29 Mayo 2010 Seguir en 
"Era mi vida o la de él". Miguel Hernando Céspedes todavía temblaba. No había pasado una hora desde que dos delincuentes entraron a su farmacia en Villa 9 de Julio, y él, tras arrebatarle el arma a uno de ellos, le disparó dos veces. El delincuente herido permanecía anoche en el Hospital Padilla mientras que la Justicia ordenó la aprehensión de Céspedes hasta que se determine cómo sucedieron los hechos.
La esquina de Rivadavia y pasaje Madrid es lúgubre. En la ochava noroeste se alza el Instituto Roca, en el cual están alojados los menores que son detenidos acusados por delitos. En la ochava sureste está la farmacia El Colmenar. El foco de alumbrado público no alcanza para barrer con la oscuridad nocturna. Para peor, la lluvia hacia más sombría la zona.
Céspedes estaba en el local. Habían pasado 10 minutos de las 20 cuando un muchacho entró y sin decir una palabra encañonó al hombre y lo hizo ir hasta la parte de atrás, donde le exigió que le entregara todo el dinero. "Me apuntaba a la cabeza y me puse como loco. Agarré el arma y empecé a forcejear", relató la víctima. Así, peleando, llegaron otra vez hasta el frente del local. En ese momento entró un cómplice del asaltante. Céspedes ya tenía la pistola en su poder y no dudó. Gatilló dos veces y dos proyectiles impactaron en el ladrón, que cayó al piso. Su cómplice, ante esto, comenzó a correr. No se llevó nada. Un vecino llamó a la Policía y a los pocos minutos llegó una ambulancia que trasladó al herido al Padilla. Sobre los mosaicos negros quedó una enorme mancha de sangre. La farmacia era un caos. Medicamentos y dinero quedaron desperdigados. Céspedes estaba shockeado.
En el hospital los médicos determinaron que uno de las balas había ingresado por el pómulo derecho del ladrón y salió por el hombro. La otra ingresó por el tórax. El asaltante, de 17 años, conocido como "Pancito" estaba consciente sobre una camilla, aunque sólo podía balbucear.
Personal al mando de los comisarios Miguel Luna, Adrián Alvarez, Humberto Ruezga y Raúl Ferreira, de Investigaciones, determinó que el otro asaltante es un tal "Cangú" y anoche lo buscaban. Ellos secuestraron la pistola Browning calibre 9mm con el número de serie limada y ocho proyectiles en el cargador que portaba el asaltante. Policías de la Regional Capital, al mando de comisario Heberto Cortez, custodiaban anoche la farmacia para evitar un ataque de los familiares de ladrón.
Luego se supo que ambos habían perpetrado minutos antes un asalto en una mercería ubicada en México y Muñecas, durante el cual se apoderaron de $2 y golpearon en la cabeza a una mujer. Se movilizaban a pie y se dirigían hacia El Colmenar, donde ambos viven. Anoche también intentaban determinar si "Pancito" no había estado alojado en el Roca, donde además aparentemente está uno de sus hermanos.
El fiscal Arnoldo Suasnábar le tomará declaración hoy a Céspedes y luego decidirá si lo deja en libertad o requiere su detención.
La esquina de Rivadavia y pasaje Madrid es lúgubre. En la ochava noroeste se alza el Instituto Roca, en el cual están alojados los menores que son detenidos acusados por delitos. En la ochava sureste está la farmacia El Colmenar. El foco de alumbrado público no alcanza para barrer con la oscuridad nocturna. Para peor, la lluvia hacia más sombría la zona.
Céspedes estaba en el local. Habían pasado 10 minutos de las 20 cuando un muchacho entró y sin decir una palabra encañonó al hombre y lo hizo ir hasta la parte de atrás, donde le exigió que le entregara todo el dinero. "Me apuntaba a la cabeza y me puse como loco. Agarré el arma y empecé a forcejear", relató la víctima. Así, peleando, llegaron otra vez hasta el frente del local. En ese momento entró un cómplice del asaltante. Céspedes ya tenía la pistola en su poder y no dudó. Gatilló dos veces y dos proyectiles impactaron en el ladrón, que cayó al piso. Su cómplice, ante esto, comenzó a correr. No se llevó nada. Un vecino llamó a la Policía y a los pocos minutos llegó una ambulancia que trasladó al herido al Padilla. Sobre los mosaicos negros quedó una enorme mancha de sangre. La farmacia era un caos. Medicamentos y dinero quedaron desperdigados. Céspedes estaba shockeado.
En el hospital los médicos determinaron que uno de las balas había ingresado por el pómulo derecho del ladrón y salió por el hombro. La otra ingresó por el tórax. El asaltante, de 17 años, conocido como "Pancito" estaba consciente sobre una camilla, aunque sólo podía balbucear.
Personal al mando de los comisarios Miguel Luna, Adrián Alvarez, Humberto Ruezga y Raúl Ferreira, de Investigaciones, determinó que el otro asaltante es un tal "Cangú" y anoche lo buscaban. Ellos secuestraron la pistola Browning calibre 9mm con el número de serie limada y ocho proyectiles en el cargador que portaba el asaltante. Policías de la Regional Capital, al mando de comisario Heberto Cortez, custodiaban anoche la farmacia para evitar un ataque de los familiares de ladrón.
Luego se supo que ambos habían perpetrado minutos antes un asalto en una mercería ubicada en México y Muñecas, durante el cual se apoderaron de $2 y golpearon en la cabeza a una mujer. Se movilizaban a pie y se dirigían hacia El Colmenar, donde ambos viven. Anoche también intentaban determinar si "Pancito" no había estado alojado en el Roca, donde además aparentemente está uno de sus hermanos.
El fiscal Arnoldo Suasnábar le tomará declaración hoy a Céspedes y luego decidirá si lo deja en libertad o requiere su detención.
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