25 Mayo 2010 Seguir en 
La secuencia duró segundos. Claudio Morales vio el destello de luz y escuchó el estampido. La bala, por esas cosas de la vida, pasó a centímetros de su cuerpo.
El comerciante no dudó. Alzó la pequeña pistola calibre 7,65 mm, la remontó y gatilló dos veces. El delincuente que había disparado antes dio un aullido; no corrió la misma suerte que el dueño del ciber que estaba tratando de asaltar.
El ladrón logró escapar de allí, pero minutos después fue arrestado por la Policía. Fue al Padilla para que lo asistieran, pero en el hospital ya sabían que, en cualquier momento, iba a llegar un asaltante herido en el glúteo.
Todo comenzó poco antes de la 1 de ayer, cuando los dos delincuentes llegaron en bicicleta al local de Morales, situado en pasaje Garibaldi primera cuadra. En el local estaban el encargado y dos clientes.
"¡Todos al suelo ahora mismo! ¡Queremos la plata!", gritó uno de los ladrones. El y su cómplice llevaban armas de fuego y estaban con el rostro descubierto.
La esposa de Morales, que duerme en una habitación contigua al ciber, escuchó todo y llamó al dueño del local, que estaba en una sandwichería situada en pasaje Garibaldi y Mate de Luna. El comerciante corrió hacia su casa, vio cómo estaban su pareja y sus dos hijitas pequeñas y sacó el arma que le pertenece a su padre.
Caminó sigilosamente hacia la entrada del local. Los delincuentes estaban en la puerta; en una mochila tenían $ 500 que le habían robado a un cliente, varios CD y un celular, entre otros bienes. Morales les gritó que se detuvieran; uno de los ladrones le respondió con un disparo. "Tiró para defender a su familia", explicó un allegado al hombre.
Los ladrones se fueron corriendo, dejando abandonadas sus bicicletas.
Una comisión de la seccional 3ª, a cargo de los comisarios Luis Pereyra y Manuel Ruiz, llegó casi en el acto. Cuando les informaron que un joven de 19 años similar al descripto por los testigos había llegado herido de bala al Padilla, se trasladaron y lo arrestaron. Su vida no corre peligro.
El comerciante no dudó. Alzó la pequeña pistola calibre 7,65 mm, la remontó y gatilló dos veces. El delincuente que había disparado antes dio un aullido; no corrió la misma suerte que el dueño del ciber que estaba tratando de asaltar.
El ladrón logró escapar de allí, pero minutos después fue arrestado por la Policía. Fue al Padilla para que lo asistieran, pero en el hospital ya sabían que, en cualquier momento, iba a llegar un asaltante herido en el glúteo.
Todo comenzó poco antes de la 1 de ayer, cuando los dos delincuentes llegaron en bicicleta al local de Morales, situado en pasaje Garibaldi primera cuadra. En el local estaban el encargado y dos clientes.
"¡Todos al suelo ahora mismo! ¡Queremos la plata!", gritó uno de los ladrones. El y su cómplice llevaban armas de fuego y estaban con el rostro descubierto.
La esposa de Morales, que duerme en una habitación contigua al ciber, escuchó todo y llamó al dueño del local, que estaba en una sandwichería situada en pasaje Garibaldi y Mate de Luna. El comerciante corrió hacia su casa, vio cómo estaban su pareja y sus dos hijitas pequeñas y sacó el arma que le pertenece a su padre.
Caminó sigilosamente hacia la entrada del local. Los delincuentes estaban en la puerta; en una mochila tenían $ 500 que le habían robado a un cliente, varios CD y un celular, entre otros bienes. Morales les gritó que se detuvieran; uno de los ladrones le respondió con un disparo. "Tiró para defender a su familia", explicó un allegado al hombre.
Los ladrones se fueron corriendo, dejando abandonadas sus bicicletas.
Una comisión de la seccional 3ª, a cargo de los comisarios Luis Pereyra y Manuel Ruiz, llegó casi en el acto. Cuando les informaron que un joven de 19 años similar al descripto por los testigos había llegado herido de bala al Padilla, se trasladaron y lo arrestaron. Su vida no corre peligro.
La fiscala Adriana Reinoso Cuello dispuso que Morales prestara declaración y continuara libre. Desde el entorno del comerciante aseguran que la situación los dejó consternados. "Somos una familia de trabajo. Jamás nos había pasado algo así", remarcó el padre de Morales.







