiones era un tema candente.
Tras la abrumadora victoria electoral del PDJ en las parlamentarias de 2009, que terminó con medio siglo de gobierno casi ininterrumpido del Partido Liberal Democrático, Kan jugó en el gobierno de Hatoyama un papel relevante para intentar desarrollar los programas de empleo, la reforma de la burocracia y el ajuste del enorme gasto público. (DPA)







